Alcahuetas y el amor en la literatura hispánica: de la Trotaconventos a La Celestina

Alcahuetas en la Edad Media y su presencia literaria

En la Edad Media fue común la figura de la alcahueta, una mujer madura que actuaba como mediadora en las relaciones amorosas debido a las dificultades de comunicación entre hombres y mujeres. Estas mujeres eran hábiles con la palabra y el manejo de las emociones, y a veces utilizaban la religión para lograr sus objetivos. Para acceder a los hogares sin despertar sospechas, solían trabajar como vendedoras ambulantes de perfumes, baratijas o remedios. En la literatura española, el ejemplo más destacado es la Trotaconventos del Libro de buen amor, también personaje que tiene antecedentes en la literatura clásica latina: Ars amatoria de Ovidio.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita: Libro de buen amor

El Libro de buen amor, escrito por Juan Ruiz, se conserva en varios manuscritos con dos versiones: una de 1330 y otra ampliada de 1343. Es una obra de contenido muy variado y estructura poco definida, en la que se mezclan fragmentos narrativos y líricos y se alternan el tono serio y el humorístico.

La obra comienza con un prólogo en prosa y una introducción en verso, donde el autor explica la intención del libro y su ambigüedad: aconseja huir del mal amor (carnal) y seguir el buen amor (divino), aunque también deja abierta la posibilidad de usar la obra como instrumento para el amor humano. A lo largo del libro se narran diversas aventuras amorosas del protagonista con distintas mujeres, en las que predominan los fracasos, acompañadas de ejemplos y enseñanzas.

Destaca la adaptación del Pamphilus de Amore, que cuenta la historia de don Melón y doña Endrina, con la intervención de la Trotaconventos como mediadora, episodio considerado uno de los más logrados. Además, la obra incluye sátiras religiosas, alegorías como la batalla de don Carnal y doña Cuaresma, y numerosos poemas líricos.

Las fuentes del libro son muy variadas: religiosas, clásicas, latinas y populares, lo que da lugar a una obra de carácter carnavalesco y goliardesco. En cuanto al estilo, está escrita en primera persona, con finalidad didáctica, abundancia de recursos retóricos y un lenguaje vivo y cercano al pueblo, rasgos innovadores en la literatura castellana.

Fernando de Rojas: La Celestina

Argumento

La Celestina es una obra de carácter trágico que narra la historia de amor entre Calisto y Melibea. Calisto, un joven burgués y rico, se enamora de Melibea tras conocerla en su huerta, pero ella lo rechaza. Desesperado, recurre a la alcahueta Celestina por consejo de su criado Sempronio, pese a la oposición inicial de Pármeno. Gracias a su astucia y hechizos, Celestina logra unir a los amantes. Sin embargo, la codicia provoca la tragedia: los criados matan a Celestina, Calisto muere accidentalmente al caer de un muro y Melibea se suicida por amor. La obra termina con el lamento de Pleberio, padre de Melibea.

Ediciones

La obra presenta dos versiones principales: la Comedia de Calisto y Melibea (1499-1500), con dieciséis actos, y la Tragicomedia de Calisto y Melibea (1502), ampliada a veintiún actos, con un prólogo nuevo y cinco actos añadidos para prolongar la historia amorosa.

Autoría

La autoría de la obra ha sido muy discutida, ya que Fernando de Rojas afirmó no haber escrito el primer acto, sino haberlo encontrado y continuado. Esta afirmación ha generado dudas sobre si la obra fue escrita por uno o varios autores.

Género

Aunque es una obra dialogada y sin partes narrativas, su extensión, los largos parlamentos y los cambios de escenario hacen que no sea apta para la representación teatral. Por ello, hoy se considera una comedia humanística, destinada a la lectura y no a la escena.

Personajes

Los personajes pertenecen a distintas clases sociales. Destaca Celestina, vieja alcahueta astuta y codiciosa, personaje central de la obra. Calisto representa al enamorado obsesivo; Melibea, al amor absoluto y secreto; Pármeno y Sempronio encarnan la ruptura del vasallaje medieval, movidos solo por el interés económico; y Pleberio, con su lamento final, aporta el tono moralizante de la obra.

Intencionalidad

La intención de La Celestina ha sido muy debatida. Fernando de Rojas afirma que la obra fue escrita con un fin moralizante: advertir a los locos enamorados dominados por el deseo y denunciar los engaños de alcahuetas y criados desleales. Sin embargo, algunos críticos dudan de esta explicación y piensan que el autor ocultó su verdadera intención para evitar problemas con la Inquisición. Se ha planteado incluso que Rojas pudiera ser converso y que la obra refleje una visión angustiosa y marginal de la vida. También se considera la posibilidad de una intención puramente literaria y estética, centrada en representar con realismo las pasiones humanas y los placeres de la vida mundana.

