Autores Representativos de la Generación del 98
Entre los autores más destacados de este periodo se encuentran:
- Miguel de Unamuno: En su obra Niebla, refleja mejor las características temáticas y formales de sus “nivolas”, como él las denominaba. En San Manuel Bueno, mártir, aborda el recurrente tema de la fe.
- Azorín: Con La voluntad, sugiere que España comenzaría a recuperarse mediante un ejercicio de voluntad colectiva.
- Pío Baroja: Critica a la sociedad, a la que achaca una conducta hipócrita, injusta y aburguesada, desde una perspectiva de pesimismo y escepticismo. Obras clave son El árbol de la ciencia y Zalacaín el aventurero.
- Valle-Inclán: Autor de El ruedo ibérico, una trilogía de tema histórico.
El Teatro Renovador del 98
El teatro de esta época logró una elevación del nivel literario, aunque se convirtió en un teatro comercial, adaptado a los gustos de la mayoría del público, sin llegar a dejar grandes obras canónicas. Destacan:
- Fedra, de Unamuno.
- Lo invisible, de Azorín.
Géneros Literarios Cultivados
El Ensayo
Por ello, el principal género cultivado fue el ensayo. Se manifestó el liderazgo de Ortega y Gasset con su libro La deshumanización del arte, donde propone un alejamiento de los temas humanos, un estilo artificioso y una propuesta elitista para minorías. Cultivaron este género también Gregorio Marañón (con Don Juan) o Eugenio d’Ors (con Tres horas en el Museo del Prado).
La Novela
En cuanto al género novelístico:
- Gabriel Miró, con su obra El obispo leproso, intenta despertar un mundo lleno de percepciones sensoriales, utilizando la acción solo para dar entrada al elemento descriptivo y a un estilo elaborado y lírico.
- Ramón Pérez de Ayala, con un estilo de gran elegancia, escribe novelas en las que añade continuas digresiones sobre temas variados. Destaca su obra Troteras y danzaderas.
- Ramón Gómez de la Serna, con El torero Caracho y otras obras, presenta un mundo irracional lleno de incoherencias con un estilo imaginativo y humorístico.
Difusión de las Vanguardias
También la revista fue un principal medio de difusión de las Vanguardias en España, impulsada por Ramón Gómez de la Serna con publicaciones como: “Proclama futurista a los españoles”.
La Poesía y la Renovación Estilística
Es de especial consideración la influencia actual y posterior del modelo poético de Juan Ramón Jiménez, quien abrió camino con su poesía pura, alejándose de los ropajes modernistas para buscar un tipo de poesía sencilla con la que nombrar la esencia de las cosas. Sobresale alguna obra como Diario de un poeta recién casado.
Las Greguerías y las Corrientes Vanguardistas
Ramón Gómez de la Serna se encargó de difundir estas corrientes renovadoras, sobre todo a través de sus Greguerías (pequeñas composiciones poéticas que definió como “metáfora más humor”) y mediante revistas y tertulias literarias. Así surgen:
a) Creacionismo
Es una corriente literaria que pretende dotar de importancia al poema en sí, eliminando cualquier atisbo de sentido o significado del mismo. Dentro de esta corriente, destaca el escritor chileno Vicente Huidobro. Como bien diría el escritor chileno, “cada autor es un pequeño dios”, frase que resume la filosofía de esta corriente, que afirma que la poesía debe seguir una corriente natural y no imitar otras realidades.
b) Ultraísmo
No se ajustan a un tema ni un mensaje determinado; emplean constantemente la metáfora, aunque con un sentido irracional. Los poemas se escriben creando estructuras caligráficas al estilo cubista, componiéndose mediante verso libre. Estos poemas incluyen temas que reflejan el mundo moderno, abarcando temas sobre deportes, maquinaria y cine. Destacaría el autor Guillermo de la Torre.
La Generación del 27: Equilibrio y Diversidad
Todos los autores representarán una gran heterogeneidad de estilos y temas, escribiendo:
- Poesía intelectual como Pedro Salinas, gran poeta del amor (La voz a ti debida).
- Jorge Guillén, quien más se acerca a la poesía pura (Cántico, clamor y homenaje).
- Vicente Aleixandre, con gran influencia surrealista (Espadas como labios).
A la par, continuaron con la poesía tradicional, dada su admiración a los clásicos españoles como Garcilaso, Jorge Manrique, San Juan de la Cruz y el anteriormente mencionado Luis de Góngora. En especial, Federico García Lorca, quien ambienta sus obras en Andalucía con personajes siempre en conflicto (Romancero Gitano), y Rafael Alberti, de corte neopopular (Marinero en tierra), entusiastas de la lírica popular y del cancionero. Bécquer y Rubén Darío influyeron también en Luis Cernuda, de gran influencia romántica (Donde habite el olvido).
