Porque martirio esconde el retrato de pepe

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El lenguaje simbólico: lo animal, lo vegetal y lo cósmico pp 196- 208

  1. Configuración animalista.

El mundo animal aparece en el texto de varias formas:

  • Por su presencia efectiva en escena.
  • Por su inmediata proximidad a la escena, en una inminencia cargada de poder sugestivo.
  • Oblicuamente, a través de imágenes y metáforas que surcan el texto confiriéndole una tonalidad peculiar, un raro nerviosismo.

Todas tienen un objetivo y es la configuración de los personajes intensificando determinados rasgos suyos o de la situación dramática en que viven y contribuye también a la ambientación de la obra.

El corral es un espacio común a las citas de Pepe y Adela, y al caballo garañón. Dos veces se trata el caballo gañón en el tercer acto.
El simbolismo del caballo es complejo. Pero a nuestro interés nos quedamos con dos: El caballo simboliza los deseos exaltados, los instintos, de acuerdo con el simbolismo general de la cabalgadura y el vehículo, pero al mismo tiempo puede tener el valor de un presagio, es decir concebirlo como un animal ctónico-funerario. Todo esto nos hace pensar que la imagen del caballo blanco, en el tercer acto desempeña esa función premonitoria. Que sobre el caballo blanco recaigan esas significaciones tan opuestas no se contradice sino que resulta coherente con una antinomia vida-muerte.

Los perros adquieren especial relieve en la imaginería analística del texto.  Por una parte la imagen de la perra vendrá a intensificar el sentido de sumisión como por ejemplo como se expresa la Poncia acerca de su relación con Bernarda: “ladro cuando me lo dice y muerdo los talones de lo que piden limosna cuando ella me azuza. Por otro aspecto, en un aspecto enteramente sexual, a través de la actitud de Adela con respecto a Pepe. Pero el papel que desempeñan los perros en el texto ha llegado a convertirse en un símbolo lleno de sugestiones. Podemos decir que hay algo de perruno en Martirio, en su actitud de dejar pasar a María Josefa y a Adela y en la propia Bernarda, siempre en su papel de guardián del umbral.  Pero los perros que ladran en la noche están anunciando la inmediata muerte de Adela. Aparece una oveja en la escena que da a este animal una importancia grande. Esa oveja se presenta con toda su aura cristológica y ritual, es un animal sagrado y por tanto su finalidad es el sacrificio. Parece que la oveja está directamente relacionada con Adela. Dado que el mito de Jesús conlleva la noción de sacrificio del Hijo, este trasfondo cristológico parece articularse bien con Adela.

Pepe el Romano se identifica también con el león.

Por otra parte Bernarda tiene cara de leoparda y Magdalena cara de hiena. María Josefa dice del grupo de las hijas que son ranas sin lengua.

La configuración anomalística de los personajes es un procedimiento que no inventa Lorca y no es solo un recurso técnico de la literatura.

  1. Lo vegetal.

En esta obra aparecen abundantes imágenes tomadas del mundo vegetal con valor emblemático. Tomaremos la analogía Madre-Tierra.

La correspondencia hombre-árbol es básica. Un ejemplo es de los segadores que nos dicen que son como árboles quemados en el segundo acto, quemado referido a llenos de sol de acuerdo con el fundamental carácter solar coro de segadores.

La imagen del trigo cobra mayor transcendencia. Aparece en concordancia con lo masculino y con la fecundidad. La paja de trigo  en las enaguas de Adela intensifica su queja, haciéndonos entender que está embarazada, en el tercer acto.

Las flores son otra de las metáforas vegetales de la obra. En la casa de Bernarda Alba es fundamental. La metáfora de las flores nos ayuda a detectar una similitud entre tres personajes femeninos de poderosa sexualidad., estas son Paca la Roseta, Adela y María Josefa. Aparecen como guirnaldas o coronas de flores y se cierran adecuadamente con otra corona, se confirma el trasfondo cristológico del personaje de Adela.

  1. Lo cósmico.

No referimos a un conjunto de imágenes muy diversas que abren una última perspectiva al lenguaje simbólico del texto.  Aparecen aquí los cuatro elementos. El agua, la acción de beber agua que alcanza a Adela, no es solo expresión de deseo si no de deseo y de realidad tangible al mismo tiempo. Estos ejemplos pueden ilustrar bien el tipo de expresividad simbolista. Lo  que se dice literalmente en ambos momentos es muy claro; pero la insistencia en la sed, en el deseo y en la acción de beber nos da una información más profunda del personaje.

La imagen del río define mejor la circunstancia de Adela. En el segundo acto, Adela replica que se pongan en cueros de una vez y se las lleve el río. Pero debemos saber que el río también aporta un sentido funerario porque Adela muere ahogada en él, porque a causa de ese río simbólico para ella representa la relación amorosa con Pepe el Romano.

María Josefa cifra su felicidad sexual en el símbolo del agua y entonces ella como Adela tiene sed.

El agua nos muestra su lado negativo o estéril. Adela habla en sentido figurado cuando dice que el pueblo sin rio me lleva a los juncos de la orilla por las citas que tiene con Pepe.

El elemento del agua es el que más simbolismos ocupa en la obra y los tres elementos que faltan no tienen tanta importancia o tantos significados como esta.

El elemento del aire, el viento parece convertido en un fauno, persiguiendo q una gitanilla. Ese valor masculino o más bien fálico de manera implícita por ejemplo cuando Bernarda les dice a sus hijas que en ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle.

La luna tiene una gran importancia. En esa imagen se cifra lo más secreto pero tenemos que tener en cuenta que la presencia lunar se produce a veces de manera oblicua. Lorca asocia el color verde a la muerte pero se trata de una muerte lunar es decir un sacrificio a la luna. En Bodas de sangre llega a convertirse en un personaje alegórico y en las otras dos obras no llega a adquirir esa transcendencia a simple vista pero aquí también desempeña una función primordial. En la obra de Bernarda Alba tiene cuatro imágenes concordantes; El vestido verde de Adela, una observación de Martirio sobre Pepe el Romano, una confesión de Adela y en la imagen de los juncos. Estas cuatro imágenes concordantes acreditan la presencia mítica lunar en la obra y su identificación con Adela.

La presencia mítica del sol queda demostrada en el coro de segadores en el segundo acto. Se insiste mucho en la presencia del sol en la obra tanto en acotaciones como en diálogos.

Lo animal, lo vegetal y lo cósmico que acabamos de explicar le debemos añadir otras imágenes como las concernientes al espacio escénico, las relativas al uso estratégico de algunas supersticiones populares y muchas más.

Dos símbolos de larga tradición son la locura y la ceguera por ejemplo en María Josefa la cual está loca y solo ella comprende la realidad. Ese contraste viene a sumergirnos donde está la verdad y donde la auténtica locura o ceguera.

La locura es conocimiento de una verdad inconformista, una verdad que es ya una rebelión frente al orden social autoritario.

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