Teatro español del siglo XX: renovación, comedia costumbrista y esperpento

Teatro español en las primeras décadas del siglo XX

En las primeras décadas del siglo XX se produjeron diversos intentos de renovación del panorama teatral, dominado por el drama realista y las obras de José Echegaray. Este autor llevó a los escenarios una exacerbación del romanticismo. El teatro español del siglo XX se desarrolla, en buena medida, de espaldas a la renovación del teatro europeo y mundial, donde los autores tuvieron que adaptarse a los gustos del público.

Teatro comercial y de éxito: Jacinto Benavente

Jacinto Benavente crea obras de crítica leve. Sus dramas presentan problemas poco conflictivos y diálogos elegantes e ingeniosos. Los dramas están centrados en la preocupación de la alta burguesía; sus obras se pueden entender como una crónica de las preocupaciones y los prejuicios burgueses a través de la ironía. Concebía el teatro como un medio de ilusión y evasión; en sus obras sobresale el diálogo natural con tendencia a lo sentencioso.

Obras destacadas:

  • Los intereses creados (1907)
  • La malquerida (1913)

La comedia costumbrista

La comedia costumbrista consigue el éxito mezclando elementos de la zarzuela. A la comedia costumbrista de esta época también se la conoce como teatro cómico. El lenguaje suele ser popular y humorístico. Los personajes se desarrollan en un ambiente pintoresco.

Géneros del teatro cómico:

  • Obras con música: opereta, revista y vodevil.
  • Obras sin música: juguete cómico, sainete y astracán.

Carlos Arniches

Carlos Arniches es el más conocido autor de sainetes. Desarrolla sus obras en el ambiente castizo de Madrid. Hacia 1910 adopta formas nuevas, como el sainete extenso y la tragedia grotesca. La tragedia grotesca juega con la comicidad externa.

Obras: La señorita Trévelez; ¡Qué viene mi marido!; Los caciques; La heroica villa; Es mi hombre.

Los hermanos Álvarez Quintero

Serafín y Joaquín Álvarez Quintero estrenaron obras en las que predomina el ambiente andaluz y rural. Sus piezas tratan de reflejar la vida de forma amable y superficial; la acción carece de complicaciones y sobresale el empleo de un diálogo gracioso.

Obras: El traje de luces; El patio; Malvaloca; Mariquilla Terremoto.

Pedro Muñoz Seca

Pedro Muñoz Seca fue el creador del astracán. Estrenó más de trescientas obras, entre las que destacamos La venganza de Don Mendo, parodia en verso de los dramas históricos neorrománticos, y Los extremeños se tocan.

Teatro poético

El teatro poético siguió la efímera moda del teatro francés. Abordó temas históricos y empleó metros modernistas.

Autores relevantes: Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa, Aben Humeya. Los hermanos Machado.

Teatro renovador y marginado

Entre los primeros intentos de renovación destacan las aportaciones de Unamuno y Azorín. Además de ellos, Jacinto Grau, Miguel Hernández y Rafael Alberti, junto con Max Aub, desarrollaron buena parte de su producción en el exilio.

El teatro en la Generación del 98

El teatro desnudo de Unamuno

Unamuno se propuso llevar al público un dramatismo esencial. Abogó por un teatro desnudo, caracterizado por la supresión de los efectos que no dependían de la palabra y de la retórica. Solo existe la palabra y el poder evocador de esta.

Obras: La princesa Doña Lambra; La difunta; La venda; La esfinge; Sombras de sueño; Medea; El otro; El hermano Juan; Raquel encadenada.

El antirrealismo de Azorín

Azorín elaboró un teatro similar al de su narrativa. Combatió la estética naturalista y luchó por un teatro antirrealista. Consideraba necesaria la transformación de la técnica y de la estructura del espectáculo teatral. Destacó el diálogo, las costumbres y las peculiaridades de los personajes. Los temas de su obra son la felicidad, el tiempo y la muerte.

Obras: la trilogía Lo invisible (La arañita en el espejo, El segador, Doctor Death); Angelita; La guerrilla y Old Spain.

Teatro en torno al grupo del 27

Depura el teatro poético, incorpora formas de vanguardia e intenta acercar el teatro al pueblo.

Autores: Rafael Alberti (El hombre deshabitado); Fermín Galán (Noche de guerra en el Museo del Prado).

