Las modalidades oracionales
- Enunciativa: El emisor se limita a presentar el contenido del enunciado de forma afirmativa o negativa. Aporta objetividad a lo dicho, al tiempo que muestra certidumbre. Ejemplo: “La novela y la obra teatral coinciden en que ambas muestran el desarrollo de una historia”.
- Desiderativa: Presenta el contenido del enunciado como deseable, aconsejable o conveniente por parte del emisor. Se suele utilizar el modo subjuntivo y expresiones equivalentes a ojalá. Ejemplo: “Es conveniente que la educación siga siendo mixta en todos los centros escolares”.
- Dubitativa: Se trata de una modalidad de incertidumbre, por cuanto el contenido del enunciado se muestra como probable o improbable. Es frecuente que se acompañe de fórmulas como ignoro, supongo que, parece que, se oye que, etc., y adverbios de duda como acaso, quizá, tal vez. Ejemplo: “Suponemos que el siglo XXI traerá grandes mejoras para el ser humano”.
- Exclamativa: El hablante expresa contenidos de tipo emocional (emoción, dolor, sorpresa, asombro, alegría, rechazo, etc.). Ejemplo: “¡No podemos seguir por ese camino!”.
- Interrogativa: Su finalidad es formular preguntas para obtener una respuesta del destinatario. Ejemplo: “¿Es cierto que la mitad de los españoles no leen nunca un libro?”.
- Exhortativa: Su finalidad es influir sobre el destinatario a través de enunciados impositivos (órdenes, prohibiciones) o no impositivos (ruegos, sugerencias, consejos, recomendaciones, etc.). Ejemplo: “Os conviene a todos leer más”.
Elementos léxicos valorativos
- Adjetivos valorativos: Son aquellos que transmiten un juicio de valor. Ejemplo: “La intervención del orador fue desafortunada”.
- Sustantivos valorativos: Palabras del tipo desgracia, fortuna, lástima, calidad, descaro, etc. Ejemplo: “El sistema de becas en el extranjero es una oportunidad para conocer otras culturas”.
- Adverbios valorativos: Pueden mostrar certeza o evidencia (evidentemente, ciertamente, efectivamente, por supuesto, indudablemente, sin duda, etc.), incertidumbre, posibilidad o duda (posiblemente, acaso, probablemente, quizá, tal vez, etc.), expresar juicios de valor (lamentablemente, afortunadamente, por desgracia, por suerte, etc.) o señalar una necesidad u obligación (necesariamente, obligatoriamente…).
Los verbos modales
- Verbos intelectivos: Del tipo creer, pensar, suponer, etc., siempre que estén en primera persona. Ejemplo: “Creo que en la inteligencia de todos nosotros hay una infinita capacidad de aprender y de disfrutar de lo que se está aprendiendo”.
- Verbos de sentimiento: Del tipo lamentar, entristecer, apenar, alegrar, horrorizar, disfrutar, etc., siempre que se refieran al emisor, estén o no en primera persona. Ejemplo: “Me entristece la crueldad con que algunas personas tratan a los animales”; “Lamento que no se tomen medidas a tiempo para prevenir esta catástrofe”.
- Verbos volitivos: Del tipo querer, desear, necesitar, etc. Siempre en primera persona. Ejemplo: “Necesito creer en algo”.
Las derivaciones
Tanto los sufijos como los prefijos se pueden utilizar en la expresión del afecto o del desagrado. Cuando adquieren estas connotaciones, podemos decir que funcionan como marcas de modalización. Ejemplo: “Esa palabreja no me gusta nada”, “El final de la película resultó superimpactante”.
Las figuras retóricas
- Ironía: Ejemplo: “Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras”.
- Interrogación retórica: Ejemplo: “¿Cómo va a haber organización en la política española si no la hay siquiera en las conversaciones?”.
- Metáfora: Ejemplo: “Ese nuevo atentado es un mazazo al proceso de paz”; “Los intereses bancarios se han convertido en un callejón sin salida”.
- Comparación: Ejemplo: “La educación hay que cultivarla como el cuerpo en un gimnasio”.
- Hipérbole: Ejemplo: “Todas tenemos las neuronas cocidas y la celulitis nos produce mucho más espanto que las vacas locas”.
Signos de puntuación y tipográficos
- Comillas y cursivas: Se utilizan para indicar que se hace un uso especial de la palabra (coloquialismo, metáfora, eufemismo, ironía, etc.), siempre y cuando ese uso manifieste la actitud del emisor. Ejemplo: Los periódicos necesitan de dinero público, que suele llegar inevitablemente acompañado de “recomendaciones” del gobierno de turno.
- Negrita: Sirve para destacar las palabras clave o las ideas principales del texto. También son una llamada de atención al destinatario. Ejemplo: “Orwell decía que el lenguaje político está diseñado para hacer verdadera la mentira y respetable el asesinato”.
- Paréntesis: Uno de los usos del paréntesis consiste en dar entrada a frases o expresiones que manifiestan la actitud del emisor. Ejemplo: La cantante dio ayer un concierto (muy emotivo, por cierto) a beneficio de Médicos sin Fronteras.
- Puntos suspensivos: En oraciones inacabadas, muestran complicidad con el destinatario. Ejemplo: “Ya se lo pueden imaginar ustedes…”.
El cambio de registro
Es frecuente en algunos géneros periodísticos, como la columna, la inclusión de frases o palabras coloquiales en un texto de registro formal. Esto suele evidenciar la opinión del emisor respecto al tema tratado o aporta una mayor expresividad para conectar con el destinatario. Ejemplo: “El concierto, por incordiar un poquito, pecó de cierto estatismo en el escenario”.
