Literatura española de posguerra (1940-1950): poesía y narrativa de la década

Poesía de los años 40-50

Tras la Guerra Civil comienza la dictadura franquista. Los escritores se pueden adaptar a la regresión cultural con represión y censura o exiliarse. La literatura queda aislada por la censura política e ideológica.

Tema: pasado de España, evocación de la patria perdida, nostalgia y dolor. Por último, se debe destacar que el exilio de buena parte de los autores (por ejemplo, Alberti), el fallecimiento de otros (Unamuno, Valle-Inclán) y la ejecución de algunos (Federico García Lorca) suponen la ruptura de la literatura de la Edad de Plata.

Frente al horror de la guerra y la nueva situación política, aparecen autores con posturas diversas que Dámaso Alonso clasificó en dos tendencias: la poesía arraigada y la poesía desarraigada.

La poesía arraigada

La poesía arraigada se fija más en la perfección del verso y en la expresión de la belleza que en pintar la triste situación del momento. Es una tendencia hacia el neoclasicismo que representa un escapismo ante la realidad.

  • Cultivan una poesía de formas clásicas, con métrica tradicional.
  • Acuden a sentimientos religiosos o a temas tradicionales como el paisaje, el amor y la expresión de la belleza.
  • Se agrupan en torno a revistas como Escorial (lenguaje más sencillo; toman como modelos a Machado y Unamuno) y Garcilaso (Garcilaso como modelo; practicaban el neoclasicismo basado en el soneto y mantenían una actitud evasiva ante los problemas de su tiempo, componiendo el llamado garcilasismo).

Poesía desarraigada

La poesía desarraigada, representada por obras como Espadaña (publicada alrededor de 1944-1950), muestra la desesperación del hombre y ofrece una visión desarraigada del mundo: conflictivo e imperfecto, lleno de angustia, caos, angustia ante la muerte, destrucción y vacío de la existencia.

  • Mayor libertad métrica; experimentan con el verso libre.
  • En 1944 coinciden dos libros significativos de esta tendencia: Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, y Sombra del paraíso, de Vicente Aleixandre.
  • También se consideran poetas desarraigados Blas de Otero y José Hierro.

Poesía social (años 50)

La poesía social surge gracias a la influencia de Hijos de la ira. Las preocupaciones individuales y existenciales pasan a convertirse en preocupaciones colectivas. El poeta trata de llegar a la mayoría como portavoz para denunciar las injusticias y transformar la sociedad.

Temas relevantes: la idea de España, la injusticia, la libertad, los obreros y campesinos, y la Guerra Civil. Es una poesía comprometida que rechaza el esteticismo y la poesía pura. El lenguaje es claro y directo; el contenido es más importante que la forma. Se emplean verso y estrofa; la censura impide los ataques políticos directos y obliga al uso de alusiones.

Entre los poetas sociales destacan Gabriel Celaya (por ejemplo, Cantos íberos), Blas de Otero (por ejemplo, Pido la paz y la palabra) y José Hierro, quienes se dirigen a la inmensa mayoría.

Narrativa de los años 40-50

En España, con el fin de la Guerra Civil, comienza una durísima posguerra en la que el desarrollo de la literatura se ve obstaculizado por diversos factores: la miseria económica, la nueva circunstancia política, la censura de novelas con contenido social o crítico y el exilio y muerte de autores.

Autores representativos: Ramón J. Sender, Max Aub, Francisco Ayala y Rosa Chacel.

Tipos de novela publicada en España

Se distinguen dos tipos principales:

  • Novela conformista: no refleja el malestar de la posguerra; la literatura quedó reducida a propaganda de escritores del nuevo régimen.
  • Novela existencial: narración inconformista, alejada de la evasión, con personajes desorientados y frustrados que expresan la angustia e inquietud del momento.

Autores relevantes: Camilo José Cela con La familia de Pascual Duarte (1942), que refleja el ambiente de pesimismo existencial de la España de posguerra. España sale gradualmente del aislamiento; intelectuales y universitarios adoptan posturas más críticas respecto al régimen y a las injusticias sociales. Aparece una nueva generación de escritores que, junto con los de la primera posguerra, desarrollarán un nuevo tipo de novela.

Realismo social y narrativa de los años 50

A comienzos de los años 50, Camilo J. Cela publicó La colmena (1951), novela considerada precursora del realismo social. En esta tendencia narrativa el argumento se fragmenta en pequeñas anécdotas y el espacio temporal es muy preciso. El estilo parece espontáneo, pero está trabajado.

En el realismo social de los años 50 se distinguen dos grandes tendencias que abordan temas como el mundo rural, la transformación de campesinos en clase obrera y la presencia de la burguesía:

  • Realismo objetivista: reduce al mínimo la presencia del autor (se limita a narrar lo que ocurre), predominando la situación y el contexto frente a la presencia individual del personaje. Prefiere el personaje colectivo, sin protagonistas ni héroes, y evita el análisis psicológico profundo. Suele construirse a partir de diálogos entre personajes y presenta una reducción temporal (la acción transcurre en un corto periodo de tiempo).
  • Realismo crítico: comparte las características del realismo objetivista, pero añade mayor intencionalidad crítica e incorpora personajes representativos de una clase social.

Autores destacados: Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Camilo J. Cela y Miguel Delibes.

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