También emplearon formas métricas clásicas como sonetos, romances, décimas, etc., y el uso de poesía popular que marcó las obras de Federico García Lorca, Rafael Alberti y Gerardo Diego (Versos humanos). Salinas, apasionante poeta amoroso; Guillén, que se acerca a la poesía pura; y Aleixandre, que tiende al surrealismo, desarrollarán una poesía de corte más culto. La alianza de estas dos vertientes – tradicional y renovadora – logra en la generación un admirable equilibrio que los definirá.
El Teatro a Principios del Siglo XX
Tendencias Precedentes y Contemporáneas
- La Comedia Benaventina: Tras el fracaso de El nido ajeno, donde hacía una crítica a las costumbres de la época, Jacinto Benavente optó por obras que plantean problemas poco conflictivos, adaptándose a los gustos del público. Su obra incluye comedia burguesas y dramas rurales. Sus obras principales son La malquerida y Los intereses creados.
- La Comedia Costumbrista: Marcada por los sainetes, composiciones de tema humorístico y popular. Encontramos a Carlos Arniches con El Santo de la Isidra, donde se encuentran los personajes más castizos del Madrid de la época, y los hermanos Quintero con Malvaloca, que describe los tópicos de Andalucía. El mismo Arniches creó la tragedia grotesca, que describe con cierto aire crítico la sociedad presentando personajes caricaturescos y trágicos a la vez. Destaca La señorita de Trévelez. Igualmente, Muñoz Seca impulsó la astracanada, mezcla de género chico y vodevil. Su obra más conocida es La venganza de don Mendo.
- El Teatro Poético: Escrito en verso e influido por el Modernismo, con las mismas características ornamentales y de cierto conservadurismo temático, donde destacaron los hermanos Machado, con La Lola se va a los puertos, o Eduardo Marquina con En Flandes se ha puesto el sol.
Renovaciones Teatrales del 98
La Generación del 98 llevó a cabo una serie de intentos renovadores, como por ejemplo Unamuno con Fedra, Azorín con Lo invisible y, sobre todo, Jacinto Grau con El señor de Pigmalión.
El Teatro de Valle-Inclán
Pero será Valle-Inclán quien destaque en este periodo. Se dice de él que supo ver más allá de su tiempo debido a: la originalidad de sus obras (temas y estética diferentes), sus planteamientos radicales, y la riqueza y expresividad de su lenguaje.
Al inicio de su obra teatral, Valle-Inclán entra en la corriente modernista decadente. A su vez, Valle inicia el ciclo místico con las Comedias Bárbaras. En estas obras aparecen personajes gobernados por instintos tremendamente fuertes, en un clima de supersticiones donde los episodios truculentos, cambios de escenario y de personajes se suceden sin parar. Este ciclo culmina con la obra Divinas palabras, donde Valle trata los temas de la avaricia y la lujuria.
Simultáneamente, Valle escribe las farsas, donde utiliza lo grotesco y la caricatura para ridiculizar a los personajes. Alrededor de 1920, Valle desarrolla el esperpento, un género propio basado en la deformación de personajes y valores, con el que denuncia diversos aspectos de la sociedad. Los personajes de este género son grotescos, semejantes a marionetas. Usa frecuentemente los contrastes (lo cómico contrapuesto a lo trágico). Destaca una gran riqueza del lenguaje, apreciable en los distintos registros. Las obras esperpénticas son la trilogía Martes de Carnaval y Luces de Bohemia, considerada su obra maestra. Esta se caracteriza por el gran número de personajes, por sus escenas grotescas y por la crítica que se realiza a la España del momento.
El Teatro de la Generación del 27
En cuanto al teatro de la Generación del 27, se produce un acercamiento del teatro al pueblo y se crearon compañías teatrales como “La Barraca” que pretendieron dar una educación teatral al público.
Los autores más importantes son Alejandro Casona con su obra La dama de Alba, donde se mezcla realidad y fantasía, y Max Aub, que tiene una valiosa producción teatral, como San Juan.
El autor más destacado es Federico García Lorca. Este tiene un teatro poético donde suele predominar como tema dominante el enfrentamiento entre el individuo y la autoridad, y en sus obras predominan las protagonistas femeninas. El teatro de Lorca puede clasificarse en diferentes estilos, como las farsas que tratan sobre matrimonios de interés, el teatro lírico, el teatro surrealista y el más importante de todos los tipos, los dramas rurales; dentro de estos destaca la trilogía rural: Bodas de Sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba, las tres presentan rasgos comunes como la ambientación en el campo andaluz, el desenlace trágico o la mujer como protagonista.
