La novela experimental de los años 60
A comienzos de los años sesenta, muchos escritores se replantean los presupuestos del realismo social. La literatura de este periodo opta ahora por una crítica más personal, aludiendo a la realidad sin renunciar al compromiso, pero incorporando, además, las innovaciones técnicas desarrolladas en el resto de Europa y, sobre todo, en EE. UU. e Hispanoamérica. En este último ámbito destacan novelas como La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa, y Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Por ello, se habla en este periodo de formalismo frente a la literatura social, que daba prioridad al contenido político o ideológico.
En este contexto surge Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, obra que inaugura una nueva etapa en nuestra narrativa, a la que se van a incorporar autores pertenecientes a promociones distintas:
- Autores surgidos en los cuarenta: Como Miguel Delibes, con Cinco horas con Mario, donde introduce grandes innovaciones narrativas (monólogo interior, lenguaje coloquial, narración en primera y segunda personas, etc.); o Torrente Ballester, quien publica La saga/fuga de J. B., protagonizada por personajes de distintas épocas para salvar Castroforte del Baralla, su pueblo.
- Autores de la «generación de medio siglo»: Como Juan Goytisolo, con Señas de identidad, novela en la que parodia y critica la España tradicional con elementos ajenos al relato, varios puntos de vista y saltos temporales; Juan Benet, con Volverás a Región, que emplea largos monólogos y alterna el lenguaje científico con el lirismo; y Juan Marsé, con Últimas tardes con Teresa, una sátira feroz de las diferencias de clases.
La revolución de Luis Martín Santos
Es Luis Martín Santos quien cambia el rumbo de la narrativa española con Tiempo de silencio. En esta novela se parte de un hÉroe noventayochista (un joven médico investigador) y un contenido social (el chabolismo). Junto con la crítica a la realidad española, hallamos técnicas narrativas innovadoras:
- Punto de vista múltiple: Varios narradores, narración en segunda persona y monólogo interior.
- Estructura externa: Organizada en capítulos o secuencias.
- Técnicas internas: Uso del contrapunto (historias que se combinan y alternan), desorden cronológico (analepsis) y la novela abierta, sin un desenlace cerrado.
La novela de los años 70
Denominada por algunos críticos como Generación de 1968, los escritores de este grupo siguen recibiendo influencias extranjeras y buscan nuevas formas de narrar. Un ejemplo destacado es Luis Goytisolo, autor de la tetralogía Antagonía, una metanovela que reflexiona sobre el propio género.
Sin embargo, la publicación en 1975 de La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, fue clave porque supuso el retorno a personajes y argumentos definidos. En esta etapa se modera la experimentación y se observan las siguientes características:
- Se retoman aspectos de la novela tradicional (el placer de contar historias).
- Se recuperan géneros marginales: Fantástico, ciencia ficción y aventuras. Manuel Vázquez Montalbán destaca en el género policíaco con Los mares del sur.
- Predomina el tema del desencanto, volviendo a preocupaciones existenciales y sentimientos íntimos. Un ejemplo es Francisco Umbral con Mortal y rosa o Trilogía de Madrid.
La poesía en España: Corrientes de posguerra
Poesía arraigada y desarraigada
Los poetas de los años cuarenta que permanecen en España siguen la tendencia de fundar revistas poéticas. Entre los autores afectos a la dictadura destacan las revistas Escorial y Garcilaso, representantes de la poesía arraigada.
- Características: Formalismo clasicista, deseo de armonía, temas religiosos, patrióticos y amorosos con una visión optimista del mundo.
- Autores: Dionisio Ridruejo, José García Nieto, Luis Rosales (La casa encendida), Luis Felipe Vivanco y Leopoldo Panero.
Por otro lado, la poesía desarraigada nace en 1944 con la revista Espadaña. Destacan Dámaso Alonso, con Hijos de la ira, y Vicente Aleixandre, con Sombra del paraíso. Esta corriente aborda la angustia existencial y la realidad del momento. Autores como Ángela Figuera, Blas de Otero, Gabriel Celaya y José Hierro alcanzarán su plenitud en los años cincuenta.
Postismo y el Grupo Cántico
Existen grupos que no se adscribieron a las corrientes anteriores, cuyo reconocimiento llegó en los años setenta:
- Postismo: Representado por revistas como Postismo y La Cerbatana. Reivindica el espíritu lúdico de las vanguardias y el surrealismo. Autores: Carlos Edmundo de Ory y Gloria Fuertes.
- Grupo Cántico: En torno a la revista Cántico. Rechazan el prosaísmo y la poesía social, centrándose en el placer, la belleza y un estilo refinado. Autores: Ricardo Molina y Pablo García Baena.
Los Novísimos
La ruptura más radical se produce a mediados de los sesenta con la antología de José María Castellet, Nueve novísimos poetas españoles (1970). Estos autores (Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, Ana María Moix, entre otros) reivindican la belleza y se inspiran en la cultura de masas (cine, cómic, música pop). Rompen con el realismo de posguerra y adoptan formas vanguardistas como el collage.
El teatro español de posguerra
El teatro de los años 40
Tras la Guerra Civil, el panorama teatral era desolador debido al exilio y la censura. Sobresalen dos tendencias principales:
- El drama burgués: Continuador de la comedia benaventina, con autores como José María Pemán y Edgar Neville (El baile).
- El teatro de humor: Renueva la escena mediante el absurdo y lo inverosímil. Destacan Enrique Jardiel Poncela (Eloísa está debajo de un almendro) y Miguel Mihura (Tres sombreros de copa).
El teatro realista de protesta (Años 50)
Esta década se abre con dos obras fundamentales: Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, y Escuadra hacia la muerte, de Alfonso Sastre. Estos autores evolucionan del existencialismo hacia la concienciación social.
Antonio Buero Vallejo
Buero Vallejo es la figura central del teatro comprometido. Su género predilecto es la tragedia, con finales abiertos que buscan conmover al espectador. Utiliza técnicas de inmersión y un lenguaje preciso. Su obra se clasifica en:
- Conflictos sociales: Historia de una escalera, El tragaluz.
- Simbolismo y discapacidad: En la ardiente oscuridad, El concierto de San Ovidio.
- Dramas históricos: Un soñador para un pueblo, El sueño de la razón.
Otros autores relevantes de esta tendencia crítica son Lauro Olmo (La camisa) y José Martín Recuerda.
