Poesía y narrativa españolas desde los años 70: movimientos, tendencias y autores clave

Tendencias narrativas a partir de los 70

Contexto histórico

Tras la muerte de Franco (20 de noviembre de 1975) se restaura la monarquía con Juan Carlos I y se promulgan la Constitución y el Estado de las Autonomías en 1978. La consolidación del estado del bienestar estabiliza el país. La desaparición de la censura y el nuevo ambiente de libertad permiten un mejor conocimiento de la literatura española en Europa y de la literatura occidental en España, así como la recuperación de la obra de escritores exiliados.

El fin de la dictadura tuvo repercusiones evidentes: impulso político a la creación literaria, subvenciones oficiales, proliferación de premios literarios y ferias del libro. En poesía aparecerán corrientes experimentales y cosmopolitas, entre ellas la de los novísimos. La poesía española siguió derroteros muy variados, nutrida por autores que hicieron evolucionar el género.

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Los novísimos

En 1970 J. M. Castellet publicó una antología con poetas de una generación nueva: los 9 poetas novísimos. Esto cambió el rumbo de la poesía española. Un grupo de jóvenes poetas, nacidos entre 1939 y principios de los años cincuenta, manifestó una actitud de ruptura con la estética anterior. Habían leído obra extranjera y estaban influidos por los medios de comunicación de masas.

Los novísimos negaron la función social de la poesía y rechazaron el compromiso, el testimonio y la solidaridad, adoptando una postura formalista. Entre los rasgos de la poesía novísima destacan:

  • Rechazo del realismo social: la poesía novísima se mantiene como creación subjetiva, alejada del arte como testimonio de la realidad.
  • Influencias heterogéneas: recuperan la vanguardia (cubismo, surrealismo a través de Aleixandre y los postistas), el simbolismo francés, el modernismo y poetas ingleses contemporáneos.
  • Incorporación de cultura popular: cine, arte pop, televisión y publicidad son fuentes culturales y nuevos mitos populares.
  • Abundancia de referencias: artísticas, mitológicas e históricas que crean ambientes exóticos y decadentes (por ello se les llamó “venecianos”).
  • Excesiva intertextualidad: el poema se convierte en objeto metaliterario cargado de referencias culturales.
  • Refinamiento y artificiosidad: buscan experimentación lingüística con un lenguaje rico y barroco.
  • Técnicas novedosas: collage, acumulación de imágenes y elipsis; combinación de lenguaje exuberante con métrica culta y tono coloquial.

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Poesía en democracia: las nuevas tendencias

A finales de los años setenta surgió una generación que se distanció del culturalismo de los poetas venecianos. Los premios Adonais e Hiperión descubrieron nuevos valores emergentes que modificaron el panorama literario. Aunque los poetas se agrupan en tendencias, hay que mantener un criterio abierto, porque los poetas evolucionan y las modas tienen su curso.

Características comunes:

  • Reivindicación de la tradición literaria: énfasis en la experiencia, la emoción y la inteligibilidad del texto; recuperación de métrica, rima y estrofa.
  • Vuelta a la narración y al lenguaje coloquial: anécdotas, experiencias y estilo cotidiano.
  • Recuperación de temas universales: el paso del tiempo, lo urbano y lo cotidiano.
  • Empleo de la ironía y el humor.

Tendencias más significativas

  • Poesía de la experiencia: De corte realista, en la estela de Gil de Biedma y Ángel González; lenguaje natural y sencillo. Se transmiten experiencias y reflexiones a través de un yo poético fingido. Antología destacada: La otra sentimentalidad (García Montero). Poetas relevantes: Felipe Benítez Reyes, Ángeles Mora, Javier Egea, Álvaro Salvador.
  • Poesía del silencio o neopurismo: Meditación sobre la poesía pura y estética de José Ángel Valente; minimalismo, poemas breves, palabra esencial y tensa. Poetas representativos: Ada Salas, José Carlos Castaño, Jaime Siles.
  • Neosurrealismo: Recuperación de rasgos surrealistas: verso largo, imágenes visionarias y mundo onírico. Autora destacada: Blanca Andreu.
  • Poesía épica / compromiso social / nueva épica: Retorno a problemas colectivos desde una óptica realista y crítica; poesía civil. Antología: El hombre de la calle (2001) de Fernando Beltrán. Temas: globalización, ecología, imperialismo, desigualdad. También emergen tendencias como el neoerotismo (Ana Rossetti) o el clasicismo (Luis A. de Villena).

