El Milagro de Empel: La Protección de la Inmaculada
El Milagro de Empel tuvo su origen en los Países Bajos Españoles durante el siglo XVI, bajo el reinado de Felipe II. En aquella época, existía una fuerte corriente de protestantes calvinistas que no veneraban a la Virgen ni a los santos. Estos grupos recorrieron pueblos católicos destruyendo imágenes religiosas, lo que obligó a los fieles a esconderlas.
En 1568 se inició la Guerra de Flandes, un conflicto que enfrentó a los católicos (Bélgica y Luxemburgo, a favor de Felipe II) contra los protestantes (Holanda, rebeldes en contra de la corona). La bandera que portaban los soldados españoles, los Tercios de Zamora, los identificaba como católicos.
Durante la noche del 7 al 8 de diciembre de 1585, el comandante holandés inundó la zona destruyendo los diques que rodeaban Empel, dejando a los españoles aislados. Ante la oferta de rendición, un soldado español respondió: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos”.
Mientras los españoles cavaban trincheras, uno de ellos encontró una imagen de la Virgen Inmaculada Concepción, que parecía recién pintada. Lo interpretaron como un signo divino y realizaron una procesión hasta la ermita rezando el Rosario. Esa noche, un aire gélido congeló las aguas, obligando a los holandeses a retirarse. Al día siguiente, los españoles atacaron sobre el hielo y obtuvieron la victoria. El comandante holandés exclamó: “Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro”.
Desde entonces, los Tercios españoles acogieron a la Inmaculada Concepción como su protectora, y el 8 de diciembre, Felipe IV proclamó esta fecha como fiesta oficial en los dominios del Imperio español.
La Historia del Profeta Elías
La reina Jezabel ordenó matar a todos los profetas de Israel, dejando a Elías como el único superviviente. El rey Acab, buscando su muerte, fue advertido por Elías de que no volvería a llover hasta que él lo ordenara. Tras días de sequía, mientras los soldados buscaban a Elías sin éxito, tres cuervos lo alimentaban en su escondite.
Dios ordenó a Elías dirigirse a Sarepta, donde una mujer lo sustentaría. Al llegar, Elías le prometió que no le faltaría alimento hasta que terminara la sequía. Tras resucitar al hijo de la mujer, Elías se presentó ante el rey y lo retó al Desafío del Monte Carmelo: el Dios que respondiera con fuego sería el verdadero. Tras el fracaso de los rituales de los profetas de Baal, Elías oró y Dios envió fuego, demostrando su poder.
Mensajes de la historia:
- Nuestro Dios es el único Dios.
- Dios nunca abandona a las personas que tenemos fe.
- Dios siempre nos cuida en los momentos de dificultad.
La Historia de Job: Fe ante la Adversidad
Job era un hombre feliz, con una familia numerosa y una fe inquebrantable. El diablo, retando a Dios, afirmó que Job perdería su fe si perdía sus posesiones. Dios permitió la prueba, y Job perdió a sus hijos, su ganado y sus cosechas. A pesar de ello, Job se arrodilló y dijo: “Tú me lo has dado, tú me lo has quitado”.
Posteriormente, el diablo atacó su salud, causándole llagas y dolor. Sus amigos, Elifaz, Sofar y Bildad, intentaron convencerlo de que Dios lo castigaba por sus pecados, pero Job se mantuvo firme en su inocencia y buscó a Dios en oración. Finalmente, Job comprendió: “Yo antes te conocía de oídos, pero ahora te han visto mis ojos”. Dios le restituyó todo lo perdido.
Mensajes de la historia:
- Job representa la búsqueda que realizamos a través de la fe para comprender las situaciones difíciles de la vida.
- Job descubrió que Dios siempre quiere el bien de las personas.
- Job experimentó la presencia de Dios en su vida.
Nota: A estos relatos les faltó conocer a Jesús.
