Estructura, argumento y relatos intercalados
La primera parte de la novela relata las dos primeras salidas de don Quijote y consta de 52 capítulos. En la primera (1-6), Alonso Quijano, un hidalgo manchego, pierde el juicio por leer libros de caballerías y se hace caballero andante para restablecer el orden y la justicia. Así, elige para sí y su caballo nombres sonoros (don Quijote de la Mancha y Rocinante) y crea una amada ideal llamada Dulcinea. Después de varias aventuras en las que termina malparado, un vecino lo lleva a casa y el cura y el barbero queman su biblioteca. En la segunda salida (7-52), Sancho, un simple labrador, es convencido por don Quijote para que sea su acompañante y protagonizan alocadas aventuras. Al final, el cura y el barbero lo engañan y lo encierran en una jaula, ante las burlas de sus vecinos.
En la segunda parte, se narra la tercera y última salida del personaje y consta de 74 capítulos. En ella, los protagonistas retoman sus aventuras; en Aragón, unos duques se burlan de ellos y en Barcelona don Quijote es derrotado por el Caballero de la Blanca Luna. Así, regresa a su pueblo, recupera la cordura y muere rodeado de amigos y su familia.
Diferencias entre las dos partes
En cuanto a las diferencias entre las dos partes del Quijote:
- Primera parte: Se intercalan historias desvinculadas a la trama principal (pastoril, sentimental, morisco y novela corta psicológica italianizante). Se utiliza la palabra hidalgo, el ambiente es más rural y destaca la presencia de las clases bajas. Se aprecia la confrontación realidad-ficción caballeresca, los protagonistas son desconocidos y el diálogo es más dinámico.
- Segunda parte: La pareja protagonista participa directamente en los episodios, los cuales no interrumpen el eje argumental. Aparece la palabra caballero, los espacios son cortesanos y urbanos, y se refleja el mundo cortesano y burgués. Los personajes deforman la realidad para burlarse del caballero, los protagonistas son conocidos y el diálogo es más maduro y pleno.
Personajes
Don Quijote y Sancho son personajes completamente opuestos. Don Quijote es un viejo hidalgo idealista que actúa movido por las injusticias, el bien y el amor; es un personaje complejo, un “loco cuerdo”. Sancho es un labrador materialista y práctico que percibe la realidad tal como es.
A medida que avanza la novela, se produce la quijotización de Sancho y la sanchificación de don Quijote. Los personajes secundarios son figuras bien trazadas de la España de la época: monarcas, caballeros, hidalgos, curas, mercaderes y criadas.
Temas y estilo
Junto al tema caballeresco, destacan: el amor (Dulcinea), la justicia y libertad, el idealismo frente al realismo, el retrato de la sociedad y la literatura misma. La obra destaca por ser una síntesis de estilos y niveles de habla: la lengua de Sancho es popular y expresiva, mientras que la de don Quijote se adapta a las situaciones. Abundan recursos como la antítesis, los juegos de palabras, la elipsis y la metáfora.
Técnicas narrativas
Cervantes emplea el juego de narradores (fingiendo una traducción de un manuscrito árabe) y el perspectivismo, que permite múltiples voces y reafirma la libertad creadora. El diálogo es dinámico y vivo, y la obra se sostiene sobre la parodia de los libros de caballerías, utilizando el humor y la ironía.
Contexto social y cultural
Bajo el reinado de los Austrias menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), el imperio decae debido a la corrupción de los validos (duque de Lerma, conde-duque de Olivares). La Paz de Westfalia (1648) marca la pérdida de la hegemonía española. Se produce una reacción señorial donde la nobleza y el clero frenan el dinamismo de la burguesía, provocando un estancamiento económico y social.
Religión, pensamiento y arte
El siglo XVII se caracteriza por el espíritu de la Contrarreforma, el peso de la Inquisición y el sentimiento de desengaño. El pensamiento barroco es pesimista, influido por el estoicismo y el cristianismo, viendo la vida como un sueño o ilusión. Figuras como Góngora, Cervantes, Quevedo y Velázquez definen el esplendor artístico de la época.
Características de la literatura barroca
El Barroco se aleja del equilibrio renacentista buscando impresionar mediante un lenguaje trabajado y complejo. Predomina el pesimismo, la sátira y la recuperación de la tradición popular (romances) junto a la herencia culta.
Poesía barroca
Se clasifica en amorosa, filosófica y moral (fugacidad de la vida), religiosa, satírica y mitológica. Destacan autores como:
- Luis de Góngora: Conocido por su estilo «fácil» (letrillas) y «oscuro» (poemas mayores como Fábula de Polifemo y Galatea y Soledades).
- Francisco de Quevedo: Maestro de la poesía metafísica, moral y satírica, con una visión intensa y dolorosa del amor y la muerte.
- Lope de Vega: Destaca por su dominio de formas populares y cultas, con obras como Rimas y La Gatomaquia.
El teatro del Siglo XVII
Se distinguen tres tipos: cortesano, religioso (autos sacramentales) y popular (corrales de comedias). Los corrales eran espacios comerciales divididos en secciones como la cazuela (para mujeres) y el patio (para los «mosqueteros»).
Lope de Vega revolucionó el teatro con su Arte nuevo de hacer comedias, introduciendo la polimetría, la mezcla de lo trágico y lo cómico, y la división en tres actos. Sus obras, como Fuente Ovejuna o El perro del hortelano, abordan temas de honor, poder y enredo con gran dinamismo y claridad.