Poesía española actual

Las corrientes de finales del siglo XX siguen vigentes y tienden a confluir en los poetas que comienzan a escribir a principios del siglo XXI. Hay una apertura hacia la pluralidad estética que incorpora referentes europeos y americanos de la modernidad, desestigmatizando las vanguardias. Se trabaja más en lo interdisciplinar, especialmente con la pintura, y se revitaliza la reflexión crítica sobre el hecho poético y el lenguaje.

Rasgos observables en poetas contemporáneos:

  • Tono intimista y narrativo: ausencia de elementos ornamentales, con voces diversas (desde el pesimismo de Antonio Lucas hasta la lírica amorosa de González Iglesias y la voz original de María Eloy García).
  • Ceremonia de la diversidad: visión no excluyente de la realidad poética que apunta varias líneas actuales.

Líneas señaladas

  • Nueva dimensión de la poesía de la experiencia: mayor ahondamiento meditativo, a veces con derivas irracionalistas (Alberto Tesán, García Casado, Andrés Neuman).
  • Poesía de introspección emocional y contemplativa: subjetivización en los límites del existencialismo (Ada Salas, Ana Merino, Luisa Castro).
  • Poesía de la contemplación y naturaleza: captación de lo inefable, imaginación y rescate de la memoria; referentes: Claudio Rodríguez, Wordsworth, Yeats, Thomas (Diego Doncel, José Luis Rey, Jordi Doce, Vicente Valero, Juan Abeleira).
  • Insurrección del lenguaje: conciencia crítica frente a la realidad; línea transitada por Antonio Méndez Rubio o Enrique Falcón.

La diversidad se explica por la crisis de los planteamientos de la globalización, la asimilación de nuevas estructuras sociales y comunicativas y la respuesta al caos de la posmodernidad. La heterodoxia cultural y las voces que se enfrentan a su época con lucidez e independencia son señales positivas.

Tendencias narrativas a partir de los 70

Contexto y transformaciones del mercado

A la muerte de Franco (20 de noviembre de 1975) se restauró la monarquía con Juan Carlos I y se promulgaron la Constitución y el Estado de las Autonomías en 1978. La consolidación del estado del bienestar contribuyó a la estabilización del país. La desaparición de la censura y el clima de libertad favorecieron el desarrollo cultural: mejor conocimiento recíproco entre la literatura española y la europea, recuperación de autores exiliados y un impulso político a la creación literaria en las distintas lenguas peninsulares.

Las repercusiones en la vida literaria fueron visibles: subvenciones a autores, multiplicación de premios y ferias del libro. Más tarde se produjo la expansión de grandes grupos editoriales y de comunicación (PRISA, Planeta, RBA…), y el libro —en especial la novela— pasó a ser también un producto de consumo masivo, capaz de generar best-sellers. Este fenómeno se amplificó con la aparición de nuevos soportes de lectura, como el libro electrónico.

1. La novela a partir de la democracia

La década de los setenta comienza con un experimentalismo que evoluciona hacia una simplificación de la novela: realista pero renovada temáticamente por la desaparición de la censura. La publicación en 1975 de La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza representó un giro importante en la narrativa española: aunque incorpora elementos formales del experimentalismo, revela una vuelta al realismo y al placer de contar historias.

