Fases del lenguaje en Educación Primaria: lenguaje oral, escrito y mímico

Apartado 4. Fases del lenguaje

El Diseño Curricular Base (D.C.B.) de Educación Primaria indica que la finalidad última de la enseñanza de la lengua y la literatura debe ser, por un lado, el enriquecimiento del lenguaje oral y, por otro, una utilización correcta del lenguaje escrito.

La actividad lingüística del niño se manifiesta siguiendo un proceso natural en varias fases del lenguaje:

  • 1ª Fase: Lenguaje Oral, que se divide en 2:
    • A) Comprensión Oral: es la capacidad de interpretar correctamente el pensamiento de los demás, es decir, la acción de escuchar. El niño, como receptor de estímulos auditivos (palabras y frases), comprenderá los mensajes que reciba.
    • B) Expresión Oral: es la capacidad del niño para expresar oralmente y de forma correcta su pensamiento propio, es decir, la acción de hablar. El niño, como emisor, hará llegar su mensaje a los demás receptores a través del lenguaje oral. Deberá ser capaz de expresar lo que ha ido conociendo y oyendo: debe saber conversar sobre los temas de su vida habitual, sobre sus experiencias, sentimientos y emociones.
  • 2ª Fase: Lenguaje Escrito, que se divide en 2:
    • A) Comprensión Lectora: es la capacidad de leer correctamente e interpretar lo leído, es decir, la acción de leer. La lectura constituye una actividad cognitiva compleja que tiene como fin último la comprensión de un texto. Para conseguir este objetivo, hay que efectuar previamente una serie de actividades de prelectura: observación, comprensión, etc.
    • B) Expresión Escrita: es la capacidad de escribir gráficamente y de expresar por escrito los pensamientos, es decir, la acción de escribir. Antes de alcanzar este objetivo se efectuarán actividades de preescritura para que el niño adquiera una coordinación visuomanual, fundamental para el inicio de la escritura.

Así pues, en el 1er ciclo de Educación Primaria hay que procurar que el niño adquiera y desarrolle los objetivos señalados en la 1ª fase, el lenguaje oral, equivalente al lenguaje natural.

Y, finalmente, intentar que domine, hasta donde sea posible, los objetivos indicados en la 2ª fase, el lenguaje escrito, equivalente al lenguaje convencional; dominio que debe ejercitarse en el 1er ciclo de Educación Primaria y completarse en el 2º y 3º.

  • 3ª Fase: Lenguaje Mímico

Existe también un lenguaje mímico con gestos y movimientos a través del cual el niño capta y comprende el pensamiento ajeno y puede expresar su pensamiento propio. De aquí se deduce la importancia de que, en las primeras edades, todos los juegos y actividades lingüísticas vayan acompañados de acciones mímicas o movimientos expresivos siempre relacionados con el sentido del texto.

La psicomotricidad y la expresión corporal harán que el lenguaje oral sea más comprensible y, al mismo tiempo, convertirán las actividades lingüísticas rutinarias en juegos. Por ello, en casi todas las actividades lectoescritoras se estructuran ejercicios de comprensión oral para transformarlos posteriormente en actividades lúdicas.

Apartado 2. Clasificación de cuentos

La clasificación es muy variada y depende del punto de vista desde el que nos situemos: contenidos, épocas literarias, enlaces con la realidad, elementos sobresalientes, etc., lo cual permite que un mismo cuento pertenezca a diferentes categorías. De las distintas clasificaciones hemos recogido la de Fernández Cuesta, que divide los cuentos en 2 grandes grupos:

  1. Cuentos en verso y en prosa: los primeros (en verso) se consideran poemas épicos menores, y los segundos (en prosa) se denominan tradicionalmente relatos breves o cortos.
  2. Cuentos populares y cultos: los primeros (populares) son anónimos, de origen remoto, con valor folclórico y un fondo moral; los segundos (cultos) son de origen erudito, con estilo artístico y gran variedad de manifestaciones.

