Las Vanguardias Literarias y la Ruptura Estética
El siglo XX se inicia bajo un clima de profunda crisis social y bélica que propicia el surgimiento de las Vanguardias o ismos, movimientos que irrumpen con una voluntad rupturista y un marcado afán de originalidad frente al arte tradicional. Estas corrientes, difundidas a través de manifiestos y revistas literarias como Prometeo o la Revista de Occidente, rechazan el sentimentalismo y abrazan la experimentación formal.
Los Ismos Europeos y su Influencia
Entre los ismos europeos más influyentes destaca:
- El Futurismo de Marinetti, que exalta la velocidad y las máquinas.
- El Cubismo literario de Apollinaire, creador de los caligramas.
- El Dadaísmo de Tristan Tzara, que aboga por la falta de lógica y la rebeldía.
- El Expresionismo, que deforma la realidad para proyectar una visión atormentada del mundo.
Mención especial merece el Surrealismo de André Breton, que mediante la escritura automática y la interpretación de los sueños busca liberar el inconsciente, influyendo de manera decisiva en poetas españoles como Lorca y Alberti.
La Vanguardia en el Ámbito Hispánico
En el ámbito español, la figura de Ramón Gómez de la Serna resulta fundamental por la creación de sus greguerías, definidas como la unión de metáfora y humorismo, así como por su labor de difusión de los nuevos conceptos estéticos. Junto a él, surgen corrientes como el Ultraísmo, de carácter lúdico y visual con autores como Jorge Luis Borges, y el Creacionismo, liderado por el chileno Vicente Huidobro, quien en obras como Altazor defiende que el poeta debe crear realidades autónomas en lugar de imitar la naturaleza.
Esta renovación alcanza su madurez en Hispanoamérica con figuras de la talla de César Vallejo, quien en su poemario Trilce utiliza una violenta distorsión del lenguaje para expresar su dolor interior, y Pablo Neruda, cuya obra Residencia en la tierra se sumerge en el surrealismo para reflejar la angustia existencial antes de derivar hacia el compromiso social de Canto general. En conclusión, las Vanguardias supusieron una transformación radical de la lírica y el lenguaje poético, estableciendo las bases de la modernidad literaria en todo el ámbito hispánico.
La Generación del 27: Tradición y Modernidad
La Generación del 27 surge como un grupo de autores unidos por la amistad en la Residencia de Estudiantes y el homenaje a Góngora en 1927. Su estética se define por el equilibrio entre la vanguardia (surrealismo) y la tradición (Góngora, Lope y el folclore). Evolucionan desde una poesía pura e intelectual hasta 1929, pasando por una etapa de rehumanización y compromiso social influida por el surrealismo, hasta llegar a la ruptura del grupo tras la Guerra Civil, marcada por el exilio y la nostalgia.
Autores y Legado del Grupo
Es fundamental destacar también la labor de «Las Sinsombrero», como Concha Méndez o Maruja Mallo, que aportaron la visión femenina al movimiento. Entre sus miembros destacan:
- Pedro Salinas: por su poesía amorosa en La voz a ti debida.
- Jorge Guillén: por la pureza de Cántico.
- Gerardo Diego: por combinar el soneto con el creacionismo.
- Vicente Aleixandre: aporta una visión surrealista de la naturaleza.
- Rafael Alberti: evoluciona desde lo popular en Marinero en tierra hacia la poesía social.
- Luis Cernuda: explora el conflicto entre deseo y realidad.
- Dámaso Alonso: destaca por el grito existencial de Hijos de la ira.
Como nexo con la siguiente generación aparece Miguel Hernández, cuya obra está cargada de tragedia y compromiso humano. Federico García Lorca es la figura central, fusionando lo culto y lo popular bajo el signo del destino trágico y la frustración. Su poesía destaca con el Romancero gitano y el surrealismo de Poeta en Nueva York.
El Teatro de Lorca
En teatro, Lorca revoluciona la escena con un lenguaje poético que enfrenta el deseo individual a las convenciones sociales. Tras una etapa experimental con El público, culmina su obra con la trilogía rural (Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba), donde la mujer protagonista se enfrenta a un entorno opresivo que desemboca siempre en un final trágico. El legado del 27 reside en su perfecta síntesis entre la audacia de la metáfora y la profundidad de los temas universales.
Literatura de Posguerra y Evolución Contemporánea
La literatura posterior a 1936 estuvo marcada inicialmente por la Guerra Civil y la censura del régimen franquista, lo que condicionó una evolución fragmentada entre el exilio y el interior. En la lírica de posguerra hasta 1950, surgieron dos tendencias opuestas: la poesía arraigada de tono clásico y religioso con autores como Luis Rosales, y la poesía desarraigada que expresaba angustia existencial frente a un mundo caótico, destacando Dámaso Alonso con Hijos de la ira.
Del Realismo Social a la Posmodernidad
A partir de 1950, el enfoque cambió hacia el realismo social, utilizando un lenguaje coloquial para denunciar injusticias con figuras como Blas de Otero y Gabriel Celaya, conviviendo con la Generación del 50, que aportó una visión más lírica, irónica y personal sobre la infancia y el paso del tiempo a través de poetas como Jaime Gil de Biedma o Ángel González. En los años 70 surge la ruptura de «los novísimos», quienes introducen referencias culturales pop y una experimentación formal absoluta, dando paso en las décadas siguientes a una gran heterogeneidad que incluye desde la poesía del silencio de Andrés Sánchez Robayna hasta la poesía de la experiencia de Luis García Montero y la actual reflexión sobre la identidad y la tecnología en redes sociales de autores como Juan Carlos Mestre o Miriam Reyes.
Evolución del Teatro Español
En cuanto al teatro, la escena de posguerra se vio limitada por la falta de infraestructuras y la censura, dominada inicialmente por un teatro burgués de evasión y una comedia de humor renovadora con Jardier Poncela y Miguel Mihura en obras como Tres sombreros de copa. Hacia los años 50 aparece el teatro de compromiso social, donde destaca la figura de Buero Vallejo con un realismo «posibilista» que buscaba la crítica dentro de los límites permitidos, frente a la postura más radical y censurada de Alfonso Sastre.
Teatro Experimental y Escena Actual
Durante la década de los 70, la relajación de la censura permitió el auge de grupos independientes como Els Joglars y un teatro experimental que rompía la cuarta pared, con autores como Francisco Nieva y Fernando Arrabal, quien introdujo el provocativo «teatro pánico». Tras la muerte de Franco, el teatro recupera la tradición del sainete y el realismo crítico con autores como José Luis Alonso de Santos en La estanquera de Vallecas, evolucionando en el siglo XXI hacia espectáculos globales que integran tecnología y nuevas narrativas, representados por figuras contemporáneas como Juan Mayorga, Angélica Liddell o Rodrigo García. Esta evolución muestra un recorrido desde la represión ideológica hasta una libertad expresiva total y multidisciplinar.
