Literatura medieval: poesía, narrativa, teatro y transición hacia la modernidad

Poesía medieval y teatro

El latín siguió siendo la lengua de la cultura durante toda la época medieval. Los clérigos escribían en latín. En el marco de esa cultura escrita, amparada por la Iglesia, se desarrolló una poesía de intensa religiosidad, que ha conocido distintas versiones musicales a través de los siglos.

3.1. Poesía clerical: los goliardos

Pero existió también otro tipo de poesía clerical, la de los goliardos, como eran llamados los estudiantes vagabundos y clérigos pobres. Por lo general eran estudiantes que iban de una escuela a otra, clérigos sin beneficio o monjes exclaustrados que componían canciones amorosas o burlescas, casi todas en latín, a cambio de unas monedas, una sopa o un trago de vino. En la poesía goliárdica encontramos un amplio fresco de la sociedad medieval. Estas composiciones, de carácter anónimo, están recogidas en cancioneros. El más famoso de ellos es el denominado Carmina Burana, poemas escritos en Alemania y, en menor proporción, en Inglaterra y Francia. Los poemas insertados en el Carmina Burana, que van desde la alegría a la obscenidad o la irreverencia, abarcan:

  • Poemas morales y satíricos, en los que se critica la avaricia, la envidia, la inestabilidad de la fortuna, el deterioro de los estudios o el declive moral de la Iglesia y de las autoridades eclesiásticas.
  • Poemas sobre el amor, que engloban quejas, alegrías y declaraciones amorosas, o aspectos obscenos y sensuales (adulterios), relaciones de sacerdotes o amores contrariados por los dioses.
  • Poemas dedicados al vino y al juego, de ambiente tabernario.

3.2. Lírica popular en lengua romance o germánica

Al mismo tiempo se desarrollaba una lírica popular en lengua romance o germánica. Junto a las canciones de fiesta o de trabajo, destacan las llamadas “canciones de mujer”, porque se trata de breves poemas amorosos en los que una muchacha se lamenta de sus penas de amor. Las jarchas mozárabes, los villancicos castellanos y las cantigas de amigo galaico‑portuguesas son las versiones hispánicas de esta poesía popular.

3.3. Poesía culta en lengua romance: los trovadores

A partir del siglo XII aparece en el sur de Francia la primera poesía culta en una lengua romance, el provenzal. Desde ese origen, esta nueva poesía fue difundida por los trovadores por gran parte de Europa. Los trovadores firmaban sus obras y las difundían acompañadas por música, que a menudo también componían ellos mismos. Su público era una aristocracia refinada que se sentía identificada con el amor cortés, una transposición del lenguaje y los valores feudales a la relación amorosa, en la que el poeta es vasallo de una dama a la que considera su señora. A menudo se trata de un amor imposible que hace sufrir al poeta, pero que al mismo tiempo lo eleva y purifica.

5. El teatro

Después de un período de silencio tras la desaparición del teatro clásico, el género dramático resurge desde la liturgia dentro de la Iglesia. Enlace: TEATRO.

5.1. Teatro religioso

El teatro religioso presentaba dos modalidades: los misterios, que escenificaban temas extraídos del Antiguo y Nuevo Testamento, y los milagros, que se inspiraban en las vidas de los santos. La única obra conservada de origen litúrgico es el Auto de los Reyes Magos.

5.2. Teatro profano

De forma paralela se va formando un teatro profano: destacan, por ejemplo, las «danzas de la muerte».


Narrativa

4.1.1. El cuento

El cuento surge como relato breve con función aleccionadora, llamado ejemplos, apólogos o fábulas. Sus principales fuentes son:

  • Grecolatina: autores como Esopo y Fedro.
  • Oriental: transmitida por los árabes a Occidente, con obras como Calila e Dimna, Sendebar y, especialmente, Las mil y una noches. Las mil y una noches, formado desde el siglo XI, recopila relatos de origen persa, indio, egipcio y árabe. Algunos cuentos como Aladino o Simbad el marino son hoy clásicos de la literatura infantil.

A diferencia de los apólogos, estos cuentos no buscan moralizar, sino entretener, con historias de bandidos, amores, aventuras, viajes peligrosos o fantasía. Su técnica narrativa es el encadenamiento: un relato incompleto genera otro narrador que cuenta una nueva historia, creando una estructura acumulativa que mantiene el interés del lector o espectador.

4.1.2. Narrativa del siglo XIV

A partir del siglo XIV surge una nueva narrativa marcada por el realismo, la sátira y la sensualidad, reflejo del desarrollo de las ciudades y de la clase burguesa. En España, los apólogos más destacados son los de Don Juan Manuel, especialmente El Conde Lucanor o El libro de Patronio (siglo XIV). En Inglaterra, Geoffrey Chaucer (1340‑1400) tradujo al inglés obras francesas como el Roman de la Rose y latinas como los poemas de Virgilio. Escribió los Cuentos de Canterbury, una colección de relatos en la que un grupo de peregrinos viaja de Londres al santuario de Santo Tomás de Canterbury. Para amenizar el viaje, cada peregrino cuenta historias al ir y al volver, bajo la supervisión del hostelero, que premia al mejor relato con una cena. Chaucer describe detalladamente a los peregrinos, representando distintos oficios y clases sociales —caballeros, estudiantes, frailes, mercaderes y artesanos—, mostrando así un fresco de la sociedad medieval.

