Historia de la Novela en España: Movimientos, Autores y Obras Clave

La narrativa del Grupo del 98

Estamos ante una época dominada por una sensación de crisis y decadencia cultural. En la novela predomina la trama en torno a un único personaje; la acción se centra alrededor de la mentalidad del protagonista en lugar de alrededor de sucesos externos.

  • Miguel de Unamuno: Trata temas como la tradición y el concepto de España, así como la conciencia trágica de la existencia. Destacan sus obras Niebla y San Manuel Bueno, mártir.
  • Ramón María del Valle-Inclán: La trayectoria novelística de Valle comienza por una etapa de modernismo social (Sonatas) para finalizar con la etapa del esperpento.
  • Pío Baroja: Su narrativa es una mezcla de pesimismo y vitalismo; posee también ciertos tonos moralistas. Sus obras nos presentan el proceso de aprendizaje de la vida de sus protagonistas a través de la experiencia y el diálogo. Destaca El árbol de la ciencia.
  • José Martínez Ruiz, «Azorín»: Posee un estilo narrativo impresionista, con una estructura fragmentada donde predomina lo descriptivo, con tramas argumentales mínimas y un uso abundante del diálogo. Destaca La voluntad.

La narrativa del Novecentismo

Sus novelas se caracterizan por estar deshumanizadas, alejadas del sentimiento; pretenden reflexionar sobre la inteligencia creadora del hombre.

  • Gabriel Miró
  • Ramón Pérez de Ayala

La novela española en torno a 1927

En este período comienzan a escribir unos novelistas que desarrollarán su producción fundamental durante el exilio. Destacan Rosa Chacel (Memorias de Leticia Valle) o Max Aub (Campos).

La novela desde 1940 a 1970

Con la Guerra Civil quedan abandonadas las tendencias renovadoras y experimentales impulsadas por Unamuno o Valle-Inclán.

Los años 40: El realismo tremendista

Los años 40 están marcados por las consecuencias del conflicto. Conviven por entonces diversas tendencias: una literatura inquietante y cargada de angustia, presente por ejemplo en novelas como La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela y Nada de Carmen Laforet. En estas últimas obras predomina el enfoque de la posguerra, así como una preocupación social.

Esta situación incierta se ve agravada por la desconexión con las obras sociales de posguerra, que desconocen los exiliados, pues se encuentran muy alejadas temáticamente de los tensos momentos que viven. Solo Baroja parece conectar con las preocupaciones de estos autores.

A pesar de las dificultades, surgen escritores notables (Miguel Delibes, Camilo José Cela, Carmen Laforet, Ana María Matute…). Una de las primeras líneas originales de esta década fue el llamado tremendismo, donde Cela ofrece una visión de los aspectos más míseros y brutales de la realidad.

Los años 50: El realismo social

Hacia 1951, la literatura española dio un giro y empezó a marchar por el realismo objetivo. La colmena, segunda obra de Cela, inicia un decenio marcado por la estética del realismo social, que supondría una gran riqueza novelesca. Nos permite hablar de una nueva etapa.

Surge una generación de narradores con el objetivo de ofrecer el testimonio de la realidad española. Además, pretenden que la palabra sirva para el cambio social con moderación, pues de lo contrario hubiera llevado a la censura (actitud conocida con el nombre de posibilismo).

Así, el narrador se limita a presentar escenas y personajes como si fuera una cámara cinematográfica. A esta forma de narrar se la denomina objetivismo. Así se persigue eludir la censura y dar una información que los medios de comunicación de la época ocultan. A esta tendencia pertenecen Sánchez Ferlosio, Ana María Matute o Carmen Martín Gaite.

El grado máximo de la técnica objetivista será el conductismo, en el que el narrador se limitará a registrar la pura conducta externa sin comentarios ni interpretaciones; por ejemplo, El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio.

Por otra parte, ciertos autores optan por una crítica más directa. La técnica empleada en sus obras ha sido denominada realismo crítico, que consiste en la denuncia de las desigualdades y las injusticias, no mediante la mera realidad sino a través de su explicación y análisis; por ejemplo, Juan Goytisolo.