Estilo

La Celestina destaca por su estilo cuidado, irónico y de gran riqueza expresiva. El lenguaje de los personajes se adapta a su condición social, aunque varía según el interlocutor, rasgo especialmente visible en Celestina, que maneja el discurso para manipular a los demás. Se observa el habla culta y latinizante de Calisto frente al lenguaje popular de Celestina. Abundan las frases largas, las antítesis, los refranes, los latinismos y las referencias a la Antigüedad clásica, lo que contribuye a la complejidad y belleza del texto.

1.3. Lope de Vega: La Dorotea

Se trata de un relato en prosa dialogada que Lope utiliza, como en otras ocasiones, para dejar ver algunos aspectos de su propia biografía. En este caso, de sus amores con Marta de Nevares y Elena Osorio, y su enemistad palmaria con Góngora. Esta obra está considerada como de las mejores de su producción en prosa, y destaca por la habilidad en el uso de un registro popular que la acerca mucho a La Celestina

1.4. Lope de Vega: El caballero de Olmedo

En esta tragicomedia, una de las más famosas de Lope de Vega, Alonso, un caballero de Olmedo (Valladolid), se enamora de Inés en la feria de Medina del Campo. Entusiasmado, contrata los servicios de la alcahueta Fabia. Doña Inés tenía otros pretendientes que asesinan al caballero protagonista. El rey, como en muchas obras lopescas, ofrece la solución final ajusticiando a los responsables del crimen. En la escena que presentamos, Alonso, acompañado de su criado Tello, comunica a Fabia sus sentimientos e intenciones.

1.5. William Shakespeare: Romeo y Julieta

Romeo y Julieta presenta los amores imposibles de dos jóvenes cuyas familias (los Montesco y los Capuleto respectivamente) se enfrentan por antiguas rencillas. La acción acaba en desastre con la muerte de los jóvenes enamorados. Es una de las obras más representadas en la historia del teatro universal. En la escena que presentamos, Julieta le reclama a su nodriza información sobre su conversación con Romeo y la posibilidad de un encuentro. Obsérvese la ansiedad de la joven.

1.6. José de Zorrilla: Don Juan Tenorio

Se trata de una de las obras más reconocidas del Romanticismo español. Es una recreación de El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, obra del teatro del Siglo de Oro. Don Juan Tenorio y don Luis Mejía miden sus conquistas amorosas y sus enfrentamientos con otros caballeros fruto de una apuesta. Renuevan el reto y don Juan habrá de arrebatarle la novia a su amigo y conquistar a una novicia, doña Inés. En el trance, el protagonista termina matando a su amigo Mejía y al padre de Inés, don Gonzalo. Don Juan escapa a Italia, y al volver sabe de la muerte de pena de su amada. Tras una serie de apariciones, don Juan se arrepiente y gana el cielo con Inés. En esta escena, Brígida, una alcahueta, confirma a don Juan que ha concertado el encuentro con la joven novicia.

Fichas de las obras y autores

Libro de Buen Amor: autor Juan Ruiz, conocido como el Arcipreste de Hita; nombre completo Juan Ruiz; nació hacia 1283 en Alcalá de Henares, España; murió hacia 1350, lugar desconocido; la obra se publicó en 1330 (revisada en 1343); pertenece al siglo XIV.

La Celestina: autor Fernando de Rojas; nombre completo Fernando de Rojas; nació en 1470 en La Puebla de Montalbán, Toledo, España; murió en 1541 en Talavera de la Reina, España; la obra se publicó en 1499; pertenece al siglo XV.

La Dorotea: autor Félix Lope de Vega y Carpio; nació el 25 de noviembre de 1562 en Madrid, España; murió el 27 de agosto de 1635 en Madrid, España; la obra se publicó en 1632; pertenece al siglo XVII.

El caballero de Olmedo: autor Félix Lope de Vega y Carpio; nació en 1562 en Madrid, España; murió en 1635 en Madrid, España; la obra se publicó aproximadamente en 1620; pertenece al siglo XVII.

Romeo y Julieta: autor William Shakespeare; nombre completo William Shakespeare; nació el 26 de abril de 1564 en Stratford-upon-Avon, Inglaterra; murió el 23 de abril de 1616 en Stratford-upon-Avon, Inglaterra; la obra se publicó en 1597; pertenece al siglo XVI.

Don Juan Tenorio: autor José Zorrilla y Moral; nació el 21 de febrero de 1817 en Valladolid, España; murió el 23 de enero de 1893 en Madrid, España; la obra se publicó en 1844; pertenece al siglo XIX.

