La Generación del 27, el Novecentismo y las Vanguardias: Esplendor Literario Español

La Generación del 27: Tradición y Vanguardia

Literariamente, crecen bajo el magisterio de Ortega y Gasset y de Juan Ramón Jiménez, y logran una original fusión entre tradición y vanguardia, entre lo español y lo universal, lo culto y lo popular. En efecto, beben de la lírica tradicional y del romancero viejo, admiran a Manrique, Góngora, Lope o Quevedo, y a la vez siguen las corrientes vanguardistas, de lo que se hacen eco en revistas literarias: “Litoral”, “Gallo”, “Verso y prosa”, etc. La mayor parte de estos poetas tenía una sólida formación universitaria, completada a veces en estancias en el extranjero e integrados en las corrientes culturales europeas. Además, ejercieron la tradición literaria y colaboraron en las Misiones Pedagógicas o en la creación de un teatro popular y nacional.

Se suelen distinguir tres etapas en la evolución de esta generación:

  • Poesía pura: Bajo la influencia de Juan Ramón Jiménez, etapa en la que conviven el neopopularismo y las vanguardias.
  • Segunda etapa: Marcada por el surrealismo, que rehumaniza la poesía.
  • Etapa final: La del exilio.

Resumiendo los rasgos comunes a estos poetas, podemos hablar del rechazo al academicismo y al sentimentalismo; de la depuración estilística y de la importancia de la metáfora, muchas veces surrealista y principal herramienta de su expresión poética. Por otra parte, hablar de tantos autores en tan poco espacio es tarea casi imposible, es por ello que nos acercaremos en líneas muy generales a los poetas y a sus obras principales.

Principales figuras de la Generación del 27

Comenzando por el mayor de ellos, la poesía de P. Salinas está presidida por el amor, visto desde una perspectiva reflexiva, en La voz a ti debida, Razón de amor, o Todo más claro. La obra de Jorge Guillén es de las más representativas de la poesía pura, caracterizada por su nominalismo, brevedad y tono exclamativo (Cántico, Clamor, Homenaje). Por su parte, la producción de Gerardo Diego es una síntesis entre tradición y vanguardia, por influencia del ultraísmo y el creacionismo. Sus obras principales son Imagen, Manual de espumas, Versos humanos y Alondra de verdad. Vicente Aleixandre, el gran poeta del surrealismo, evoluciona desde una poesía pura a otra marcada por el autobiografismo, en sus obras Espadas como labios, La destrucción o el amor e Historia del corazón.

Federico García Lorca, poeta y dramaturgo, defiende la libertad del individuo frente a la represión moral o el destino, como queda patente en su teatro: Bodas de sangre, Yerma o La casa de Bernarda Alba, obras que tenían una función social y que llevó por el mundo con su compañía teatral, “La Barraca”. En cuanto a su poesía, sobresale su lenguaje altamente simbólico y metafórico y su exaltación del amor y la libertad en sus obras: Romancero gitano, Poema del cante jondo, Poeta en Nueva York o en los magníficos Sonetos del amor oscuro.

Comenzó también siendo neopopularista Rafael Alberti en Marinero en tierra, tendencia a la que siguió el surrealismo de Sobre los ángeles, la poesía y el teatro social y político, o la evocación del pasado perdido, ya en el exilio, en obras como Retorno de lo vivo lejano. La producción poética de Luis Cernuda, agrupada bajo el título de La realidad y el deseo, explora la relación y oposición de ambos conceptos; su obra destila erotismo y sensualidad, y usa un tono dialógico y aparentemente sencillo, con tonos becquerianos en Donde habite el olvido.

Las autoras y el epígono del 27

Las autoras del 27, muchas de ellas pertenecientes a las “Sinsombrero”, son un numeroso grupo de entre las que podemos destacar a Ernestina de Champourcin, cuya poesía evoluciona del Modernismo a una poesía más intimista, religiosa y amorosa (La voz del viento, Presencia a oscuras…). Cabe nombrar también a Concha Méndez, promotora de revistas, y que incorpora al verso la modernidad de la época (cine, deporte), a María Zambrano, a María Teresa León, etc.

Para finalizar, debemos referirnos a Miguel Hernández, genial epígono del 27, como lo denominó otro autor de esta generación, Dámaso Alonso. El oriolano fue el poeta del amor, de la libertad y del compromiso social. Tras una poesía gongorina y neorromántica (Perito en lunas, El rayo que no cesa) cultivó la poesía social (Viento del pueblo) y la de ausencia (Cancionero y romancero de ausencias).

