Ilustración (siglo XVIII)
En el siglo XVIII se desarrolla la Ilustración, un movimiento intelectual y político que defiende la razón y confía en el progreso y en la educación. Se caracteriza por su confianza en la razón y en la experimentación científica como medios de conocimiento. Los principales focos de la Ilustración surgieron en Alemania, Inglaterra y Francia.
El siglo XVIII fue denominado el siglo de las luces, precisamente en referencia al poder iluminador que esta época otorgó a la razón y a la ciencia. Se van abriendo paso la razón, el pensamiento crítico y la búsqueda de la verdad científica: sólo podrá darse por válido aquello que haya sido comprobado mediante la investigación. Esto implica que tanto las ideas como las creencias más arraigadas se sometan a debate. La Ilustración rechazó, por tanto, la superstición y la ignorancia (fuentes de atraso).
Penetración de la Ilustración en España
La Ilustración penetró en España mediante traducciones de libros, viajes de intelectuales a otros países (viajes de estudio), la difusión de periódicos y revistas y la propagación de las ideas enciclopedistas francesas a pesar del celo de los censores para evitar su introducción en la península. Destacan obras como la Encyclopédie de Denis Diderot y Jean d’Alembert. También se crearon numerosos organismos e instituciones culturales, como la Biblioteca Nacional, la Real Academia de la Historia, la RAE (1713, cuyo lema «limpia, fija y da esplendor» pretende mantener la pureza del idioma), el Jardín Botánico o el Museo del Prado.
Los novatores y la ciencia
Novatores (innovadores del siglo XVII). Durante el gobierno de los últimos Austrias, nuestro país abandonó casi por completo los estudios científicos, vistos con sospecha y perseguidos por la Inquisición. El retraso con respecto al resto de Europa era considerable. No obstante, ciertos intelectuales se resistieron a dejar el campo de la investigación y, aunque con dificultades y no exentos de riesgo, estuvieron al tanto de los progresos y avances en medicina, astronomía, botánica o matemáticas. Era una denominación despectiva.
Neoclasicismo
Los autores ilustrados buscaron un nuevo modelo estético que respondiera a sus aspiraciones de mejora de la sociedad, a la aplicación del pensamiento racionalista y a la divulgación del conocimiento. Todo esto explica que triunfaran los principios clásicos, basados en la armonía y el equilibrio, y que se rechazaran los excesos de la imaginación y la expresión característicos del Barroco.
Principios en literatura
- La obra debía responder a un modelo universal y tenía que ser reflejo de la realidad, ajustada a los principios de verosimilitud y decoro (buen gusto).
- Debían seguir la preceptiva clásica y no mezclar lo trágico y lo cómico.
- La literatura debía tener fundamentalmente una intención didáctica: la obra debía cumplir el precepto clásico de «enseñar deleitando». Se produjo también una literatura de inspiración clásica en la que se recreaban los placeres de la vida dentro de un entorno natural poblado por figuras mitológicas.
- La creación literaria se guía por la razón, por lo que los escritores manifiestan su espíritu crítico ante el mundo que los rodea.
Etapas o corrientes literarias en el siglo XVIII
a) Posbarroquismo / Antibarroquismo. Continuación en el siglo XVIII de los ideales y del estilo barroco. El deseo de imitar a los grandes autores del siglo XVI produjo la degeneración del estilo. Por este motivo surgieron autores que rechazaron el estilo de los últimos barrocos. Se valoró ante todo la pureza y la sencillez del idioma. Esta corriente perdurará hasta mitad de siglo (1750), donde predominaron el ensayo y la sátira.
b) Neoclasicismo. Vuelta al clasicismo francés e italiano, al que se toma como modelo; también se imita a los clásicos grecolatinos. Su predominio se extiende hasta finales de siglo.
c) Prerromanticismo. (Últimas décadas del siglo XVIII). Corriente sentimental por encima de la razón. Anuncia la llegada del Romanticismo que estallará en el siglo XIX.
El ensayo en el siglo XVIII: El ensayo y el teatro fueron los géneros literarios predominantes, ya que en ellos es posible hacer crítica y enseñar, ideales a los que debían servir los escritores.
