Lírica tradicional
La lírica tradicional constituye una de las manifestaciones más atractivas de la literatura medieval. Es oral y anónima. Son características del género la musicalidad y la concisión. Esta depuración extrema hace que algunos poemas lleguen a resultar enigmáticos para un lector inexperto, pues solo resulta posible comprenderlos dando por sobreentendidos elementos clave. El tema de esta lírica es erótico: la persona que habla en los poemas líricos es una joven enamorada cuya pasión choca contra los convencionalismos sociales.
Jarchas
Son pequeños poemas de amor y la manifestación más antigua en lengua romance que se conoce. Tienen su origen en la tradición popular mozárabe. Se cultivó en Al-Ándalus un tipo de poema llamado moaxaja, escrito en lengua culta, pero que se cerraba con unos versos en lengua vulgar: estos forman la jarcha. La mayoría están escritas en árabe vulgar. Métricamente, las jarchas están compuestas por versos de arte menor organizados en dísticos, trísticos o cuartetos.
La moaxaja integra poesía popular en un marco culto. Cada estrofa tiene dos partes: una de versos monorrimos y otra que mantiene la rima durante todo el poema. Mientras la moaxaja está escrita en lengua culta, la jarcha utiliza un lenguaje vulgar y un tono coloquial.
El «yo poético» en la jarcha es una joven enamorada anónima que no puede vivir sin su amado. En cambio, en las moaxajas, el autor es un poeta masculino con nombre propio que reflexiona sobre sus sentimientos o elogia a algún personaje.
Cantigas de amigo
Son poemas tradicionales compuestos en gallego-portugués durante los siglos XIII y XIV. Destacaron autores como Martín Codax y Pero Meogo. El planteamiento general coincide con las jarchas: una joven comparte su dolor por la ausencia del amado, pero el tono es distinto: las cantigas transmiten serenidad y armonía, donde el amor trasciende lo humano e implica a la naturaleza.
La composición es singular: son poemas estróficos con un estribillo que se repite sin cambios al final de cada estrofa. Se agrupan en parejas donde el significado es el mismo pero la expresión varía mediante anáforas y paralelismos. A partir de la tercera estrofa, se utiliza el procedimiento llamado leixa-prén: la tercera estrofa empieza con el verso que terminó la primera, y la cuarta con el que terminó la segunda.
Villancicos
Son canciones tradicionales compuestas en castellano, recopiladas en los siglos XV y XVI en obras como el Cancionero General o el Cancionero Musical de Palacio. Gran parte son amorosos, aunque hay variedad de temas (eróticos, de trabajo, etc.). Son poemas breves de entre dos y cuatro versos de arte menor, suelen usar rima asonante o consonante y aparecen extendidos mediante la glosa.
El Cantar del Mío Cid
El Cid fue un personaje real (1043-1099), audaz guerrero y leal ante su rey, Sancho II de Castilla. Al morir este, se convirtió en vasallo de su hermano, quien lo desterró y luego lo perdonó. Han llegado a nosotros dos cantares: el Poema del Mío Cid (siglo XIII) y las Mocedades de Rodrigo (siglo XIV).
La obra más notable es el Poema del Mío Cid, escrito por Per Abbat. Se centra en el destierro del Cid a tierras moras y su posterior regreso a tierras castellanas, presentándonos a un guerrero afectuoso, amable y sensato. El tema central es la caída en desgracia del héroe y su lucha para recuperar el favor real.
El poema cuenta con 3730 versos distribuidos en tres cantares:
- El cantar del destierro: Se cuenta cómo el Cid abandona Castilla tras ser desterrado por el rey, convencido de que ha robado.
- El cantar de bodas: El Cid toma la ciudad de Valencia, ofrece riquezas al rey, y Alfonso le perdona. El Cid regresa a Castilla donde casa a sus dos hijas.
- El cantar de la afrenta de Corpes: El héroe muere en paz con Dios el día de Pentecostés.
El poema utiliza una lengua épica basada en las fórmulas juglarescas.
Mester de Clerecía
Es la primera escuela poética consciente de serlo, cuyas obras aparecen a partir de 1240. Es el oficio de los clérigos y nace del deseo de transmitir los saberes monacales al público con una clara intención didáctica. Sus propósitos generales son moralizar e instruir, y en menor grado, entretener.
Los autores utilizan la cuaderna vía, estrofa formada por cuatro versos de 14 sílabas con una misma rima consonante (AAAA).
Mester de clerecía del siglo XIII
Son narraciones en cuaderna vía de carácter religioso. Destacan tres poemas anónimos:
- El Libro de Apolonio (1240): el más antiguo, narra las peripecias de Apolonio.
- El Poema de Fernán González: sobre este personaje se escribió un cantar de gesta.
- El Libro de Alexandre: trata la vida de Alejandro Magno.
Gonzalo de Berceo: Primer poeta castellano cuyo nombre rompe el anonimato. A pesar de la sencillez de su estilo, sus obras demuestran profundos conocimientos de retórica, uniendo la intención didáctica con una finalidad propagandística.
Mester de clerecía del siglo XV
Destaca El Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita. Aquí se rompe la uniformidad de la cuaderna vía y los contenidos eruditos dejan paso al realismo. El libro destaca por su ambigüedad: el autor declara una intención moral (el «buen amor» es el de Dios, frente al «loco amor» que busca el placer), pero el texto puede entenderse como una invitación a gozar de los placeres. El Arcipreste construye una parodia y abre la puerta a una literatura antiheroica.
Estructura y estilo: Su originalidad radica en la variedad. El hilo argumental es una autobiografía amorosa ficticia que integra:
- Aventuras del protagonista.
- Imitación de la comedia anónima del siglo XII, Pamphilus.
- La alegórica lucha entre Don Carnal y Doña Cuaresma.
- Numerosas fábulas de animales y cuentos diversos.
- Composiciones líricas y digresiones moralizadoras.
La poesía tradicional: El Romancero
La poesía tradicional tiene su continuidad en el siglo XV con los romances: composiciones de extensión variable escritas en octosílabos con rima asonante en los versos pares. El conjunto de romances anónimos recibe el nombre de Romancero viejo. El origen de este género parece estar en la fragmentación de los cantares de gesta.
Características:
- Estructuras: El romance-cuento (acción y desenlace) o el romance-escena (refleja un momento de la acción).
- Fragmentarismo: La acción comienza de forma brusca y no concluye, presentando finales truncados.
- Diálogo: Elemento básico en estilo directo.
- Recursos: Paralelismos, enumeraciones, hipérboles, antítesis y comparaciones.
- Lenguaje: Arcaizante.
Clasificación temática:
- Romances épicos: Se organizan en ciclos relativos a héroes de la historia.
- Romances fronterizos: Escritos durante la Reconquista, narran acontecimientos entre moros y cristianos.
- Romances líricos novelescos: Tratan asuntos diversos: bíblicos, mitológicos, pastoriles y amorosos.