Renacimiento: marco histórico y cultural

El Renacimiento comienza en 1492 con el descubrimiento de América y da inicio a la Edad Moderna, que se extiende hasta la Revolución francesa de 1789. Supone una ruptura con la Edad Media y la recuperación de la cultura clásica grecolatina.

Política

Surgen las primeras naciones modernas, gobernadas por grandes monarquías absolutas como los Austrias y los Borbones, que justifican su poder en el origen divino del rey. Se impulsa la creación de Estados fuertes con vocación imperial, inspirados en la antigua Roma. En España, el siglo XVI comienza con el reinado de los Reyes Católicos, que unen las coronas de Castilla y Aragón, aunque cada una mantiene su propio sistema político y jurídico hasta el siglo XVIII. Aragón posee territorios en Italia, lo que influye culturalmente, mientras que Castilla inicia la colonización de América. En 1492 desaparece el reino de Granada, poniendo fin a la Reconquista. A los Reyes Católicos les sucede Carlos I, heredero también del Imperio alemán, y con Felipe II se refuerza la Contrarreforma, se produce un cierre ideológico, un férreo control del pensamiento y la instauración de la Inquisición; además, en España alcanza gran importancia el erasmismo.

Economía

Surgió el capitalismo y el poder pasó a quienes poseían dinero, no tierras, lo que supuso un cambio radical en las relaciones económicas que ya se anunciaba desde la Baja Edad Media.

Pensamiento y cultura

La corriente intelectual dominante es el humanismo, que concede gran importancia a la cultura grecolatina, defiende el antropocentrismo y la dignificación de las lenguas vulgares. Influyen diversas corrientes filosóficas como el epicureísmo, que defiende el placer; el estoicismo, basado en la resignación y la fortaleza; el escepticismo, que propone dudar para conocer; y el neoplatonismo, que considera que todo lo creado es reflejo de la belleza divina.

Religión

Es un periodo de crisis religiosa marcado por la Reforma luterana, que da lugar al protestantismo, y por la Contrarreforma católica impulsada desde el Concilio de Trento, que refuerza el dogma, rechaza las innovaciones teológicas, fomenta la austeridad y ejerce un estricto control ideológico mediante la Inquisición.

Sociedad y consecuencias en España

El descubrimiento de América y el final de la Reconquista tienen un gran impacto, especialmente en el sur peninsular, donde se produce la expulsión de judíos y moriscos. Sevilla se convierte en la capital del comercio americano, pero junto al auge económico aparecen desequilibrios sociales, bolsas de pobreza y las primeras diferencias claras de clase y fortuna. En el antiguo Reino de Granada persisten focos judíos y moriscos y el incumplimiento de las Capitulaciones Reales impide la convivencia pacífica.

Características literarias

El Renacimiento es un movimiento europeo del siglo XVI que aplica los ideales humanistas a la literatura. Se adoptan modelos clásicos grecolatinos y autores italianos como Petrarca, entendiendo la imitación como una recreación personal y no como una copia. El tema fundamental es el amor de raíz petrarquista, concebido como un conflicto entre el deseo y la imposibilidad de consumación, con abundancia de antítesis, expresión del sentimiento personal, presencia de la naturaleza idealizada y gusto por la mitología relacionada con el sentir del autor.

Primer Renacimiento

Se desarrolla durante el reinado de Carlos V, entre 1517 y 1556, en una España abierta al exterior y en expansión. Recibe una fuerte influencia italiana y en 1526 Juan Boscán introduce las formas poéticas italianas. Se adopta una nueva métrica basada en versos endecasílabos y heptasílabos y nuevas estrofas como el soneto, la lira, la silva y la octava real. Predomina la lírica italianizante, aunque pervive la lírica tradicional, defendida por autores como Cristóbal de Castillejo frente a la influencia extranjera.

Segundo Renacimiento o manierismo

Corresponde al reinado de Felipe II, entre 1556 y 1598. Se mantienen algunos valores del primer Renacimiento, pero otros se modifican debido a la Contrarreforma y al cierre ideológico. Se abandona el vitalismo y se impone una actitud ascética, el estilo se vuelve más artificioso y elaborado, y la imitatio deja paso a la inventio, es decir, a la originalidad. Se amplían los temas, que incluyen lo amoroso, moral y religioso, así como los tonos, que se vuelven más escépticos, irónicos y pesimistas, y los recursos estilísticos, especialmente los estructurales. Muchos de estos rasgos serán llevados al extremo en el Barroco, y las primeras obras líricas de Lope de Vega y Góngora, hacia 1580, se encuadran dentro del manierismo.

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