Ensayistas y figuras principales
Fray Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro. Poseía un saber enciclopédico y lo manifestó en multitud de ensayos que agrupó en los ocho tomos de su Teatro crítico universal y en los cinco tomos de sus Cartas eruditas y curiosas. Creyó necesario escribir para sacar al país de su atraso; dio a su obra un marcado carácter didáctico con el propósito de que las nuevas corrientes europeas penetrasen al menos entre las clases ilustradas. Fue notable su crítica contra las supersticiones y los falsos milagros.
José Cadalso. Prosista gaditano, poseedor de cultura enriquecida por sus viajes a Europa. Sus Cartas marruecas, publicadas después de su muerte, le otorgan un puesto de excepción en nuestras letras. El autor compone un libro con 90 cartas que se cruzan entre Gazel (moro que visita España), Ben-Beley (amigo y preceptor marroquí de Gazel) y Nuño Núñez (amigo cristiano del primero). Entre ellos comentan y juzgan el pasado histórico de España y analizan la acción de los gobernantes, las costumbres, etc. En Los eruditos a la violeta critica la falta de erudición, a esos falsos intelectuales; en sus Noches lúgubres evoca su amor por la actriz María Ignacia Ibáñez (que falleció prematuramente) y su deseo de rescatar el cuerpo de su amada de la tumba.
Gaspar Melchor de Jovellanos. El ensayista más importante del siglo XVIII en España. Estudió leyes y estuvo vinculado a la política (llegó a ser alcalde y fue nombrado ministro de Justicia). Aborda en sus ensayos temas históricos, políticos, económicos, morales y filosóficos. Es célebre su Memoria para el arreglo de la policía de espectáculos, donde propone el fomento de las diversiones públicas en las distintas clases sociales. En su obra teatral El delincuente honrado hace una dura crítica de la nueva ley que condenaba a muerte al superviviente de un duelo, aunque este fuese el ofendido y no el ofensor.
Poesía y teatro neoclásicos
Poesía neoclásica. Tres ciudades destacadas fueron Madrid, Salamanca y Sevilla, de ahí que se agrupase a los escritores en escuelas o grupos poéticos: la escuela salmantina (en la que figuran Cadalso, Meléndez Valdés y Jovellanos), el grupo madrileño (formado por los Fernández de Moratín, Ramón de la Cruz y los fabulistas Iriarte y Samaniego) y la escuela sevillana (en la cual se incluyen autores como José María Blanco White o Alberto Lista).
El teatro neoclásico
Se observan tres tendencias en la actividad dramática:
- Tendencia tradicionalista (primera mitad del siglo XVIII). El teatro se encuentra en total decadencia. Hay continuadores de Calderón, pero casi todos faltos de inventiva. Triunfan comedias de enredos, de capa y espada, de magia o de santos milagros, con aparatosa escenografía y con resultados artísticos muy pobres. Los ilustrados piden la representación de obras que enseñen buenos ejemplos, que las obras se sometan a la razón y respeten las reglas aristotélicas.
- Tendencia neoclásica. El conde de Aranda intenta terminar con esta decadencia y manda rescatar las obras del Siglo de Oro que no infrinjan demasiado los preceptos aristotélicos, arreglándolas si es preciso. También anima a los escritores neoclásicos a componer nuevas tragedias acordes con la razón. Varios aceptaron esta misión, pero sus obras no atrajeron mucho al público.
- Tendencia popular. Gozaron del fervor popular los sainetes, emparentados con los pasos y entremeses de los siglos anteriores. Ramón de la Cruz se convirtió en uno de los saineteros más afamados. Destacamos su obra Manolo, tragedia para reír, sainete para llorar.
Romanticismo
Características generales del Romanticismo
- Rebelión del individuo contra cualquier norma que le impida expresar sus propios sentimientos.
- Absoluta libertad en política, moral y arte.
- Mantienen una actitud idealista que no siempre corresponde a la realidad que los rodea y que puede llevarlos a la rebeldía contra la patria, la sociedad e incluso contra Dios.
- Como consecuencia del enfrentamiento entre su espíritu idealista y la cruda realidad, se produce la desesperación y el desengaño.
- Si en el siglo anterior la verdad era igual a belleza, para el Romanticismo sólo la belleza es la verdad.
Poesía romántica
Se revaloriza el romance, surgen nuevas estrofas y los poetas combinan a su gusto versos y estrofas.