4.1. La narración culta o “roman courtois”

A partir del siglo XII surge la narración culta o «roman courtois» (novela cortés), destinada a ambientes aristocráticos y paralela a la lírica provenzal. Estas historias, generalmente en verso, recrean las aventuras de caballeros andantes en un mundo fantástico e idealizado, donde el amor y los combates se desarrollan en tramas más extensas que los cuentos tradicionales. Los argumentos giran en torno a la “Materia de Bretaña”, basada en antiguos mitos bretones y elementos celtas. Su eje central es el rey Arturo, su corte, los Caballeros de la Tabla Redonda (Parsifal, Lanzarote) y el Santo Grial, formando el ciclo artúrico.

El francés Chrétien de Troyes (segunda mitad del siglo XII) es considerado el fundador del género. Sus obras más conocidas son Lanzarote o El caballero de la carreta y Perceval o El cuento del Grial, que combinan magia y elementos sobrenaturales con un mundo de ensueño. Hacia el siglo XIII, la narrativa se vuelve más compleja y se abandona el verso a favor de la prosa. El ciclo artúrico en prosa incluye tres novelas fundamentales: Lancelot, La demanda del Grial y La muerte de Arturo.

2. Narrativa satírica: fabliaux y Roman de Renart

Los fabliaux son cuentos breves en verso octosílabo, generalmente pareados, de autores cultos pero dirigidos a un público popular. Su finalidad es cómica y buscan provocar la risa. La transmisión era oral, a través de los juglares.

  • Los protagonistas son tipos vulgares: mujeres desvergonzadas, clérigos lujuriosos, maridos engañados, pícaros.
  • Los temas, tomados de la vida cotidiana y los conflictos amorosos, ridiculizan el amor cortés y a los trovadores.
  • El Roman de Renart (siglos XII‑XIII) parodia la novela cortés usando animales. Su protagonista, Renart, es un zorro astuto. Al igual que los fabliaux, no tiene intención moralizadora; solo satiriza la sociedad humana.

3. Narrativa alegórica y Mester de Clerecía

Narrativa alegórica: El Roman de la Rose es una alegoría culta del amor, relacionada con el amor cortés provenzal. Su desarrollo argumental es la unión de variados personajes alegóricos y de recreaciones mitológicas.

Mester de clerecía.

4.6. Los libros de caballerías

La fusión entre los motivos fantásticos de las novelas artúricas y las hazañas de la épica dio lugar en la literatura castellana a obras narrativas que originaron un nuevo género: los libros de caballerías. Entre las obras relacionadas están: La gran Conquista de Ultramar, El caballero Zifar, Tirant lo Blanc y Amadís. La edición de algunas obras del siglo XIV solo se conoce por refundiciones, lo que supuso el nacimiento de este nuevo género.

A partir de Amadís, la denominación de libros de caballerías se aplicó a una serie de creaciones que comparten las siguientes características:

  1. Las aventuras son fantásticas y permiten la intervención de seres extraños o maravillosos (encantadores, magos, gigantes, dragones).
  2. El espacio narrativo abarca tierras extrañas o exóticas.
  3. El tiempo es siempre un pasado remoto.
  4. El protagonista refleja rasgos predeterminados: es un caballero noble, de extraordinario vigor físico, hábil en el manejo de las armas. No se fatiga nunca, no está enfermo y se recupera rápidamente de las heridas del combate. Solo se deprime ante las penas del amor. Actúa por dos móviles fundamentales: la fama, lograda por el heroísmo individual, y el amor inquebrantable a una dama. El amor le da fuerza para enfrentarse a toda una serie de obstáculos y aventuras. No se ve afectado por el paso del tiempo y permanece inalterable a lo largo del relato.

– Los antagonistas son múltiples, pero el héroe se enfrenta solo a todos para salir vencedor. La figura del caballero andante, protagonista de estos relatos novelescos, responde a un personaje que existió realmente en el siglo XV y que iba por diferentes cortes europeas a participar en torneos, justas o pasos de armas.

Amadís de Gaula: es obra de Garci Rodríguez de Montalvo. Su asunto enlaza con las novelas del ciclo artúrico, sobre todo con Lancelot, de la que imita técnicas y estructuras. La acción principal narra las hazañas de Amadís, que lo llevan a ganarse un reino, y los episodios sentimentales, con las alternancias de sus amores con Oriana.


Dante Alighieri y la Divina Comedia

Dante Alighieri nació en Florencia en 1265 y fue uno de los poetas del dolce stil novo. En su juventud su ideal espiritual y amoroso se centraba en Beatriz. Cuando Beatriz murió en 1290, Dante entró en crisis y se entregó en profundidad al estudio.

El título que puso Dante fue Comedia (por su final), pero Boccaccio cambió el nombre por Divina Commedia (Divina Comedia). Dante tardó 15 años en escribirla.

