Evolución de la Poesía Española desde 1939 hasta la Actualidad
La Guerra Civil (1936-1939) produjo un corte en la vida cultural y literaria en España, lo que condiciona la poesía hasta la Democracia de este periodo. La poesía se divide en cinco periodos o tendencias:
- La poesía de los años 40.
- La poesía social de los años 50.
- La poesía del Medio Siglo.
- Los Novísimos.
- La poesía de la Democracia.
La Poesía de los Años Cuarenta
Esta etapa se divide en dos tendencias fundamentales: la poesía arraigada y la poesía desarraigada.
- La poesía arraigada: Es la tendencia impulsada por la política del Régimen. Se difunde a través de las revistas Escorial y Garcilaso, donde publican autores falangistas como Luis Felipe Vivanco. Es una lírica intimista y formalmente clásica, cuyos temas principales son Dios, el amor y el paisaje. En este grupo destaca Luis Rosales con su obra La casa encendida.
- La poesía desarraigada: Presenta una visión más pesimista y angustiada del mundo. En ella, los poetas muestran su disconformidad con la realidad. Los libros más significativos son Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre e Hijos de la ira de Dámaso Alonso. Otros poetas que siguen esta tendencia son Blas de Otero (Ángel fieramente humano) o José Hierro (Tierra sin nosotros).
La Poesía Social de los Años Cincuenta
El tema principal en España durante esta década fue la poesía social. En ella se inscribieron los autores jóvenes de la poesía desarraigada de la etapa anterior. La literatura debía tener un valor instrumental que sirviese para la transformación de la conciencia social. La denuncia de la injusticia y de la falta de libertad se convierte en el centro de la composición, empleando un lenguaje y estilo que pretende ser de expresión clara.
Entre los autores y obras más importantes destacan:
- Gabriel Celaya con Cantos íberos.
- Blas de Otero con Pido la paz y la palabra.
- José Hierro con Cuanto sé de mí.
La poesía comprometida se practica también en otras lenguas peninsulares, destacando el catalán Salvador Espriu con La pell de brau o el vasco Gabriel Aresti con Harri eta Herri.
La Poesía de Medio Siglo
Hubo un grupo de poetas nacidos antes de la Guerra Civil que empezaron practicando la poesía social, aunque se distanciaron hacia estéticas más personales. Estos autores propusieron la poesía como vehículo de conocimiento e indagación en la propia experiencia. Se caracterizan por:
- El autobiografismo: compaginan la experiencia personal con la circunstancia histórica.
- La diversidad temática: incluye el amor, la amistad, el paso del tiempo o las vivencias de la Guerra Civil.
- Un lenguaje conversacional e intimista: expresado frecuentemente desde la ironía.
Jaime Gil es el poeta más importante de este grupo; es conocido por manifestar en sus poemas una combinación de culpabilidad y mirada crítica con una conciencia social y política, además de su identidad personal. Otros poetas destacados de este periodo son Ángel González (Palabra sobre palabras) o José Ángel Valente (Poemas a Lázaro).
Los Novísimos
A finales de los años sesenta aparece una nueva generación de poetas: los Novísimos. La poesía de estos autores presenta rasgos como la admiración por una tradición poética elitista y un esteticismo decadente llamado venecianismo. Son frecuentes las referencias a la cultura de masas (cine, cómic, televisión, etc.), así como el barroquismo y la influencia de las vanguardias. Los Novísimos buscan un lenguaje rico y elaborado, recuperando las técnicas del surrealismo. Entre los autores más destacados de esta tendencia sobresalen Pere Gimferrer con Arde el mar o Antonio Colinas con Sepulcro en Tarquinia.
La Poesía en Democracia
Durante las décadas de los ochenta y noventa, la poesía estuvo marcada por la oposición entre la poesía de la experiencia y la poesía del silencio.
- La poesía de la experiencia: Surgió como reacción al exhibicionismo cultural de los Novísimos, defendiendo una lírica más realista y figurativa. Los temas centrales son la intimidad y la realidad cotidiana. Su lenguaje recupera formas tradicionales, recurriendo a la ternura o a la parodia. Se vuelve al verso medido, siendo frecuentes las silvas y los sonetos. Los poetas más representativos son Luis García Montero con Habitaciones separadas o Almudena Guzmán con Usted.
- La poesía del silencio: Se trata de una poesía más metafísica y trascendente. Sus características principales son la reflexión metalingüística sobre el lenguaje (considerado el fundamento del ser), la preocupación por la muerte y la extinción, y el anhelo de trascendencia a través de la palabra. José Ángel Valente inició esta corriente. Entre sus autores destacan Carlos Marzal (Ánima mía) o Manuel Vilas (Amor).