El Novecentismo: Contexto y características

La Primera Guerra Mundial marcó el final de una época, belle époque, y el inicio de un nuevo tiempo que conlleva una guerra cruenta y la ruina económica de muchos países. En esta situación, Hitler accede al poder en 1933, en Italia triunfa el fascismo de Mussolini mientras que Estados Unidos se convierte en una gran potencia mundial. España, pese a que permaneció neutral en la guerra, se encontraba en una situación crítica y en 1923 el general Miguel Primo de Rivera implantó una dictadura militar. Pero en 1922 este tuvo que dimitir a causa de la crisis económica y la oposición de las clases medias. Un año después los partidos republicanos ganaron las elecciones y proclamaron la Segunda República.

A raíz de esto surge el novecentismo, periodo de tiempo en que un grupo de intelectuales, filósofos, filólogos, historiadores y científicos giraron en torno a la labor filosófica de José Ortega y Gasset. Entre las características del novecentismo destacan los autores con una sólida formación académica. Además, son moderados, tolerantes y europeístas que buscan la pureza estética y cultivan la literatura culta; defienden una literatura no contaminada por los problemas políticos y sociales.

Géneros y autores novecentistas

El ensayo fue uno de los géneros más cultivados del novecentismo; en este movimiento destaca la figura de José Ortega y Gasset, líder intelectual de la generación cuyo estilo es cuidado y de vocación clásica. Entre otras obras ensayistas destacan Meditaciones del Quijote (1914) y temas artísticos y literarios como La deshumanización del arte (1925).

Por su parte, Eugenio D’ors fue el principal impulsor del novecentismo de Cataluña y en 1911 publicó en catalán la novela La Ben plantada; otra de sus principales obras es Tres horas en el museo del Prado. El prestigioso médico Gregorio Marañón publicó ensayos de gran renombre internacional como Don Juan. Ensayos sobre el origen de su leyenda.

En cuanto a la novela, se buscan nuevas técnicas narrativas que doten a la novela de un carácter más lírico e intelectual. Gabriel Miró fue el novelista más representativo del novecentismo; en sus novelas mostraba su dominio del lenguaje. Su producción consta de dos etapas: la primera decadentista, en la que resalta Los cerezos del cementerio, y la novecentista, en la cual se aprecia el espíritu crítico y aborda temas como el paso del tiempo. Una de sus obras más destacadas es Nuestro padre San Daniel, en esta se recrea el mundo de Orihuela (Olezo) y se pone de relieve el poder de la iglesia.

Ramón Pérez de Ayala cultiva una novela intelectual, donde insiste en la crítica a la moral tradicional; de este autor hay que destacar novelas como Belarmino y Apolonio, esta novela relata la rivalidad entre los dos zapateros y el romance quebrado que mantienen la hija del primero, Angustias, y el hijo del segundo, Pedro.

La poesía del novecentismo tiene como principal figura a Juan Ramón Jiménez. Su poesía se divide en:

  • Poesía de influjo modernista: Con influencia de Rubén Darío y Bécquer.
  • Poesía desnuda: Abandona la estética modernista y evoluciona hacia una poesía pura; destaca Diario de un poeta recién casado.
  • Poesía suficiente: Tenemos los libros escritos durante el exilio, como Dios deseado y deseante.

Las Vanguardias en España

En las primeras décadas del siglo XX surgen en España las vanguardias, movimientos literarios que buscaban romper con el arte anterior y crear nuevas formas artísticas y literarias. Las vanguardias que tuvieron más repercusión fueron:

  • Futurismo: Exalta el movimiento y la acción.
  • Expresionismo: Existía una deformación crítica de la realidad.
  • Cubismo: Presenta una visión múltiple de la realidad.
  • Dadaísmo: Abunda la actitud irónica y pesimista.
  • Surrealismo: Utiliza imágenes irracionales.

Las vanguardias se caracterizan por la originalidad; su principal impulsor en España fue Ramón Gómez de la Serna, creador de las Greguerías, textos breves con una visión personal humorística de algún aspecto de la realidad y que él definió como metáfora más humor (“La pulga hace guitarrista al perro”). Como hemos podido ver, el novecentismo irrumpe en España con un nuevo aporte a la literatura castellana. Sin embargo, en términos de innovación y modernidad las vanguardias fueron las vencedoras. Con unos ideales rompedores e inconcebibles hasta el momento, estas marcaron su influencia no solo en la literatura sino también en el arte.

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