Tanto unos como otros pueden subclasificarse en 7 grupos:

  1. Cuentos infantiles: se distinguen por su enseñanza moral, trama sencilla y un libre desarrollo imaginativo o fantástico. Ej.: La Cenicienta de Charles Perrault.
  2. Cuentos poéticos: se caracterizan por una exquisita belleza formal y estilística. Ej.: El ruiseñor y la rosa de Oscar Wilde.
  3. Cuentos fantásticos: impresionan por lo extraordinario del relato. Ej.: los cuentos de Edgar Allan Poe.
  4. Cuentos realistas: reflejan la observación directa de la vida en sus diversas modalidades: psicológicas, satíricas, sociales, filosóficas, históricas, regionalistas o costumbristas. Ej.: El pájaro verde de Juan Valera.
  5. Cuentos éticos o moralistas: son de carácter moral y suelen tener moralejas que destacan una falta o vicio para corregirlo a continuación. Ej.: Los Reyes Magos de Jacinto Benavente.
  6. Cuentos humorísticos: su rasgo principal es el humor, un fino ironismo y la destacada presencia de elementos cómicos o graciosos de la vida cotidiana. Ej.: Los cuentos para leer después del baño de Camilo José Cela.
  7. Cuentos heroicos: a través de ellos se exaltan valores y virtudes como la amistad, el desinterés, el trabajo y la justicia, atribuidos a personajes imaginarios con los que los niños puedan identificarse. Ej.: El príncipe valiente de Harold Foster.

Apartado 3. Definición y características de los cuentos infantiles

Definimos el cuento infantil como una forma de narración de argumento simple que combina hechos reales e imaginarios y que está dirigida a un público determinado: los niños pequeños. Un buen cuento infantil tiene 2 objetivos fundamentales: divertir y educar. Se distingue de otras clases de cuentos por su enseñanza moral poética, su trama simple, un libre desarrollo fantástico y un final feliz.

Las características que deben reunir los cuentos infantiles para su utilización en Educación Primaria son las siguientes (el D.C.B. recoge 12 características, pero aquí vemos 7):

  1. Los cuentos infantiles deben estar escritos y narrados de forma clara y sencilla: deben permitir el libre juego de la imaginación infantil. Por lo tanto, deberán sugerir muchas cosas sin decirlo todo.
  2. Los cuentos infantiles deben despertar en los niños emociones y sentimientos: de dignidad, de solidaridad con los débiles, de amor a la verdad y a la justicia, de respeto, admiración y, finalmente, de responsabilidad.
  3. El cuento deberá ofrecer recursos que permitan al narrador y a los oyentes o lectores hacer reflexiones para mejorar conductas y la personalidad de los niños. En efecto, comprender y reconocer las debilidades y virtudes de los personajes será para el niño un gran paso para comprender las propias.
  4. Es importante la intercalación de imágenes o dibujos, porque contribuyen a una mayor comprensión del relato. Los dibujos deben estar adaptados a la edad del niño, sin mucha complejidad, representando solo los elementos característicos de los personajes, de forma que puedan ser reconocidos de manera sencilla, rápida y significativa.
  5. Todo cuento infantil debe tener una forma, un fondo y un desenlace. La forma más adecuada es la narrativa, que se hará más viva y amena si se intercalan diálogos. El fondo es la trama o argumento, que debe desenvolverse gradualmente siguiendo una escala ascendente de intereses hasta llegar al punto culminante y, de allí, proyectar el desenlace sin perderse en detalles. El desenlace podrá ser algo sorpresivo, pero siempre debe estar de acuerdo con la trama.
  6. Se utilizan onomatopeyas adecuadas, imitando las voces de los animales o los sonidos de acciones y movimientos.
  7. El desenlace del cuento será siempre feliz. Los cuentos infantiles intentan transmitir a los niños consuelo, esperanza y confianza. Por ello, el final feliz, con el triunfo del bien sobre el mal, satisface gratamente al niño y le aporta bienestar, seguridad y alegría.