Temas y estilos

Los temas en estos novelistas son el desaliento, la insatisfacción, la soledad en medio de la sociedad y el recuerdo de la guerra y sus consecuencias. Es una soledad que nace de la desconexión entre ricos y pobres, campo y ciudad, pueblo y Estado. La razón de esa soledad está en la división de los españoles por la guerra. La sociedad española se convierte en el gran tema narrativo.

El estilo se caracteriza por una deliberada pobreza léxica y por una tendencia a recoger los registros populares o coloquiales, sin ser por ello un estilo descuidado.

Camilo José Cela

Obra

Cela está considerado como el iniciador del tremendismo con la publicación de La familia de Pascual Duarte. Su segunda obra, La colmena, es un retrato fiel de la amarga realidad de la posguerra, condicionada por el hambre, el miedo y el sexo. Se trata de un gran retrato social, cuyos personajes se retratan hablando.

Miguel Delibes

Obra

Miguel Delibes está considerado como el máximo representante del realismo intimista. Ejemplo de ello es La sombra del ciprés es alargada, novela preocupada por lo humano y de profunda psicología. En su segunda etapa escribe otras novelas representativas del realismo social.

Estilo

Delibes se caracteriza por su capacidad para construir personajes, reflejar ambientes (tanto rurales como urbanos) y por un dominio léxico de los más variados registros lingüísticos.

Ana María Matute

Obra

Ana María Matute es una de las escritoras más personales de la narrativa del momento. Se aprecia en ella una tendencia a presentar la realidad no tal cual, sino transformada por su propio punto de vista. Su obra está marcada por el pesimismo.

Podemos clasificar la obra de Ana María Matute en dos grandes bloques:

  • Obra de contenido fantástico: El tiempo.
  • Obra de tono realista: Los hijos muertos.

Su estilo se ha destacado por la riqueza de la adjetivación y su capacidad para crear imágenes.

Rafael Sánchez Ferlosio

Obra

Puede considerarse como un antecedente del realismo mágico hispanoamericano, que tendrá enormes repercusiones en la narrativa española de los años sesenta. El Jarama es la obra más representativa del conductismo. La novela carece de protagonista único.

La obra posee un significado simbólico: la oposición entre el mundo joven y el mundo adulto, aburguesado y conformista.

Estilo

El Jarama es una muestra representativa de los rasgos principales de la narrativa de los años cincuenta: personaje colectivo y técnica cinematográfica. En la novela domina casi por completo el diálogo. En los fragmentos narrativos aparece un narrador que, casi inapreciablemente, enjuicia la realidad, por lo que no podemos hablar de un conductismo absoluto.

La superación del realismo: La novela experimental

  • Se asiste a un nuevo panorama socioeconómico; los autores están cansados de la novela social, demasiado preocupada por los aspectos críticos y desinteresada por la elaboración formal.
  • Goytisolo reconoció que las novelas hasta el momento eran «políticamente ineficaces, literariamente mediocres; creyendo hacer literatura política, no hacíamos ni una cosa ni otra». De este modo, confirmaba la ineficacia de la literatura como arma para transformar el mundo.
  • El desengaño referente a la función social de la novela conduce a una revalorización de los aspectos formales, del estilo, del cuidado por la estructura y a la recuperación de la imaginación y el subjetivismo.
  • La irrupción de la novela hispanoamericana contribuye al florecimiento de esta nueva etapa.

En este periodo se habla de novela experimental, la cual afecta a tres aspectos:

  1. La estructura formal (disposición de las partes).
  2. Introducción de la conciencia personal (habitualmente del protagonista).
  3. Exploración del contexto social.

Este nuevo concepto de novela se ha denominado deconstrucción.

Luis Martín-Santos

La novela que abre el camino a la renovación de los sesenta es Tiempo de silencio de Martín-Santos. Su novedad no se encuentra en los temas elegidos, sino en el nuevo planteamiento discursivo y en el uso de técnicas narrativas innovadoras, que proponen al lector un texto al que ha de enfrentarse activamente para interpretar los hechos y extraer sus conclusiones personales. Nos encontramos ante un texto libre dirigido a un lector libre que debe esforzarse para no perderse.

