Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez: Evolución y Simbolismo en la Poesía Española

Antonio Machado: Entre el Modernismo y la Generación del 98

Antonio Machado es una de las figuras más importantes de la poesía española del siglo XX y un autor clave tanto del Modernismo como de la Generación del 98, aunque su inclusión en este último grupo ha sido discutida. Su primera poesía se inscribe en un modernismo intimista, mientras que su evolución posterior lo acerca a las preocupaciones noventayochistas, especialmente por su reflexión sobre España y el compromiso cívico de sus últimos años.

La poesía de Machado se caracteriza por el escepticismo, la angustia existencial y un profundo interés filosófico. En su obra confluyen diversas influencias —simbolismo, impresionismo, lirismo popular, haikus e incluso rasgos vanguardistas— que dan lugar a una poesía personal, sobria y profundamente humana.

Etapas de su trayectoria poética

1. Etapa de formación o modernista (hasta 1907)

Representada por Soledades (1903), ampliada en Soledades, galerías y otros poemas (1907). Predomina una poesía intimista, melancólica y reflexiva, centrada en temas como el amor, el paso del tiempo, los sueños, la infancia perdida y la memoria. Machado utiliza abundantes símbolos (el camino, el agua, la tarde, el jardín, las galerías del alma) para explorar su mundo interior. Dios aparece como una presencia deseada, pero racionalmente dudosa, en un sentido cercano al pensamiento de Unamuno.

2. Etapa de madurez (1907-1919)

Su obra fundamental es Campos de Castilla (1912–1917). En esta etapa, marcada por la muerte de su esposa Leonor, Machado dirige su mirada hacia el paisaje castellano, que se convierte en símbolo de España. La descripción del paisaje se transforma en reflexión moral, histórica y social. Desde una perspectiva regeneracionista, denuncia la pobreza, el atraso cultural y la decadencia del país, contraponiendo el pasado glorioso al presente miserable.

El lenguaje se vuelve más sobrio y sencillo, destacando:

  • Poemas de paisaje (A orillas del Duero).
  • Elegías (A un olmo seco).
  • Reflexiones filosóficas y los Proverbios y cantares, breves poemas de raíz popular cargados de pensamiento.

3. Etapa final (1919-1939)

Incluye Nuevas canciones, Canciones a Guiomar y Poesías de guerra. Se acentúa el tono reflexivo y sentencioso, con poemas breves inspirados en la lírica popular. Aparecen el amor idealizado, la preocupación filosófica y el compromiso político durante la Guerra Civil. Machado se convierte en un referente moral y cívico para la poesía posterior.

Temas y símbolos fundamentales

El tiempo es el gran tema de la poesía machadiana, no como idea abstracta, sino como emoción del instante que pasa. Se simboliza mediante:

  • La mañana: nacimiento y esperanza.
  • La tarde: madurez.
  • La noche: muerte.
  • El reloj: tiempo objetivo.
  • El agua: fuente (vida), río (fugacidad) y mar (muerte).

Otros símbolos esenciales son:

  • El camino: símbolo de la vida que se hace al andar.
  • Las galerías: representan el interior del alma y la memoria.
  • El sueño: como vía de conocimiento y búsqueda de Dios.
  • El amor: entendido como evocación melancólica de la amada ausente.
  • La religión: marcada por la duda y la búsqueda sincera de Dios, nunca negado del todo.

Concepción poética y métrica

Para Machado, la poesía es esencialidad (expresión de la verdad vivida frente al artificio) y temporalidad (expresión del fluir del tiempo). Defiende una poesía sencilla, natural y cercana, capaz de llegar a todos.

En cuanto a la métrica, prefiere formas sobrias y tradicionales. Destaca el uso de la silva-romance, combinación de versos heptasílabos y endecasílabos con rima asonante, que se adapta perfectamente a su visión del tiempo, la fugacidad y el tono meditativo de su poesía.

Juan Ramón Jiménez: La búsqueda de la belleza absoluta

Juan Ramón Jiménez representa al poeta totalmente entregado a la poesía, a la que dedicó toda su vida. Vivió casi aislado en su conocida “torre de marfil”, porque para él la creación literaria estaba por encima de todo. Defendió siempre una poesía exigente y minoritaria, dirigida a unos pocos lectores capaces de apreciar su profundidad.

Su obra se basa en tres ideas fundamentales:

  • La poesía es una obra en constante revisión (“obra en marcha”).
  • Es una búsqueda continua de la palabra perfecta.
  • Responde a un triple deseo de belleza, conocimiento y eternidad, llegando a identificar la poesía con Dios o con la belleza absoluta.

Evolución de su obra

1. Etapa sensitiva (hasta 1915)

Está influida por el Modernismo, el Romanticismo y el simbolismo. Sus poemas son musicales, melancólicos y llenos de nostalgia. Trata temas como la tristeza, la soledad, la muerte y el misterio. Obras como Arias tristes o Jardines lejanos reflejan esta sensibilidad intimista. De esta etapa es también Platero y yo, donde expresa con ternura su amor por la naturaleza y su mundo interior.

2. Etapa intelectual o de poesía desnuda (1916-1936)

Comienza con Diario de un poeta recién casado. Aquí abandona los adornos modernistas y busca una poesía sencilla, precisa y esencial, usando verso libre y un lenguaje más conceptual. El mar simboliza el cambio y la madurez del poeta. En esta etapa domina el deseo de conocer la realidad profunda de las cosas y superar el paso del tiempo.

3. Etapa final o verdadera (1936-1958)

Es la etapa del exilio. Su poesía se vuelve más abstracta, profunda y difícil. Aparece un tono casi místico, en el que Dios se identifica con la belleza, la naturaleza o el propio poeta creador. El tema central es la búsqueda del absoluto y de la eternidad.

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