Caracteres principales de la narrativa de la época:

  • Vuelta al argumento y a la variedad estilística: recuperación de la persona narrativa tradicional (primera y tercera persona). Ejemplo: Gonzalo Torrente Ballester, La isla de los jacintos cortados (1980). Eduardo Mendoza con La verdad sobre el caso Savolta (1975) y La ciudad de los prodigios (1986) reivindica el placer de narrar.
  • Variedad de temas: desde el compromiso social hasta la fantasía y la historia. Atención a la realidad social y política, la vida cotidiana y los conflictos individuales. Ejemplos: Julio Llamazares (La lluvia amarilla), Luis Mateo Díez (La fuente de la edad), Manuel Rivas (El lápiz del carpintero, Ella, maldita alma), Juan José Millás y Álvaro Pombo (problemas del hombre urbano).
  • Pluralidad de tendencias: finales de siglo caracterizados por la diversidad; hay novelas de realismo tradicional y otras que buscan originalidad temática, aunque también proliferan obras de escaso valor literario orientadas al mercado.

2. Orientaciones generales de la novela actual

En las últimas décadas ha crecido espectacularmente el número de publicaciones, impulsado por la abundancia de premios literarios y el boom editorial. El mercado impone su peso a la literatura y aparecen novelas comerciales de fácil lectura (best-sellers), así como una amplia pluralidad temática y estilística. Los autores buscan individualismo y eclecticismo, acogiéndose a múltiples tendencias y modalidades. La temática sigue siendo existencial: soledad, identidad, relaciones personales, intimidad, amor, erotismo y muerte.

Otras características de la época incluyen el incremento de escritoras (Almudena Grandes, Dulce Chacón, Elvira Lindo, Rosa Montero, Lucía Etxebarría), la vinculación entre labor literaria y periodismo (colaboraciones en prensa, articuentos de Juan José Millás) y el auge del relato corto y del microrrelato.

Tendencias temáticas identificables

  • Novela policíaca y de intriga: mezcla de esquemas policíacos con aspectos políticos e históricos. Manuel Vázquez Montalbán (la serie del detective Carvalho) es representativo; otros autores: Eduardo Mendoza, Arturo Pérez-Reverte, Antonio Muñoz Molina, Carlos Ruiz Zafón.
  • Novela histórica: requiere documentación y plantea dos líneas: la que refleja personajes o momentos históricos y la que ofrece una visión distinta de la versión oficial (Ej.: Miguel Delibes, Pérez-Reverte, Alberto Méndez, Javier Cercas).
  • Metanovela: aborda el oficio del novelista; recurso frecuente: personaje escritor o profesor de Literatura que reflexiona sobre la forma de novelar. Ejemplos: Juan José Millás, Luis Landero, Isaac Rosa.
  • Novela neorrealista / Generación X: surgida a finales de los 80 hasta inicios del siglo XXI; novelas nihilistas sobre la conducta juvenil (drogas, discotecas, rock). Representantes: José Ángel Mañas, Ray Loriga, Benjamín Prado.
  • Novela lírica: búsqueda de la perfección formal y la calidad técnica. Ejemplos: Julio Llamazares, Luis Mateo Díez, Manuel Rivas.

3. Autores representativos

Desde los años setenta hasta hoy se han publicado cientos de novelas de tendencias diversas. Es difícil listar a todos los autores importantes; a continuación se seleccionan algunos que han representado tendencias significativas y han recibido reconocimiento crítico:

  • Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943): La verdad sobre el caso Savolta (1975) puede considerarse punto de partida de la narrativa contemporánea. Obras posteriores muestran su capacidad paródica: El misterio de la cripta embrujada (1978), El laberinto de las aceitunas (1982) —subvierten tópicos de géneros consagrados como la novela de misterio, la negra y la ciencia ficción.
  • Javier Marías (Madrid, 1951): su obra destaca por temas obsesivos como la identidad personal y la reflexión sobre el tiempo. Su estilo elaborado posee una capacidad envolvente que transforma la realidad. Obras destacadas: Todas las almas (1989), Corazón tan blanco (1992).
  • Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956): combina rigor en la construcción narrativa y preocupación por elaborar argumentos atractivos. Prosa intensa y períodos cuidados. Obras señaladas: El invierno en Lisboa (1987), El jinete polaco (1991), Plenilunio (1997), Sefarad (2001).

Este repaso no pretende ser exhaustivo, sino ofrecer una visión ordenada de las principales corrientes y autores que marcaron la poesía y la narrativa españolas desde los años setenta hasta finales del siglo XX y comienzos del XXI.

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