La novela de 1970 hasta nuestros días

La llegada de la democracia

Aparece una nueva generación de narradores, formada por novelistas nacidos y educados en los años de restricciones de la posguerra. Se trata de autores que vivieron la rebelión contra el franquismo en las protestas universitarias del 69, como Félix de Azúa, Vázquez Montalbán o Vaz de Soto.

En un primer momento, estos se apartan de la novela social y defienden un concepto de novela basada en la investigación de la estructura y el lenguaje. Posteriormente, tenderán a abordar los problemas del hombre aislado de la realidad colectiva. De ahí pasan a realizar una reflexión serena sobre el arte de la novela y a recuperar elementos tradicionales.

Tendencias en la novela española actual

El panorama narrativo actual presenta una enorme variedad de temas y una calidad formal bastante elevada. Influyen la mezcla de cuatro generaciones narrativas, la llegada de autores exiliados, el auge de los premios literarios y el boom editorial.

Las principales tendencias actuales son:

La metanovela

Consiste en incluir la narración como centro de atención, de tal modo que el texto ofrece tanto el resultado final como el camino que ha llevado a él. Destaca Fragmentos de apocalipsis de Torrente Ballester. Uno de los casos más espectaculares de la novela actual lo supone Luis Landero, que con su primera obra, Juegos de la edad tardía, consiguió el Premio Nacional y el Premio de la Crítica.

La novela de 1970 hasta nuestros días

La llegada de la democracia

Aparece una nueva generación de narradores, formada por novelistas nacidos y educados en los años de restricciones de la posguerra. Se trata de autores que vivieron la rebelión contra el franquismo en las protestas universitarias del 69, como Félix de Azúa, Vázquez Montalbán o Vaz de Soto.

En un primer momento, estos se apartan de la novela social y defienden un concepto de novela basada en la investigación de la estructura y el lenguaje. Posteriormente, tenderán a abordar los problemas del hombre aislado de la realidad colectiva. De ahí pasan a realizar una reflexión serena sobre el arte de la novela y a recuperar elementos tradicionales.

Tendencias en la novela española actual

El panorama narrativo actual presenta una enorme variedad de temas y una calidad formal bastante elevada. Influyen la mezcla de cuatro generaciones narrativas, la llegada de autores exiliados, el auge de los premios literarios y el boom editorial.

Las principales tendencias actuales son:

La metanovela

Consiste en incluir la narración como centro de atención, de tal modo que el texto ofrece tanto el resultado final como el camino que ha llevado a él. Destaca Fragmentos de apocalipsis de Torrente Ballester. Uno de los casos más espectaculares de la novela actual lo supone Luis Landero, que con su primera obra, Juegos de la edad tardía, consiguió el Premio Nacional y el Premio de la Crítica.

La autoficción

Se trata de un tipo de obra caracterizada por utilizar la vida real del escritor como materia novelable; por ejemplo, Soldados de Salamina de Javier Cercas.

La generación Afterpop

Entre sus características está la fragmentación y el énfasis en la sobresaturación de la cultura pop entre la juventud; presenta un gran número de personajes. Es frecuente el collage e historias que se sabe cómo empiezan, pero no cuándo terminan. Entre los componentes de esta generación se suele citar a novelistas como Vicente Luis Mora y Lolita Bosch.

Eduardo Mendoza

La verdad sobre el caso Savolta es la obra con la que Eduardo Mendoza conjuga magistralmente la intriga tradicional con diversas técnicas experimentales. Destaca Mendoza por su habilidad para manejar los más diversos registros, alcanzando la perfección en la descripción de los ambientes. Manifiesta su deseo de no abandonar el género novelesco.

Antonio Muñoz Molina

Antonio Muñoz Molina es uno de los novelistas más destacados del momento. Sus dos primeras novelas, El invierno en Lisboa y Beltenebros, se insertan dentro de la llamada novela negra.

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