Características Fundamentales de la Generación del 27
La Generación del 27 se caracteriza por rasgos que le otorgan unidad y originalidad dentro de la literatura española del siglo XX:
- Síntesis entre tradición y vanguardia: Los autores admiraban la poesía clásica española (Góngora, Garcilaso y el Romancero) y las corrientes europeas como el surrealismo o el futurismo. Buscaron unir la riqueza de la tradición con técnicas innovadoras.
- Equilibrio entre razón y sentimiento: Frente al sentimentalismo modernista y al frío intelectualismo vanguardista, aspiraron a una poesía que combinara emoción e inteligencia, belleza y reflexión.
- Influencia de las vanguardias: Experimentaron con el verso libre, la metáfora sorprendente, la imagen irracional y un lenguaje renovador, especialmente bajo la influencia del surrealismo.
- Estilo cuidado y culto: Sus obras muestran gran elaboración formal. El lenguaje es preciso y refinado, con atención a la musicalidad y la estructura del poema.
- Interés por lo popular: Se inspiraron también en la cultura popular, como el cante jondo y los romances, incorporando estos elementos sin perder calidad estética.
- Compromiso social y humano: Tras la Guerra Civil, muchos evolucionaron hacia una poesía comprometida con los problemas sociales, el exilio y la injusticia.
- Diversidad dentro de la unidad: Aunque compartieron principios comunes, cada autor mantuvo su estilo propio.
Evolución Histórica de la Generación del 27
La Generación del 27 fue un grupo de escritores, principalmente poetas, surgido en España en torno a 1927 con motivo del tricentenario de la muerte de Góngora. Su evolución puede dividirse en tres etapas principales:
Etapa de formación (hasta 1927)
Los futuros miembros se forman en universidades y tertulias literarias, sobre todo en Madrid y Sevilla. Comparten un deseo de renovación artística y buscan unir tradición y vanguardia. Reciben la influencia del simbolismo, el modernismo y las primeras vanguardias europeas como el futurismo y el cubismo, aunque mantienen respeto por las formas clásicas.
Etapa de plenitud (1927-1936)
Es el momento de mayor cohesión. Logran fusionar la tradición literaria española (Góngora, Garcilaso y el Romancero) con las corrientes vanguardistas, especialmente el surrealismo. Buscan un arte equilibrado que combine emoción e inteligencia, cultura popular y culta. Publican obras fundamentales y colaboran en revistas como Litoral y Revista de Occidente.
Etapa de dispersión (desde 1936)
La Guerra Civil provoca la ruptura del grupo. Algunos mueren, como Federico García Lorca; otros se exilian o permanecen en España en circunstancias difíciles. La poesía adopta un tono más íntimo, doloroso y comprometido.
Entre sus principales miembros destacan Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre y Dámaso Alonso.
Narrativa y Teatro Social de la Posguerra Española (1940-1950)
El teatro y la narrativa social de la posguerra española se desarrollan principalmente en las décadas de 1940 y 1950, en un contexto marcado por la Guerra Civil, la dictadura franquista, la pobreza y la censura. Frente a la literatura evasiva o existencial de los primeros años, surge una corriente comprometida que pretende reflejar críticamente la realidad social del país.
La Narrativa Social
La narrativa social se caracteriza por su realismo y por el interés en mostrar la vida cotidiana de las clases desfavorecidas. Se reduce el análisis psicológico y se da protagonismo al personaje colectivo, representante de un grupo social. El narrador suele ser objetivo y distante, con un estilo cercano al reportaje. Los espacios son barrios obreros, pueblos pobres, cafés o fábricas, y los temas giran en torno al hambre, la injusticia, la falta de oportunidades y la represión. El lenguaje es sencillo y cercano al habla popular. Destacan La colmena, de Camilo José Cela, y El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio.
El Teatro Social
El teatro social comparte esta intención crítica, aunque condicionado por la censura. Los dramaturgos emplean símbolos y situaciones cotidianas para expresar su denuncia. Los escenarios cerrados, como casas o escaleras, simbolizan la opresión y el estancamiento. Los conflictos muestran frustración y desigualdad. Sobresale Antonio Buero Vallejo con Historia de una escalera, que refleja el fracaso de varias generaciones.
En conjunto, esta literatura convirtió la creación artística en un medio de denuncia y conciencia social.
La Poesía Social de la Posguerra (1950-1960)
La poesía social de la posguerra española, desarrollada sobre todo entre las décadas de 1950 y 1960, surge como respuesta a la dura situación política, económica y humana tras la Guerra Civil y la dictadura de Francisco Franco. En una España marcada por la represión, la pobreza y la censura, muchos poetas abandonan el intimismo y adoptan una voz comprometida que denuncia las injusticias y defiende la dignidad humana.
Primeros Documentos y Compromiso Ético
Antes de que en la península se publicaran en 1955 obras consideradas fundacionales como Cantos íberos de Gabriel Celaya y Pido la paz y la palabra de Blas de Otero, ya había aparecido en 1947 Antología cercada en Las Palmas de Gran Canaria, considerado el primer documento de esta corriente. En ella participaron Agustín Millares Sall, Pedro Lezcano, Ventura Doreste, Ángel Johan y José María Millares.
El rasgo principal de esta poesía es su compromiso ético y social: el poeta habla como portavoz de un “nosotros” colectivo y solidario. La poesía se convierte en herramienta de protesta, testimonio y concienciación frente a la injusticia.
Características Estilísticas y Temáticas
Se emplea un lenguaje claro, directo y accesible, con escasos artificios retóricos, para llegar a un público amplio. Los temas centrales son la falta de libertad, la miseria, el exilio, la represión y la vida de trabajadores y presos. También destacan autores como José Hierro y Ángela Figuera Aymerich. Es una poesía de denuncia y esperanza colectiva.
El Realismo Mágico en la Narrativa Hispanoamericana
El realismo mágico es un movimiento narrativo surgido en Hispanoamérica durante el siglo XX que alcanzó gran proyección con el boom de los años cincuenta y sesenta. Nace de la necesidad de construir una identidad literaria propia y de representar una realidad compleja, marcada por la desigualdad, la violencia y la inestabilidad política. Entre sus principales autores destacan Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Alejo Carpentier y Miguel Ángel Asturias, que consolidaron y difundieron esta forma de narrar a nivel internacional.
Temas y Fusión de Realidades
En el plano temático sobresale la fusión de lo fantástico con lo real: los hechos sobrenaturales aparecen integrados en la vida cotidiana y son aceptados con naturalidad por los personajes, como sucede en Cien años de soledad y Pedro Páramo. Son frecuentes los elementos oníricos —sueños, presagios y visiones— junto con mitos, leyendas y tradiciones indígenas, visibles también en Hombres de maíz. Muchas obras incorporan además una lectura histórica y simbólica del pasado colonial. Existe un claro trasfondo social y político: se denuncian la pobreza, la opresión y la marginación, con presencia destacada de la naturaleza y lo colectivo, y con uso de humor e hipérbole.
Recursos Formales
En lo formal, el narrador presenta lo extraordinario con tono objetivo. Se emplean múltiples voces, gran riqueza sensorial, rupturas temporales, simbolismo y mezcla de géneros, con finales abiertos. En definitiva, ofrece una vía original para comprender la realidad latinoamericana.
