Introducción a la Multiculturalidad y la Sanidad
Antes de adentrarnos en el tema de la gestión de la multiculturalidad en el ámbito de la salud, procederé a dar una definición de qué es la multiculturalidad y la diferencia entre sanidad pública y privada.
La multiculturalidad, o sociedad multicultural, es un conjunto extenso de personas que comparten municipios, instituciones y normas, en cuyo territorio conviven varias culturas. Es decir, es un espacio donde coexisten diversos pensamientos, tradiciones y normas, entre las que predominan los valores de la tolerancia y el respeto mutuo. Como consecuencia de esta coexistencia, pueden surgir nuevas culturas formadas por la mezcla de otras existentes.
En general, por el concepto de sanidad se entiende aquella institución dedicada a la gestión de la salud de los enfermos, ofreciendo diagnósticos reales de su situación vital sin tener en cuenta nombre, edad, sexo, cultura, entre otros.
El actual modelo de sociedad capitalista ha dado origen a dos tipos principales de sanidad:
- Sanidad pública (gratuita): Es la que pagamos todos los ciudadanos con nuestros impuestos y depende de los respectivos gobiernos. Presta servicio sanitario a nivel poblacional y acuden personas con o sin recursos.
- Sanidad privada (de pago): Está formada por entidades o empresas privadas que no son controladas directamente por el gobierno. Ofrece condiciones similares en salas de espera, pero con la ventaja de que el paciente puede elegir al médico o especialista que lo atenderá, salvo que dependa de un seguro corporativo.
Funcionamiento del Sistema Sanitario y Casos Prácticos
Nuestro sistema de salud no funciona incorrectamente en su totalidad; el problema radica en que sus servicios no siempre son bien utilizados. Un claro ejemplo es el abuso excesivo de las urgencias, lo que provoca saturación y dificulta la atención a casos verdaderamente graves.
A continuación, expongo dos casos reales que invitan a reflexionar sobre el funcionamiento del sistema sanitario actual:
Primer caso
Un joven comienza a sufrir fuertes dolores en el riñón y decide acudir a las urgencias de su ambulatorio.
En el centro de salud, un médico muy profesional y amable le realiza una exploración a fondo y decide derivarlo al hospital para realizarle análisis y una radiografía.
Llega al hospital a las 19:30 y, tras pasar por admisión y dar sus datos, se sienta en una concurrida sala de espera mientras su dolor va en aumento. Pasados tres cuartos de hora, le piden una muestra de orina, y dos horas y media después le realizan la radiografía.
Cada vez que acude a preguntar por sus resultados, le responden que están en ello. Tras cuatro horas en urgencias, una médica residente de primer año le receta unos antibióticos, lo manda a casa y le indica que los resultados definitivos se le comunicarán por teléfono.
Al día siguiente, acude a su médico de cabecera y este le advierte que los antibióticos recetados no son válidos para su problema.
Segundo caso
Este mismo joven acude de urgencias a su centro de salud tras sufrir una caída que le provoca fuertes dolores en el pie.
El médico de urgencias, sin exploración previa, lo deriva al hospital. Al llegar, la sala de espera está vacía y las urgencias se encuentran muy tranquilas. Toman sus datos, pero le hacen esperar tres horas para realizarle la radiografía y escayolarle, debido a que la sala de rayos X se estaba limpiando.
Propuestas de Mejora para los Servicios de Salud
Para solucionar los problemas de calidad en los hospitales, se deberían implementar las siguientes medidas:
- Contar con un mayor número de empleados para la asistencia domiciliaria, ya que muchas personas, especialmente ancianos y personas con discapacidad, no acuden al centro de salud por problemas de movilidad o para evitar largas colas.
- Incrementar el personal sanitario especializado en atención primaria.
- Formar a los profesionales para ejercer su labor de manera más humana, recordando que los pacientes son personas y deben ser tratados como tal.
