Teatro de los años 40: Dos bloques fundamentales
El teatro de esta década se divide principalmente en dos corrientes diferenciadas:
Comedia burguesa
Sigue la línea de Jacinto Benavente. Se lleva a escena un teatro convencional que entronca con el melodrama o el teatro popular anterior, buscando divertir a un público conservador. La censura de la época impedía estrenar obras que planteasen una mínima disidencia.
- Características: Teatro bien construido con diálogos sólidos; la acción se desarrolla en interiores donde reina la comodidad y el confort; los personajes son de clase media; los temas son repetitivos (amor, infidelidad…); es un teatro cómico cuya intención crítica se centra en las costumbres burguesas.
- Autores y obras destacadas:
- José María Pemán: Los tres etcéteras de don Simón.
- Joaquín Calvo Sotelo: Una muchachita de Valladolid.
- Juan Ignacio Luca de Tena: ¿Dónde vas, Alfonso XII?
- Edgar Neville: El baile.
Teatro de humor
En esta corriente predomina la comicidad. Sobresalen dos autores que realizan un teatro de humor renovado con situaciones insólitas y con un lenguaje ingenioso y no convencional:
- Enrique Jardiel Poncela: Inicia su carrera novelística antes de la Guerra Civil. Presenta una caricatura de la sociedad y se diferencia del teatro de humor anterior en la atemporalidad del conflicto, del escenario y de los personajes. Es un maestro en crear situaciones inverosímiles (Eloísa está debajo de un almendro).
- Miguel Mihura: Se dedica al periodismo además del teatro. Su postura inconformista ante los convencionalismos sociales le convierte en un antecedente del teatro del absurdo (A media luz los tres, Maribel y la extraña familia).
Ambos autores ofrecen al espectador situaciones disparatadas y absurdas, donde el final suele ser sorprendente.
Teatro de los años 50: Entre la evasión y el compromiso social
Surge como un movimiento en reacción contra el teatro evasivo. Aunque persiste un tipo de teatro comercial y de consumo, a partir de la mitad de la década aparece un teatro social crítico.
Teatro realista, existencialista y social
- Características: En el escenario se presenta la realidad social española (bajos salarios, emigración…); las clases humildes son las protagonistas (obreros y empleados); se utiliza un lenguaje coloquial y popular. Esta corriente abarca un periodo más largo que la década en sí, ya que hay obras que siguen estos criterios en los años 60.
- El debate entre posibilismo e imposibilismo: En el seno del teatro social surge un debate ético y estético. El posibilismo está formado por autores dispuestos a atenuar la crítica con tal de estrenar sus obras. El imposibilismo está integrado por autores que quieren expresarse libremente, aunque esto les acarree problemas con la censura (como Alfonso Sastre).
- Autores destacados:
- Alfonso Sastre: En la línea del teatro social comprometido. Su obra apenas se representa debido a su desconexión con el público y la crítica, o por problemas con la censura. Destaca Escuadra hacia la muerte, que plantea el conflicto entre la autoridad y la libertad, y muestra un alegato contra la guerra. La obra condensa temas como la opresión y su consiguiente rebelión, los remordimientos y la expiación de la culpa. Conviene destacar también La mordaza, que trata el tema de la tiranía (como lo hizo Lorca en La casa de Bernarda Alba), la censura, la represión y la dictadura.
- Antonio Gala: En esta época comienza su actividad teatral.
Teatro convencional
Mientras que los autores realistas encuentran obstáculos para estrenar sus obras (cuyo destinatario son los jóvenes universitarios), otro público compuesto por una burguesía sin mayores aspiraciones culturales asiste a un tipo de obras más o menos tradicionales. Este público hace triunfar a:
- Jaime Salom: La casa de las chivas.
- Jaime de Armiñán: Pisito de solteras.
Teatro de 1960 a 1975: Diversidad y vanguardia
En este periodo distinguiremos dos grandes vertientes:
Comedia burguesa
Teatro de evasión dirigido a un público sin inquietudes, con tramas cómicas de enredo que reflejan el vacío de las clases acomodadas durante la dictadura. Destacan:
- Juan José Alonso Millán: El cianuro… ¿solo o con leche?
- Alfonso Paso: Enseñar a un sinvergüenza.
Teatro comprometido
Dentro de esta vertiente destacamos dos corrientes:
Teatro realista
Es la continuación del camino trazado por Buero Vallejo y Alfonso Sastre.
- Características: Narración cronológica; temas como la injusticia social, la explotación, la crueldad y la violencia; lenguaje violento, directo y sin eufemismos; tono amargo y desesperado; preferencia por formas dramáticas realista-naturalistas. Los protagonistas son víctimas de la sociedad. Rechazan las formas del teatro vanguardista y del absurdo, utilizando técnicas propias de los sainetes grotescos, el expresionismo e incluso el esperpento de Valle-Inclán.
- Autores destacados:
- José Martín Recuerda: Las salvajes de Puente San Gil, en la que muestra el más retrógrado conservadurismo de la burguesía ante la llegada de un grupo de actrices de revista cuya presencia no aceptan.
- Lauro Olmo: La camisa, que trata el tema de la emigración, del paro y la escasez de dinero.
- Carlos Muñiz: El tintero, donde denuncia la burocracia administrativa.
Teatro simbolista
- Características: Sustitución del personaje-persona por el personaje-signo (la función es conseguir la respuesta crítica del espectador, que nunca se identifica con ellos); acción y lenguaje simbólicos; aparecen efectos sonoros o visuales con función simbólica; acción no lineal (estructurada en fragmentos). El teatro se concibe como espectáculo y experimento colectivo para hacer participar al público. El texto pierde importancia y es concebido como un material que habrá de completarse en su realización escénica con ayuda de personajes y realizadores. Existe una preferencia por la farsa grotesca y satírica, así como por la cosificación de personajes.
- Autores destacados:
- Francisco Nieva: Escribe teatro desde los años 50 pero no estrena hasta 1976. Destaca su obra La carroza de plomo candente, en la que incorpora a la dramaturgia española las corrientes y técnicas renovadoras europeas.
- Fernando Arrabal: Empezó dentro del teatro del absurdo, pero después se convirtió en el principal representante del teatro pánico. Se caracteriza por la provocación y el desenfreno, por el rechazo a la burguesía y al orden establecido. Obras: El arquitecto y el emperador de Asiria, El cementerio de automóviles o Picnic. Su temática es variada: soledad, incomunicación, el sinsentido de la vida y el ataque a las estructuras morales de la sociedad. Fue un autor marginado de la cultura española.
Grupos de teatro independientes
Crean textos propios, a veces colectivos, y le dan más importancia al espectáculo y al montaje que al texto en sí. Fueron muy importantes en los años finales del franquismo y se centraron en la denuncia y la provocación. Destacan grupos como:
- Tábano
- Els Joglars
- Teatre Lliure
- Akelarre
