El teatro desde 1940 hasta nuestros días
Durante la Guerra Civil mueren los grandes renovadores y se imponen mayores restricciones de posguerra que en otros géneros. En la posguerra se da fe de la evolución política e intelectual del país. Con la democracia surgen dos tendencias contrapuestas: la neorrealista y la neovanguardista.
Los escritores en el exilio
En los años 40 su teatro presenta tintes poéticos con elementos grotescos: El adefesio de Alberti o, más simbólica, La dama del alba de Casona. Max Aub se muestra contra el antisemitismo europeo y refleja la vida de los desterrados. Hasta los años 50, un teatro conservador pretende entretener y moralizar; se cultiva la comedia benaventina, el sainete costumbrista y el drama burgués. La crítica de las costumbres es muy superficial y nunca hiere al espectador.
Autores y tendencias de la época
Las obras de Luca de Tena son fieles a los ambientes aristocráticos monárquicos; si se abordan temas escabrosos se hace desde fuera. Así, José María Pemán habla del adulterio o Joaquín Calvo Sotelo refleja los abusos de poder y el catolicismo superficial en La muralla. En esta línea están los autores de teatro que hacen sonreír para compensar las limitaciones y amarguras de la realidad.
Teatro del humor y del absurdo
El teatro del humor —sin acidez y de tono bienpensante— aparece en Jardiel Poncela. Eloísa está debajo de un almendro es una comedia de humor negro en la que al final se explican los personajes y situaciones. Miguel Mihura escribió en 1932 Tres sombreros de copa. El verdadero mérito de la obra está en la ruptura del sistema mediante situaciones insólitas, personajes y lenguaje verbal.
Teatro de compromiso
Ejemplos relevantes son Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre, que estrena Escuadra hacia la muerte, en la que denuncia el belicismo de la época a través de cinco soldados en misión suicida. Ambos intentan remover conciencias a través del teatro. Con José María de Quinto y el GTR se abre la vía al teatro realista de los años 60.
Vanguardia y experimentación
A finales de los 60 se desarrolla el teatro vanguardista y experimental, que repara en la deshumanización de la sociedad con dos tendencias: la simbólica y la experimental. Francisco Nieva incluye el erotismo, el absurdo y técnicas cinematográficas y subrealistas. Fernando Arrabal se exilia en Francia y escribe un teatro absurdo.
Teatro universitario, independiente y callejero
El teatro universitario de cámara, de arte y ensayo se transforma en el teatro independiente que busca nuevas formas de expresión. Estos colectivos crean el texto en grupo y rompen formas tradicionales de representación. A fines de los años 70 se impone el teatro de calle. La temática coincide con la de la posmodernidad. En democracia surge un teatro underground y alternativo; se consolidan compañías (entre ellas la Compañía de Teatro Clásico) y se recuperan autores exiliados.
Situación contemporánea
Los realistas siguen teniendo éxito: Martín Recuerda, Jean-Paul Sartre y Antonio Gala. También tiene éxito la comedia burguesa: Alfonso Paso, Adolfo Marsillach y otros. Durante la Transición destacan autores que hablan de la época como Ana Diosdado y Juan José Alonso Millán.
En nuestros días no hay novedades radicales; coexisten dos líneas diferenciadas: la realista y la vanguardista. Los neorrealistas proceden del teatro independiente y ambientan sus obras en el presente o en el pasado histórico. Las últimas promociones también recrean el pasado: Ernesto Caballero, Paloma Pedrero, Carme Resino, que expresan el fracaso y el desencanto contemporáneos. Otros nombres relevantes son Juan Mayorga, Antonio Álamo y Paloma Pedrero.
El teatro: origen, evolución y elementos
Creación de la cultura griega del siglo VI a. C., el teatro nace ligado a celebraciones y fiestas del dios relacionado con la vida y los ritos colectivos. Este teatro grecolatino se olvidó durante siglos y hubo de ser reinventado a comienzos de la Baja Edad Media. No existe una evolución continua entre el teatro antiguo y el medieval: este último nace ligado a lo religioso, aunque convivió con un teatro profano con intención lúdica y elementos satíricos.
En los Siglos de Oro se configuraron los ritos y se distinguió entre culto y popular; ambas corrientes confluyen en el siglo XVII. En el siglo XVIII la renovación y experimentación del género han sido constantes, también en los elementos de la representación. Entre las tendencias destacan el simbolismo, el expresionismo y el teatro épico, sin olvidar el esperpento de Valle-Inclán.
En el género dramático el autor concibe la obra presentando sucesos a través de la actuación de unos personajes.
2. Elementos estructurales
- Personajes
- Acción
- Espacio
- Tiempo
- Discurso dramático
- Diálogo de personajes
- Acotaciones (indicaciones escénicas)
Funciones del diálogo: crear la acción dramática, expresar el estado de ánimo de los personajes y transmitir los contenidos básicos para entender el texto.
3. Géneros dramáticos
La tragedia: obra teatral que presenta héroes enfrentados a adversidades, con un lenguaje majestuoso, no vulgar, de riqueza expresiva y con final desgraciado. Los protagonistas son héroes o nobles y la relación que establecen con su destino es un factor clave para entender la obra. Los argumentos suelen referirse a mitos de prestigio con contenido de carácter filosófico o moral.
La comedia: representación teatral que busca la complicidad del espectador mediante la risa. Los personajes son personas comunes a las que se les exageran los defectos. Tipos principales: comedia de enredo, comedia de caracteres y comedia de costumbres.
El drama: mezcla situaciones cómicas con trágicas. Los personajes luchan contra situaciones adversas que no aceptan y que les causan daño. El final puede ser feliz o triste.
Géneros menores: auto sacramental, entremés, sainete, farsa y melodrama.