Argumento y estructura

La obra narra el viaje de Dante desde una vida de pecado hacia la redención y purificación del alma, atravesando los tres reinos del más allá. Guías:

  • Virgilio: símbolo de la razón y de la poesía clásica. Acompaña a Dante por el Infierno y el Purgatorio.
  • Beatriz: símbolo de la fe y la gracia divina. Guía a Dante por el Paraíso.

La obra se basa en el número 3, referencia a la Santísima Trinidad:

  • 3 partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso.
  • 100 cantos: 33 cantos por sección + 1 introductorio inicial (Infierno).
  • Métrica: versos endecasílabos organizados en tercetos encadenados.

Contenido de las tres partes

Infierno: representado como un enorme anfiteatro de nueve círculos concéntricos, donde los pecadores reciben castigos proporcionales a sus faltas. Dante es guiado por Virgilio durante todo el descenso.

Purgatorio: una montaña cónica con siete cornisas, donde los pecadores arrepentidos expían sus culpas en un proceso de purificación. Aquí Dante sigue acompañado por Virgilio y experimenta un proceso de crecimiento espiritual y ascético.

Paraíso: ubicado en la cima de la montaña, es una región habitada por las almas bienaventuradas, que gozan de la presencia de Dios. Dante, ya sin Virgilio, es guiado por Beatriz hacia Dios, rodeado de ángeles. La obra culmina cuando Dante contempla la luz divina, desbordado por su grandiosidad.

Características formales y estilo

  1. Uso del endecasílabo, el verso clásico de la poesía culta.
  2. Distribución de los versos en tercetos encadenados, que permite un ritmo solemne y fluido.
  3. Mezcla de vocabulario refinado (de raíz latina) y popular (variante toscana del italiano), uniendo clasicismo y lengua común.

Contenido y temas

  • La obra es un compendio de conocimientos muy variados, con una clara vocación teológica y religiosa, destinada a ensalzar el cristianismo.
  • Dante integra elementos pagano‑mitológicos junto con personajes cristianos.
  • Incluye personajes históricos, tanto de épocas antiguas como contemporáneas, y referencias a acontecimientos históricos y políticos, especialmente de Florencia, mezclando historia y religión con fines educativos y morales.

Molière y el clasicismo francés

Jean‑Baptiste Poquelin (Molière) está considerado el más grande comediógrafo francés de la historia. Nació en París en 1622. Hijo de un tapicero real, recibió una educación jesuita; se esperaba un futuro acomodado, pero a los 20 años renunció a ello para dedicarse al teatro. A los 21 años fundó con la familia Béjart su propia compañía teatral. Recorrió Francia como actor y autor, escribiendo obras que eran bufadas al estilo de la commedia dell’arte. Tras su regreso a París en 1658, Molière comenzó a triunfar con farsas que ya anticipaban sus comedias de caracteres, las cuales lo consagraron y se convirtieron en su gran aportación al teatro. Sus obras criticaban los vicios y defectos de la burguesía y la aristocracia, llegando a ser prohibidas en varias ocasiones, aunque contaba con la protección de Luis XIV. Murió en 1673 durante la representación de El enfermo imaginario.

Obras destacadas

  • Tartufo (1664‑1669): sátira contra la hipocresía religiosa; un farsante engaña a un rico beato. La obra fue prohibida varias veces antes de su versión definitiva en cinco actos en 1669.
  • El misántropo (1666): critica la superficialidad de la sociedad parisina; Alcestes, el protagonista, mantiene sus principios hasta extremos ridículos.
  • El enfermo imaginario (1673): burla la hipocondría y a médicos inútiles; también critica matrimonios de conveniencia y el abuso de autoridad paterna.
  • Don Juan o El festín de piedra (1665): recreación del personaje libertino de Tirso de Molina.
  • El avaro: comedia en prosa inspirada en La olla de Plauto; satiriza la avaricia y aborda también matrimonios forzados y autoridad paterna.

En todas sus comedias, Molière recrea vicios y defectos humanos en personajes que se han convertido en prototipos universales, combinando humor, sátira social y reflexión moral.

El clasicismo (siglo XVII)

El clasicismo fue la época dorada del teatro francés.

Principales dramaturgos:

  • Pierre Corneille: tragedias y comedias, por ejemplo El Cid.
  • Jean Racine: destaca en la tragedia, como Fedra.
  • Molière: triunfa en la comedia.

El teatro clásico francés se diferencia del español y del inglés, donde aún perduran la comedia nacional y el teatro isabelino. Fue apoyado por el poder, que valoraba su refinamiento y moderación aristocrática.

Rasgos del teatro clásico

  1. Separación clara entre tragedia y comedia: la tragedia siempre en verso; la comedia en verso o prosa.
  2. Distribución de personajes según género: nobles o graves → tragedia; burgueses o plebeyos → comedia.
  3. Imposición de las tres unidades: tiempo, lugar y acción.
  4. División de la obra en cinco actos.
  5. Exclusión de excesos: no se admiten escenas truculentas ni aparatos escénicos complicados, considerados de mal gusto.

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