La tendencia a la rehumanización en la poesía de la Generación del 27
Este epígrafe se sitúa en la segunda y en la tercera etapa de la Generación del 27. Durante el segundo período de este grupo poético se produce un proceso de rehumanización de su lírica. Ya en su madurez, los poetas deciden abandonar las aventuras formalistas y embarcarse hacia el Surrealismo y hacia una poesía donde predominen los sentimientos del hombre y sus circunstancias sociales y humanas. De ahí que surja una poesía con acento social y político.
Al acabar la guerra, continúa un tipo de poesía más humana con nostalgia del país, preocupaciones existenciales y solidaridad. Detallaremos cada una de estas tendencias a continuación.
1. Surrealismo
El Surrealismo postulaba la exploración del subconsciente y de las dimensiones irracionales del ser humano, así como un desafío a la moral establecida. En los poetas del 27, su huella se manifiesta en una expresión más directa y angustiada de conflictos íntimos y una marcada rebeldía frente a las convenciones sociales.
En este viraje hacia la rehumanización —frente al carácter más intelectual de la poesía pura o la frialdad emocional del creacionismo— ocupa un papel destacado Pablo Neruda. El poeta chileno llegó a España como cónsul de Chile y trabó amistad con los autores de la Generación del 27, en particular con Federico García Lorca.
La influencia del surrealismo se evidencia fundamentalmente en las siguientes obras:
- Sobre los ángeles (1929) de Rafael Alberti: se trata de un libro plenamente surrealista dominado por un mundo turbulento y angustioso.
- Poeta en Nueva York (1929-1935) de Federico García Lorca: Lorca viaja a Nueva York en 1929 y se ve hondamente impresionado por la gran ciudad americana. A través del Surrealismo, ve a esta ciudad como la representación de lo más negativo de la civilización, fundamentalmente la deshumanización de sus construcciones. Lorca expresa su desprecio por este tipo de vida con el empleo de metáforas e imágenes muy innovadoras.
- La destrucción o el amor (1934) de Vicente Aleixandre: el mundo aparece como una unidad total en la que el hombre se ve obligado a amar, porque todo le invita a ello. Utiliza versos libres y muy largos, además de un lenguaje solemne.
El contacto con el surrealismo supuso también una renovación estilística que se concreta en el uso de imágenes o metáforas irracionales y de asociaciones libres de palabras.
2. Poesía neorromántica
Esta corriente emana de la influencia del poeta romántico tardío Bécquer. Se manifiesta en una poesía que tiene como base el tratamiento del tema del amor en todas sus fases (preludio, consumación y adiós). El poeta expresa su propia experiencia, unas veces de forma alegre y otras de forma dolorosa. Se explicita una idealización de la persona amada y se produce la fusión del amor y la muerte.
Luis Cernuda escribió durante toda su vida sobre la imposibilidad de alcanzar los sueños en una realidad hostil como la que le rodeaba. La frustración, la añoranza de un mundo más habitable, el aburrimiento y el amor son los temas más frecuentes en su poesía, con influjos de Bécquer y preocupaciones personales, como se aprecia en Donde habite el olvido o Los placeres prohibidos.
Por su parte, Pedro Salinas es considerado el poeta del amor; así lo muestra en La voz a ti debida y Razón de amor, obras en las que el tema fundamental es el sentimiento amoroso que lo impregna todo.
3. Poesía social y comprometida
Se la llama poesía impura; se trata de una lírica comprometida con la realidad que reivindica un acento social, en la que el protagonista es el hombre como ser inmerso en su circunstancia político-social. Es una poesía útil que debe denunciar los males de la realidad. Sus temas se centran en lo humano, lo social, la lucha de clases y el paro. El tono es, a veces, combativo y, otras, de rechazo e indignación. El lenguaje es directo y el vocabulario y la sintaxis no entrañan mucha dificultad.
Es significativa la obra de Rafael Alberti en El poeta en la calle. Afiliado al Partido Comunista, desarrolla una importante labor propagandística a favor de la República. Se trata de poemas comprometidos con la causa, humanizados y, en ocasiones, panfletarios.
4. Etapa de posguerra
Con la Guerra Civil, el grupo se dispersa. Lorca muere fusilado en 1936; Aleixandre, Dámaso Alonso y Gerardo Diego se quedan en España, mientras que los demás autores parten a un largo exilio. Los poetas se solidarizan con el dolor humano.
En España, la poesía deriva hacia un humanismo angustiado con tonos existencialistas, con obras como Hijos de la ira de Dámaso Alonso (1944), o hacia una concepción solidaria del poeta, como en Historia del corazón de Vicente Aleixandre. Mientras tanto, en sus obras desde el exilio americano, Cernuda manifiesta su desesperación y su desolación ante la situación de una España inmersa en las terribles consecuencias de la contienda.
