Modernismo y la Generación del 98 — características y figuras principales

Modernismo y Generación del 98

Introducción

Tradicionalmente, Modernismo y Generación del 98 han sido considerados dos grupos distintos, si bien hoy tienden a contemplarse como dos aspectos de un mismo movimiento literario. A continuación se presenta una exposición ordenada y corregida de sus características, antecedentes y autores principales.

Modernismo

El Modernismo es un movimiento estético y artístico que nace de un sentimiento antiburgués y se opone al sentido utilitarista y mercantilista del siglo XIX. En literatura, pretende renovar el panorama literario anterior, oponiéndose al Realismo y a la poesía prosaica de finales del siglo XIX.

El Modernismo tiene su origen en Francia: el parnasianismo, representado por Théophile Gautier, sostiene el lema “Arte por el arte”, es decir, la búsqueda de la perfección poética desde un punto de vista formal; y el simbolismo, representado por poetas como Paul Verlaine, Arthur Rimbaud o Stéphane Mallarmé, busca encontrar las significaciones profundas u ocultas de la realidad a través de los símbolos.

Características del Modernismo

  • Desazón romántica que ensalza las pasiones, lo irracional y el mundo de los sueños, todo ello teñido por una fuerte melancolía.
  • Escapismo: proyección hacia otras épocas (Grecia, la Edad Media) y lugares exóticos como Arabia u Oriente (conocido como “orientalismo” o “japonismo”).
  • Búsqueda de la elegancia exquisita y sensorial, gustando de temas mitológicos, exotismo oriental y civilizaciones antiguas.
  • Cosmopolitismo bohemio que venera ciudades como París o Venecia.
  • Americanismo: idealización del mundo indígena en algunos autores latinoamericanos.
  • Lenguaje exquisito, con abundancia de cultismos (por ejemplo, expresiones como “ebúrneo cisne”) y un desarrollo retórico cuidadoso donde destacan metáforas, aliteraciones y sinestesias.
  • Métrica original que busca ritmos nuevos y renovadores.

Representantes y antecedentes

Rubén Darío es el principal representante del Modernismo; aunque no fue el primero en iniciarlo, sí fue el autor que fijó definitivamente el movimiento a partir de la publicación en 1888 de Azul. A este poemario le siguieron Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza. Hubo importantes antecedentes en José Martí (Cuba), Manuel Gutiérrez Nájera (México) y José Asunción Silva (Colombia).

Manuel Machado se sitúa en la corriente intimista y melancólica del Modernismo. Entre sus poemas encontramos temáticas ligeras y desenfadadas y referencias al folclore andaluz.

Generación del 98

La denominación Generación del 98 agrupa a un conjunto de autores coetáneos —entre ellos Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín (José Martínez Ruiz), Ramiro de Maeztu, Ramón María del Valle-Inclán y Antonio Machado— con formación intelectual semejante. Para ellos, el Desastre del 1898 supone un punto de inflexión que los lleva a analizar en profundidad el problema de España.

Rasgos comunes de la Generación del 98

  • Idealismo: actitud nostálgica y contemplativa ante la vida.
  • Subjetivismo: proyección de anhelos y angustias personales en las obras; creación de trasuntos literarios de sí mismos.
  • Relación con corrientes filosóficas europeas del siglo XIX, especialmente tendencias irracionalistas y vitalistas; influencia de Kierkegaard, Schopenhauer y Nietzsche.
  • Preocupaciones existenciales (la inmortalidad, el tiempo) que llevan a preguntarse por el sentido de la vida.
  • Preocupación por el “problema de España”.
  • Estilo literario sobrio, antirretórico y preciso.
  • Renovación de la visión de personajes literarios tradicionales (Don Juan y, sobre todo, Don Quijote: tema del “quijotismo”).
  • Renovación de géneros: creación del ensayo moderno, novelas que superan el realismo, teatro “antiteatral” y prosa poética.

Figuras destacadas y obras

Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno es la figura que se puede considerar guía de este grupo. El problema de España aparece en muchos de sus ensayos, como En torno al casticismo. Otros ensayos relevantes son Vida de don Quijote y Sancho, sobre la obra cervantina, Del sentimiento trágico de la vida y La agonía del cristianismo, de temática existencial que lo emparenta con la filosofía de Kierkegaard.

