Corrientes Literarias del Siglo XX: Temas y Autores Fundamentales

Temas del Modernismo

La exterioridad del mundo sensible

Surge de lo que se llama la línea escapista. El poeta modernista se refugia en ambientes exóticos y épocas antiguas donde se busca la belleza. La imaginación permite componer estampas con detalles de miniatura. Se observa la aparición y presencia de palacios, jardines… Todo un decorado en el que desfilan caballeros y princesas. Los autores modernistas practican el escapismo porque el mundo de su alrededor les deja insatisfechos. Así, se evaden en el tiempo y en el espacio en busca de la belleza. El erotismo aparece con frecuencia.

Lírica intimista

Permite transmitir el malestar del poeta con todo lo que le rodea. El amor y el mundo son vistos con melancolía y tristeza. En los poemas, estos sentimientos aparecen como símbolos en los paisajes otoñales. La intimidad a veces es vitalista y sensual; otras veces, es una intimidad marcada por la melancolía y la nostalgia. Ese malestar recuerda a la angustia romántica, propia de quienes se sienten frustrados en el mundo en el que vivían.

Temas de la Generación del 98

1. El tema de España

Es el tema central en ellos y en sus personajes se mezcla el dolor y el amor por España, los rechazos críticos y la exaltación. Rechazarán, sobre todo, la política del momento, lo que Unamuno denominó «la ramplonería deprimente de la sociedad». Exaltaron, en cambio, una España eterna y espontánea; de allí su interés por el paisaje. Su atracción por lo austero supuso una nueva forma de mirar y una nueva sensibilidad.

La historia es otro de sus campos de meditación; cada vez se preocupan más por hallar los valores permanentes de España. Lo que realmente les atrajo es lo que Unamuno denomina intrahistoria; es decir, la vida callada y la labor diaria de los miles de hombres sin historia que la han hecho más profunda.

2. Las preocupaciones existenciales y religiosas

Ocupan un lugar muy importante en la temática de estos autores y hay que situarlas en la crisis de fin de siglo. Ya en los modernistas se observó un malestar vital, una insatisfacción romántica, que también estará presente en Unamuno, Baroja… Ellos mismos o sus personajes se interrogarán sobre el sentido de la existencia humana, sobre el tiempo y la muerte.

En cuanto al problema religioso, los autores del 98 fueron agnósticos en su juventud. En esta postura se mantendrá Baroja durante toda su vida; Unamuno, por otro lado, intentó conjugar la razón y la fe desde una perspectiva profundamente religiosa, pero fuera de la ortodoxia católica.

Las Vanguardias

El vanguardismo llegó pronto a España en torno a 1910. Dos grandes revistas se van a convertir en los elementos defensores de las vanguardias en España: la Revista de Occidente (1923) y, en 1925, Ortega y Gasset escribió el ensayo «La deshumanización del arte». Este ensayo, entre otras cosas, define el arte por su carácter minoritario (las masas no lo entienden). Por otra parte, el arte vanguardista no tiene como objetivo la expresión de «lo humano», sino que se propone juegos creativos con las palabras.

Ultraísmo

Movimiento literario que surge en España en torno a 1919. Su figura más representativa es Guillermo de Torre. Nos encontramos con elementos del futurismo (gusto por las máquinas o el deporte) y la aparición de ciertas innovaciones tipográficas como los caligramas. El ultraísmo utiliza la metáfora como su recurso básico en la lírica e incorpora el verso libre.

Creacionismo

Movimiento de vanguardia surgido en París e introducido en España por el poeta chileno Vicente Huidobro. Los creacionistas no se proponen reflejar o imitar la realidad existente, sino que querían crear una nueva realidad independiente de lo anterior, mediante la magia de las palabras y las imágenes poéticas. Se sentían como dioses creadores de un mundo nuevo.

Surrealismo

De todos los «ismos», fue el que dejaría una huella más profunda, porque forma una gran cantidad de obras literarias. Se puede decir que España es el país europeo donde la repercusión del surrealismo fue mayor. El interlocutor del surrealismo fue Juan Larrea, el cual vivió en París muchos años y estuvo en contacto directo con los surrealistas. La importancia del surrealismo en España se debe a los poetas de la Generación del 27, ya que la mayoría de ellos tuvieron parte de su producción dedicada a este ismo.

Sin embargo, hay que destacar que el surrealismo español no es tan ortodoxo como el europeo. Nuestros autores no llegan a los extremos de la creación inconsciente (escritura automática). En sus poemas se puede percibir una intención global consciente. Los textos surrealistas son:

  • Vitales
  • Inconformistas
  • Comprometidos
  • Revolucionarios

Aportan una expresión poética desarrollada con un lenguaje nuevo por el que la imagen se libera de las ataduras de la lógica. El influjo surrealista significó también la crisis del ideal de la pureza y la deshumanización. Lo humano, e incluso lo social y lo político, forman parte de la literatura.

Antecedentes del Modernismo

El panorama literario de esta época era bastante pobre. Los decadentistas ingleses hicieron que irrumpiera con fuerza un intento de renovar la poesía mediante un lenguaje culto, lleno de ritmo y sensaciones, que trata de mundos y seres fabulosos. También en los jóvenes modernistas se encuentran elementos de la poesía romántica de autores como Victor Hugo o Bécquer.

Parnasianismo

Con Théophile Gautier como principal ideólogo, se propone sobre todo la belleza de las formas; su eslogan es «el arte por el arte». Así se instaura el culto a la perfección formal y el gusto por el poema pulido y perfecto, como si fuera una estatua. Los temas preferidos en esta corriente son:

  • Los mitos griegos
  • La evocación de tiempos pasados
  • La huida hacia lugares exóticos como los orientales

Simbolismo

Representado por Charles Baudelaire, es una corriente estética que no se contenta con la belleza externa ni con la perfección formal (aunque no las desprecia), sino que se propone ir más allá de lo sensible. La realidad encierra, tras sus apariencias, significados profundos o afinidades inesperadas con los estados de ánimo, y el poeta será el encargado de descubrirlas y transmitirlas al lector. Para ello se sirven de símbolos. Parte de la obra de Rubén Darío, de los Machado o de Juan Ramón Jiménez utiliza estos recursos.

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