Teatro romántico
Se mezcla la prosa con el verso, lo trágico con lo cómico y desaparece de la obra de teatro todo afán didáctico o moralizador. Sólo se pretende conmover al espectador, provocándole entusiasmo, terror, espanto o tristeza.
Temas y autora/autor romántico
El autor romántico, al hacer prevalecer los sentimientos sobre la razón, manifiesta sus emociones más íntimas, dando prioridad a la melancolía, la desesperación, el desengaño y la angustia. La lírica será su género preferido. Temas frecuentes: la naturaleza, lo lejano y exótico, el resurgimiento de lo popular, el amor y la libertad.
Características del teatro romántico
- Desaparecen las rígidas normas neoclásicas: los escenarios son muy variados y el tiempo se acorta o se alarga a gusto del autor.
- Se pierden las unidades de tiempo, lugar y acción.
- Se mezcla lo trágico y lo cómico, la prosa y el verso.
- Se eligen historias largas, con numerosas acciones; los actos varían de tres a cinco (y a veces llevan título).
- Temas: preferencia por lo legendario, lo caballeresco o la historia nacional; el amor (más allá del bien y del mal) y la libertad, que choca con las normas sociales.
- Técnicas: aumenta el número de actores y se mezcla la prosa y el verso.
- El tono de la obra es vibrante: abundan escenas violentas, duelos, suicidios, muertes y ambientes sepulcrales.
José Zorrilla
Nació en Valladolid en 1817 y murió en Madrid en 1893. Leyó a los grandes escritores románticos europeos y a los doce años comenzó a escribir versos. A los veinte años leyó unos versos en el entierro de Larra, con lo que se dio a conocer como poeta ante un público formado por los mejores escritores del momento. Fue miembro de la Real Academia de la Lengua y reconocido oficialmente como un gran poeta.
Zorrilla utiliza temas de la historia nacional. Sus obras teatrales presentan los rasgos propios del drama romántico y nadie como él es capaz de construir la obra teatral ni de interesar tanto al público. Zorrilla escribe exclusivamente en verso; su versificación es sonora, brillante, ágil e impactante.
Escribió la obra más representativa del teatro romántico y la más representada en los teatros: Don Juan Tenorio, protagonizada por un famoso aventurero y conquistador de mujeres. La historia mantiene las líneas clásicas: don Juan se enfrenta a las normas sociales, deshonra y abandona a numerosas damas. La adversidad provoca que mate al padre de doña Inés, que ha sido raptada del convento, y que ella muera de amor. Pero Zorrilla cambia el desenlace tradicional: dota a don Juan de un amor verdadero y hace que, en la escena final, en el panteón de los Tenorio, el espectro de doña Inés salga de la sepultura, le tienda la mano y posibilite su salvación.
Características de la poesía romántica
- Evasión de la realidad, refugiándose en un mundo de ensueño y fantasía; búsqueda de paisajes exóticos y lejanos, situando las obras en épocas remotas (preferentemente la Edad Media).
- Libre manifestación de sentimientos íntimos, especialmente melancolía, tristeza, desesperación, soledad y amor perdido.
- Intención de conmover al lector y provocarle sentimientos de dolor, tristeza y pesimismo.
- Reutilización del romance y nuevas combinaciones métricas.
Rosalía de Castro
Nació en Santiago de Compostela en 1837. Era hija ilegítima de una dama de Santiago; este hecho, conocido a través de rumores y comentarios, hizo infeliz su infancia y marcó su temperamento con una tristeza melancólica. En 1885 murió de cáncer y fue enterrada en Iria Flavia; posteriormente sus restos fueron trasladados a una iglesia de Santiago de Compostela.
Escribió algunas novelas y libros de poesía; si figura como una de las mejores poetisas de nuestra literatura es por tres libros de versos: dos en gallego —Cantares gallegos y Follas novas (Hojas nuevas)— y uno en castellano: En las orillas del Sar.
En Cantares gallegos y Follas novas, escritos fuera de Galicia a raíz de su matrimonio, expresa la nostalgia por su tierra. Su libro En las orillas del Sar es un libro atormentado en el que expresa sus ideas sobre el amor, el dolor, la injusticia y la muerte.
