La Celestina: Contexto y visión de Fernando de Rojas
Fernando de Rojas, abogado de éxito, es el autor de La Celestina, una obra que ofrece una visión pesimista de un período de transición. En ella, los valores medievales han desaparecido y el optimismo renacentista aún no se ha impuesto, lo que refleja un profundo desconcierto y una desorientación moral y social, común en los autores de la época, especialmente en los conversos.
Es la obra más significativa del clima espiritual del siglo XV. En ella se manifiesta una sensibilidad moderna, pero desde una perspectiva pesimista, pues el radical individualismo de los personajes los conduce inevitablemente al dolor y la muerte.
Origen y publicación
La obra se publicó en 1499 de forma anónima. Posteriormente, se amplió con un prólogo donde Fernando de Rojas afirma que la escribió para advertir sobre los peligros del «loco amor».
Género literario y estructura
La Celestina es una obra dialogada que sigue el modelo de la comedia humanística italiana, imitando a los clásicos latinos. En Italia, estas composiciones se escribían en latín y estaban destinadas a la lectura, no a la representación. Con sus 21 actos, sería imposible de representar en escena.
Esta obra combina rasgos de teatro (diálogo) y de la novela (tono sentimental, psicológico y frecuentes cambios de escenario). Se emplean tres formas narrativas principales:
- Diálogo: Intercambio directo entre personajes.
- Monólogo: Reflexión individual.
- Aparte: Palabras que un personaje dice para el público, pero que los otros personajes no oyen, creando una complicidad con el espectador.
Asimismo, existen tres tipos de diálogo: réplica (puro diálogo), parlamento y soliloquio.
Argumento
Calisto, un joven noble, ve casualmente a Melibea, hija de un rico comerciante, y se enamora. Tras ser rechazado, su criado Sempronio le sugiere recurrir a Celestina. Pese a las reticencias del otro criado, Pármeno, la vieja interviene prometiendo ganancias y compañía femenina. Celestina logra ablandar el corazón de Melibea mediante mentiras y hechizos.
Tras el éxito, Calisto premia a Celestina con un cordón de oro. La disputa por esta recompensa termina con la muerte de Celestina a manos de los criados, quienes son posteriormente ajusticiados. Calisto, ajeno a la tragedia, acude a una nueva cita con Melibea. Al intentar escalar el muro del jardín para ayudar a sus criados tras oír gritos, cae y muere. Melibea, al ver que su vida carece de sentido, se suicida arrojándose desde una torre. La obra concluye con el padre de Melibea lamentando su dolor ante la Fortuna.
Personajes y temas
Personajes: Son realistas y evolucionan a lo largo de la obra. Todos parecen arrastrados por sus pasiones: Calisto y Melibea por la pasión sexual, y los criados y Celestina por la codicia y la avaricia. Muestran un fuerte individualismo, una visión del mundo pagana y un sentido trágico de la vida; no se sienten culpables, sino víctimas de la caprichosa Fortuna.
Temas principales: La obra combina tres ejes fundamentales: la Fortuna (el azar que mueve a los personajes), el amor y la muerte. Aunque el mundo parece un caos, el argumento encadena los hechos con una lógica de causa-efecto que conduce a un final inevitable.
Intención y estilo
Intención: Posee una intención moralizadora: prevenir sobre la pasión incontrolada y los engaños de alcahuetas y malos sirvientes. La obra oscila entre dos visiones: el Carpe Diem (lectura renacentista) y la advertencia sobre los perjuicios del pecado (lectura medieval).
Estilo: Es sumamente variado. Cada personaje habla según su estrato social: la clase alta utiliza un habla culta, mientras que los criados y prostitutas emplean un lenguaje espontáneo y coloquial. Celestina es el personaje puente que se adapta a ambos ambientes.