Apartado 1. Actividades de observación

El desarrollo sensorial y, dentro de él, la percepción y la agudeza visual son objetivos básicos en el currículo de Educación Primaria, sobre todo en el 1er ciclo. Los juegos de observación pueden denominarse también juegos lógicos de atención. La facultad de observar es fundamental para la comprensión de los acontecimientos y puede influir en la conducta del niño en el aula, sobre todo en relación con el área del lenguaje.

Las observaciones deben ser cortas y organizadas por el maestro, que ayudará al niño dándole pautas concretas, combinando sus explicaciones con la práctica sensorial de los niños.

Las actividades de observación nos permiten conseguir en Educación Primaria los siguientes objetivos (el D.C.B. recoge 11, aquí vemos 4):

  1. Conseguir que el niño realice percepciones exactas con ideas adecuadas a lo observado: debe establecer relaciones entre las imágenes y lo que representan.
  2. Desarrollar en el niño la capacidad de reconocer los objetos: nombrarlos, distinguirlos y percibir sus distintas cualidades (formas, tamaños, colores, etc.).
  3. Favorecer el desarrollo de la expresión y comprensión oral como preparación para la escritura.
  4. El niño debe tomar conciencia del ambiente que le rodea: la naturaleza física, los animales, las personas y sus actividades.

Apartado 1.1. Tipos de observación

En el 1er ciclo de Educación Primaria podemos distinguir 2 tipos:

Observación espontánea

El niño observa espontáneamente todo aquello que despierta su interés; es un modo de percepción sincrético, en conjunto y no por partes. Es misión del profesor completar estas observaciones con comentarios adecuados para invitar al niño a la reflexión.

Observación dirigida

En la observación dirigida se intenta que intervengan el mayor número de órganos sensoriales, no solo la vista y el oído, sino también el tacto, de modo que los niños puedan enumerar y describir los objetos: sus nombres, sus cualidades y sus acciones.

Apartado 2. Actividades de conversación

La conversación es la forma de lenguaje oral más espontánea y natural que se da entre los niños, y posibilita la consecución de múltiples logros relacionados con el desarrollo del lenguaje oral.

Predomina en la conversación la lengua expresiva, impregnada de subjetividad, en la cual los interlocutores, al estar uno al lado del otro, aceptan, niegan o comparten mutuamente sus afirmaciones. La conversación tiene una forma lógica abierta en la que hablar y escuchar son actividades prioritarias.

La actividad del diálogo debe introducirse en la escuela de modo normal y natural. El maestro habrá de incitar, con la mayor naturalidad posible, a conversaciones sobre motivos de la experiencia inmediata de los niños.

Los niños tienden a creer que los demás entienden y comprenden todo lo que ellos expresan, por lo que hay que ir acercando a los niños a lo que es un verdadero diálogo: que se esfuercen en hacerse comprender, que desarrollen la capacidad de escuchar a los demás y, finalmente, que respeten a los demás hablantes. La conversación se constituye en una actividad muy valiosa cuando todos (maestros y alumnos) participan en ella.

En resumen, es dialogando y conversando como el niño va comprendiendo poco a poco el valor de las palabras.

Apartado 2.1. Objetivos de la conversación

(El D.C.B. recoge 18 objetivos; aquí vemos 7):

  1. Habituar al niño a expresar sus ideas de forma correcta y adecuada.
  2. Lograr que el niño hable con soltura y sin timidez, utilizando un tono de voz adecuado.
  3. Desarrollar y enriquecer el vocabulario (sinónimos, antónimos, familias de palabras, etc.), incorporando nuevas palabras y corrigiendo las que se utilizan de forma inadecuada.
  4. Corregir defectos de locución mediante una pronunciación y acentuación correctas de palabras y frases.
  5. Desarrollar en el niño su capacidad para relatar hechos y acontecimientos de su vida cotidiana, debidamente ordenados en el tiempo.
  6. Habituar al niño a expresar su personalidad a través del lenguaje mímico: entonación, gesticulación y expresión facial.
  7. Fomentar el hábito de escuchar y respetar la opinión ajena.