- Mejorar la accesibilidad de la población a los servicios.
- Valorar con mayor rigor los casos en urgencias para distinguir cuáles son prioritarios, evitando saturar el servicio con emergencias menores que pueden ser tratadas por un especialista sin tanta urgencia.
La Gestión de la Multiculturalidad en el Ámbito Sanitario
A continuación, veremos un ejemplo de cómo se gestiona la multiculturalidad en la salud, evidenciando una mala actuación profesional y una barrera de comunicación.
Una mujer inmigrante de origen rumano se encuentra en una clínica a punto de dar a luz. Al revisar su historial, la enfermera comprueba que la paciente no ha firmado el consentimiento informado (el certificado de exención de responsabilidad del hospital ante posibles negligencias o efectos secundarios) necesario para administrarle la epidural y aliviar el dolor del parto.
La enfermera entra a la habitación y, sin mirar a la paciente, le exige que firme si desea la epidural. La paciente responde que no sabe qué es eso y que no entiende el idioma. La enfermera repite la pregunta al marido, quien responde de la misma manera. Para evitar el tedio de leer y explicar el documento, la enfermera decide retirarse rápidamente, provocando que la paciente dé a luz sin la epidural.
Esta actuación no es digna de un profesional sanitario: genera incomodidad en la paciente, proyecta una pésima imagen del personal médico y evidencia que no se ha aplicado el método de Miller, el cual consiste en ofrecer un cuidado integral, tratando a cada paciente de forma única según sus circunstancias idiomáticas, culturales y de costumbres.
El Modelo de Cuidado Transcultural y el Cuidado Integral
A continuación, veremos el mismo ejemplo, pero bajo una actuación médica correcta:
En este escenario, el profesional sanitario aplica el experimento del cuidado integral de Miller y el modelo de cuidado transcultural. Se dirige a la paciente con detenimiento, mantiene una comunicación visual constante y lee el consentimiento informado a un tono pausado, evitando tecnicismos y realizando breves pausas para resolver cualquier duda. El cuidado integral se basa en dos pilares fundamentales: reconocer las diferencias culturales y reconocer la igualdad de las culturas.
Puntos Clave para el Cuidado Transcultural
Para llevar a cabo una correcta atención transcultural, debemos prestar atención a los siguientes puntos:
- Valorar de qué cultura, raza o etnia proviene el paciente y conocer sus reglas.
- Evitar prejuicios y estereotipos (como pensar que ciertas culturas son ignorantes o están atrasadas).
- Incorporar las creencias del paciente en las intervenciones sanitarias.
- Implicar a los familiares cercanos para lograr un cambio de comportamiento favorable.
- Convertir al paciente y a su familia en participantes activos del plan terapéutico.
- Asegurar una educación y comunicación efectiva, teniendo en cuenta el legado cultural y étnico.
- Explicar todos los aspectos del cuidado y garantizar que el paciente comprende el plan terapéutico.
- Fomentar una retroalimentación efectiva: una vez expuesto el plan, el sanitario debe pedir al paciente y a su familia que repitan lo explicado para cerciorarse de que lo han comprendido a la perfección.
En cuanto a la barrera lingüística, para prevenir errores en la comunicación intercultural, el médico evalúa el grado de conocimiento del castellano del paciente y valora la posibilidad de utilizar otro idioma compartido (como el inglés). Al no existir un idioma común ni un mediador, el médico realiza preguntas simples prestando especial atención a la comunicación no verbal.
Conclusión
Como conclusión, y respaldado por estadísticas, se demuestra que aplicar el modelo de cuidado integral de Miller en enfermería aporta grandes beneficios: los pacientes abandonan antes las habitaciones y muestran mayor independencia. Asimismo, mediante el modelo de cuidado transcultural, mejoramos la calidad de los servicios hospitalarios destinados a los inmigrantes, logrando que se sientan en un ambiente cálido y respetuoso con sus creencias y procedencias étnicas.