Como narrador, destacó por la creación de sus nivolas, novelas breves en las que predomina la idea sobre la forma y el diálogo sobre la descripción, como Niebla, en la que el protagonista, Augusto Pérez, debe enfrentarse al autor (el propio Unamuno), en un conflicto que remite a la confrontación del hombre con Dios; o San Manuel Bueno, mártir, novela simbólica en la que el protagonista, cura de pueblo, ha perdido la fe pero lucha para que el pueblo la mantenga y no caiga en el nihilismo.

Azorín (José Martínez Ruiz)

José Martínez Ruiz, conocido como Azorín, desarrolla en sus ensayos la descripción del paisaje y la espiritualidad castellanos (Castilla), así como estudios sobre figuras históricas o literarias españolas (La ruta de don Quijote). Sus novelas prácticamente carecen de argumento; en ellas, los personajes se debaten por encontrar un sentido a la existencia y no caer en la abulia y la inacción (La voluntad, Antonio Azorín).

Pío Baroja

Pío Baroja es el gran novelista de la Generación del 98 y su influencia en la novela española del siglo XX es determinante debido a la sobriedad de su estilo, la fluidez de su narración y su capacidad de observación para recoger experiencias y plasmarlas en la obra. Sus novelas carecen de una estructura previa rígida, se caracterizan por la espontaneidad, la libertad y el abundante uso de diálogos.

Agrupó sus novelas en trilogías: La lucha por la vida (destaca La busca), situada en Madrid y en la que el protagonista, Manuel Alcázar, representa al español dominado por la abulia y la inacción; La tierra vasca (destaca Zalacaín el aventurero); y La raza, trilogía que contiene El árbol de la ciencia, novela filosófica y existencial en la que Andrés Hurtado refleja el pesimismo del autor en un tono cercano a la filosofía de Schopenhauer.

Ramiro de Maeztu

Ramiro de Maeztu destacó en el ensayo con obras como Don Quijote, don Juan y la Celestina, un estudio sobre grandes personajes de la literatura española.

Ramón María del Valle-Inclán

Ramón María del Valle-Inclán escribió poesía, novela y teatro. Evoluciona desde el estilo modernista hacia el esperpento. Su novela parte de la estética modernista con las Sonatas, en las que su protagonista, el Marqués de Bradomín, es un trasunto idealizado del autor: un dandi aristócrata y vividor. También destaca la trilogía La guerra carlista, que refleja una Galicia arcaica y rural enfrentada a la burguesía liberal y capitalista.

Su trayectoria novelística culmina en el esperpento con El ruedo ibérico, que por su contenido es una novela histórica (reinado de Isabel II hasta el Desastre del 98) y por su estética constituye un esperpento; y con Tirano Banderas, novela “de dictador” que denuncia la tiranía y la degradación del ser humano. En cuanto a la poesía, destacan El pasajero y La pipa de kif.

Antonio Machado

Antonio Machado refleja la evolución de la lírica del momento. Su primera etapa se inscribe en el modernismo simbolista (Soledades, galerías y otros poemas). Se trata de una lírica intimista basada en el uso de símbolos (la tarde, el agua, los parques). El tema principal es el tiempo, presentado con un tono melancólico y de hastío. Su estilo es sencillo y de una sensorialidad poco estridente.

Su segunda etapa se enmarca en el noventaiochismo. Campos de Castilla es un poemario en el que el paisaje castellano cobra gran protagonismo: el autor identifica Soria con Castilla y España, muy en la línea del 98. El paisaje provoca una reflexión histórica y crítica sobre la decadencia del presente y sobre lo que considera el gran pecado hispánico —la envidia o el cainismo—; de aquí surge el tema de las dos Españas. Su estilo, antirretórico, busca la palabra esencial. En este periodo destacan también Nuevas canciones, Proverbios y cantares, Canciones a Guiomar

En prosa destaca Juan de Mairena, personaje ficticio a través del que reflexiona sobre literatura, filosofía, etc.

Conclusión

Tanto el Modernismo como la Generación del 98 contribuyeron decisivamente a la renovación de la literatura española y a una reflexión profunda sobre la identidad, la estética y la condición humana en una época de crisis y transformación. Mientras el Modernismo buscó la renovación formal y sensorial, la Generación del 98 centró su atención en el problema de España y en la exploración existencial, desarrollando estilos y géneros que marcarían el devenir literario del siglo XX.

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