Naturalismo y Realismo
Naturalismo: contexto social e ideológico
Naturalismo
En lo social, la burguesía consolida su puesto de clase dominante y deriva hacia posiciones conservadoras. Su apego a la realidad y su espíritu práctico marcan el ambiente. Frente a la burguesía se sitúan las masas obreras, pugnando por mejorar sus condiciones de vida.
En lo ideológico, sigue prevaleciendo el liberalismo, pero se distinguen diferentes tendencias: un liberalismo moderado, propio de la burguesía más consolidada, y un liberalismo progresista, propio de sectores más inquietos. Paralelamente, en el proletariado prenden doctrinas revolucionarias: socialismo, comunismo, anarquismo.
El positivismo es la filosofía más característica del momento. Se opone al idealismo romántico y rechaza la especulación pura; sólo admite como verdadero lo descubierto mediante la observación rigurosa y la experimentación. Del positivismo nacieron ciencias como la sociología o la psicología.
Entre las aportaciones de la ciencia recordemos el nuevo método experimental (Claude Bernard), las teorías sobre la herencia biológica (Mendel) o sobre la evolución de las especies (Darwin), basada esta en conceptos como la adaptación al medio o la lucha por la vida.
Características generales del Realismo
1.- Se desea presentar la realidad de una forma exacta, objetiva y veraz. Había que mostrar la realidad tal como era, con el máximo de exactitud en los detalles, sin inventar ni imaginar nada que no fuera o no pudiera ser real. Por ello el género preferido es la novela: no se huye de la realidad.
2.- El método seguido por el autor es la observación directa, la toma de datos, la documentación y el análisis de caracteres.
3.- Se presta atención a lo cotidiano, a lo concreto e inmediato.
4.- Abundan las descripciones minuciosas.
5.- El escritor adopta el papel de narrador; cuenta los hechos y comportamientos de los personajes y lo sabe todo de ellos: pensamientos, ideas y sentimientos.
El Realismo en España
El Realismo surge con fuerza en España a partir de 1868, con La Fontana de Oro de Benito Pérez Galdós; es una fecha tardía comparada con otros países europeos, pero en muy pocos años se publicaron numerosas obras.
Leopoldo Alas «Clarín»
En La Regenta la visión de Clarín es implacable: una aristocracia corrompida y un clero materializado —Don Fermín encarna la ambición y el ansia de poder motivadas por su mísera infancia en un ambiente minero del que escapó por la vía de un sacerdocio sin vocación—; también muestra una burguesía vulgar. No hay escenario al que el autor no nos lleve. Pero lo importante es que no se trata de un puro decorado, sino de una atmósfera que condiciona los comportamientos de los personajes. Pocas veces se ha mostrado con tanta claridad la presión de las circunstancias sociales.
Obras: La Regenta, Su único hijo (novelas extensas), Doña Berta (novela corta), Pipá, Adiós, cordera (cuentos).
Tendencia naturalista
La tendencia naturalista deriva del Realismo y lleva sus postulados al extremo. El Naturalismo puro no se desarrolló plenamente en España, aunque influyó en algunos escritores como Galdós, Clarín, Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez, siendo Blasco Ibáñez uno de los más cercanos al naturalismo.
En el último cuarto del siglo XIX, el francés Émile Zola inició una nueva corriente literaria basada en las ciencias experimentales; pretendía que el escritor actuara como un científico y sometiera a los personajes a las leyes deterministas de la herencia y del ambiente. Según Zola, la herencia biológica y el ambiente social condicionan el carácter y el destino de las personas. Aplicó sus planteamientos a personajes de grupos sociales desfavorecidos (gentes que viven en la miseria, marcadas con defectos físicos y psíquicos desde su nacimiento, alcohólicos, delincuentes, locos…), mostrando los aspectos más desagradables y degradados de la sociedad. Zola utilizó un lenguaje crudo, a veces soez, que escandalizó a sus lectores; su objetivo era provocar al público para que tomara conciencia de la tremenda realidad social.
Autores españoles vinculados al Naturalismo y Realismo
Emilia Pardo Bazán —Los pazos de Ulloa, La madre naturaleza (ambas obras ambientadas en el mundo rural gallego), La tribuna—; su obra combina elementos realistas y naturalistas.
Vicente Blasco Ibáñez —novelas ambientadas en la huerta de Valencia que describen odio, venganza y miseria—: La barraca, Arroz y tartana, Cañas y barro.