Alejandro Casona

Alejandro Casona combina humor y lirismo con obras como La sirena varada o Nuestra Natacha. En el exilio, su obra más importante es La dama del alba.

Max Aub

Max Aub desarrolló un teatro al nivel del de Valle-Inclán. Trata temas como la incapacidad del hombre para comprenderse, entender la realidad y comunicarse.

Comedias de vanguardia: Narciso; Los transterrados; No.

La obra de Valle-Inclán

Valle-Inclán y el teatro en libertad

El teatro de Valle-Inclán es una de las más extraordinarias aventuras del teatro europeo contemporáneo. En su trayectoria dramática se observa una constante voluntad de renovación formal y temática y una pretensión de romper con el teatro de su época. Evolucionó hasta su máxima creación: el esperpento.

Inicios dramáticos: dramas decadentistas. El modernismo

Con estas obras, Valle aplicó el modernismo al drama.

Dramas de ambiente galaico: ciclo mítico

Ruiz Ramón agrupa las Comedias bárbaras, El embrujado y Divinas palabras bajo la denominación de ciclo mítico. En ellas se representa una sociedad arcaica. Los conflictos se centran en la lujuria, la soberbia, la crueldad, el despotismo, el pecado, el sacrilegio y la magia.

Camino al esperpento: las farsas

En las farsas, Valle incluye personajes de la farándula.

Obras: La marquesa Rosalinda; La cabeza del dragón; La enamorada del rey; La reina castiza.

El esperpento

La producción dramática de Valle culminó en el esperpento. Él mismo denominó así a cuatro obras:

  • Luces de Bohemia
  • Los cuernos de Don Friolera
  • Las galas del difunto
  • La hija del capitán

El esperpento constituye una estética que remite a una visión particular del mundo. El esperpento deforma determinados aspectos del personaje y de las situaciones; degrada tanto los ambientes como los personajes.

Luces de Bohemia

Luces de Bohemia es la primera obra a la que Valle-Inclán da el nombre de esperpento y contiene una teoría del nuevo género. Para Max Estrella, “España es una deformación grotesca de la civilización europea”. Por eso, “el sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”.

El teatro de Federico García Lorca

Lorca y el espectáculo total

Federico García Lorca creó el verdadero teatro poético. Su producción dramática expresa los problemas de la vida y de la historia a través de un lenguaje cargado de connotaciones.

Influencias dramáticas:

  • Teatro modernista.
  • Teatro clásico español.
  • Valle-Inclán.
  • Teatro de títeres.

Inicios: primeros dramas y farsas

Sus primeros dramas están emparentados con el teatro modernista. Mariana Pineda (1923) conecta con el drama histórico en verso y plasma la vida de la heroína granadina de manera idealista. Las cuatro farsas de García Lorca desarrollan el conflicto derivado del matrimonio de convivencia entre el viejo y la joven.

Obras y farsas: Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita; Retablillo de don Cristóbal; La zapatera prodigiosa; Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín.

Teatro de vanguardia: comedias imposibles

Bajo la denominación de teatro imposible se reúnen tres comedias: Así que pasen cinco años; El público; Comedia sin título.

Diálogos breves: Quimera; La doncella. Este teatro imposible anticipa la ruptura de la lógica espacio-temporal.

Plenitud teatral: tragedias y dramas

Las tragedias lorquianas se desarrollan en un ambiente rural y alcanzan la plenitud temática y formal en tres grandes obras.

  • Bodas de sangre (1932): dramatiza el poder de la pasión, del sexo y de la tierra. La obra parte de un suceso real —la huida de una novia con su antiguo novio el día de su boda— y enfatiza la fuerza imparable de los instintos.
  • Yerma (1934): en esta obra la esterilidad se presenta como una maldición para Yerma, la protagonista. Yerma ve que todo lo que hay a su alrededor es fecundo excepto ella. En Yerma se elimina lo alegórico de Bodas de sangre en beneficio de lo ritual.
  • La casa de Bernarda Alba (1936): inspirada en un suceso real, desarrolla la lucha entre el principio de autoridad, encarnado en Bernarda —quien dicta años de luto y reclusión para sus hijas por la muerte de su segundo marido—, y el principio de libertad, representado por Adela, la menor, quien mantiene relaciones ocultas con Pepe el Romano, el prometido de su hermana Angustias.

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