Literariedad y Hermenéutica: Fundamentos de la Teoría Literaria

La Literariedad según Roman Jakobson

Desde la perspectiva lingüística de los estudios literarios, Roman Jakobson desarrolla en el siglo XX el concepto de literariedad para definir qué es aquello que hace que una obra sea considerada literatura. Jakobson sostiene que esta cualidad no depende del contenido, sino de la estética del lenguaje, la cual se manifiesta fundamentalmente a través de la función poética.

Esta función se activa cuando el objetivo del lenguaje deja de ser meramente comunicativo o referencial para reclamar la atención sobre el propio mensaje, haciendo que la expresión y el contenido formen un todo indisoluble. El mecanismo técnico que explica Jakobson para esta función es que, en el mensaje poético, el principio de equivalencia (basado en la similitud y la selección) se proyecta desde el eje de selección hacia el eje de combinación.

Esto significa que, mientras en el lenguaje cotidiano elegimos palabras por su significado y las combinamos linealmente, en la literatura la selección basada en la similitud (ritmo, rima, metáfora) dicta la forma en que las palabras se encadenan, otorgando al mensaje una configuración única y autorreferencial donde el significado está ligado estrictamente a su literalidad formal.

La similitud en relación con Roman Jakobson

El Círculo Hermenéutico: De Schleiermacher a Gadamer

La hermenéutica contemporánea, fundada por F.D.E. Schleiermacher, define la comprensión de un texto como una práctica dialéctica denominada círculo hermenéutico, la cual se basa en la relación necesaria entre el todo y la parte. Según este planteamiento, la lectura es un proceso lineal donde el receptor sitúa inicialmente una frase en un contexto provisional y, a medida que asimila más información, va construyendo el sentido global o «todo» del texto, el cual a su vez permite profundizar en el significado de cada una de sus partes componentes.

Esta estructura es retomada por Hans-Georg Gadamer, quien en su obra Verdad y método introduce el concepto de prejuicio no como un error, sino como una estructura de precomprensión esencial derivada de la finitud del ser. Gadamer afirma que la comprensión facilitada por el prejuicio sigue fielmente la estructura del círculo hermenéutico de Schleiermacher: el proceso parte de las ideas preconcebidas del lector, las cuales actúan como el primer marco de referencia que se va corrigiendo y refinando en un diálogo constante con la alteridad del texto. Este «ir y venir» entre las expectativas del sujeto y lo que la obra comunica realmente es lo que permite la fusión de horizontes, integrando el pasado histórico del texto con el presente del intérprete.

Evolución Histórica de la Hermenéutica

La hermenéutica es el arte de la interpretación. Se trata de una disciplina que necesita un objeto que interpretar y un intérprete, entre los cuales debe existir cierta distancia para que pueda producirse la comprensión. Además de ser una práctica, es también una teoría y una reflexión fundamental presente en gran parte de los estudios literarios. Su origen etimológico se encuentra en el término griego ermeneuein, que hacía referencia a la técnica de traducir mensajes para convertirlos en habla.

En la Antigüedad, Platón la consideró una ciencia necesaria aunque inferior, mientras que Aristóteles la entendió como una teoría sobre la expresión de los pensamientos a través del lenguaje. En el mundo antiguo se produjeron tres hitos fundamentales para el desarrollo de la hermenéutica:

  • El método histórico-gramatical (Escuela de Alejandría): Se basaba en el principio de explicar a “Homero por Homero” y consideraba que los problemas de comprensión se debían principalmente a cuestiones lingüísticas. Identificaba el sentido literal con el sentido gramatical.
  • El método alegórico (Escuela de Pérgamo): Influido por los sofistas y los estoicos, buscaba descubrir un significado oculto, espiritual o racional detrás del sentido literal. Fue clave para la interpretación de textos sagrados.
  • La teoría de los niveles de sentido: Los textos podían interpretarse en tres niveles: el literal (superficial), el moral (enseñanzas para la conducta) y el alegórico (dimensión espiritual). Esta concepción fue perfeccionada por la Escuela de Antioquía, sentando las bases de la interpretación escolástica.

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