1. El Barroco
Se denomina Barroco tanto al movimiento ideológico y cultural como a la corriente artística y literaria que se desarrolla en Europa durante el siglo XVII.
Estamos ante una sociedad marcada por el sentimiento de decadencia y crisis en los ámbitos demográfico, económico y político.
La cultura barroca se caracteriza por un pesimismo existencial que se manifiesta en el uso de tópicos literarios (tempus fugit, memento mori) que subrayan la vanidad de un mundo que, al derrumbarse, da lugar al desengaño. La cultura difunde, además, los valores de los estamentos privilegiados (la monarquía, la estratificación social y la honra) y la religiosidad de la época.
El Barroco pretende conmover o sobrecoger al receptor, lo que se traduce en el gusto por la exageración, la dificultad o el contraste.
2. La lírica barroca
a. Aspectos temáticos
La vertiente culterana muestra predilección por los motivos de raíz clásica y, en particular, por la mitología, que se convierte en el asunto de muchos textos o sirve de elemento embellecedor en otros.
Todo puede ser asunto poético en este siglo, desde lo más profundo a lo más banal: el amor, los problemas existenciales, la historia, la naturaleza, las costumbres, las anécdotas particulares, los objetos, etc.
- Poesía amorosa: Hereda el petrarquismo y neoplatonismo renacentista.
- Poesía existencial: Presenta, la mayoría de las veces, un pesimismo resignado ante los temas del tiempo y la muerte.
- Sátira y burla.
- Poesía religiosa.
b. Aspectos formales
En el Barroco, la métrica y las estrofas italianas conviven con los versos y las formas líricas castellanas:
- Formas italianas: Basadas en el endecasílabo (soneto, silva, octava real…).
- Formas cultas castellanas: Abundan las quintillas, redondillas y la décima.
- Formas populares: Se revitalizan las letrillas, los romances y los villancicos, utilizados por autores cultos como Lope de Vega o Góngora.
c. Culteranismo y conceptismo: La complicación formal
Ambas estéticas coinciden en romper el equilibrio clásico de la poesía renacentista.
- Culteranismo: Corriente literaria que busca la belleza y la forma perfecta del texto. Se aplica principalmente a la poesía y su máximo representante es Luis de Góngora. El resultado es una literatura hermética y elitista.
- Conceptismo: Busca la expresividad y es más propio de la sátira, la protesta y la burla. Los escritores conceptistas exprimen las posibilidades de la lengua partiendo de los significados de las palabras. Su máximo representante es Francisco de Quevedo.
Recursos literarios
| Culteranismo | Conceptismo |
|---|---|
| Abuso de la metáfora para crear un mundo de belleza absoluta (ej. «ese oscuro de la tierra bostezo»). | Juegos de palabras: uso de una misma palabra con significados diferentes. |
| Uso frecuente de cultismos (palabras del latín o griego): argentar, tórrido, umbroso, áureo. | Estilo breve y conciso mediante la elipsis. Aplican el refrán: «Lo bueno, si breve, dos veces bueno». |
| Abuso del hipérbaton: alteración del orden lógico de la oración que dificulta su comprensión. | Paradojas y antítesis para impresionar y agudizar la mente: «Mi negra capa, ya blanca por los pecados». |
Autores destacados
Luis de Góngora
Sus obras despertaron polémica, siendo celebradas y denostadas por igual. Cultivó todos los subgéneros poéticos:
- Sonetos: Reelabora motivos petrarquistas como el carpe diem.
- Letrillas: Composiciones festivas con estribillo de inspiración popular.
- Romances: Contienen elementos burlescos, como la Fábula de Píramo y Tisbe.
- Fábula de Polifemo y Galatea: Desarrolla el mito clásico con una hipérbole extrema.
- Soledades: Poema en silvas que enaltece la vida en el campo frente a la degradación urbana.
Francisco de Quevedo
En su amplia producción lírica se distinguen tres subconjuntos:
- Poesía moral y religiosa: Tono grave y angustiado, centrado en la fugacidad de la vida y la vanidad.
- Poesía amorosa: Sigue la tradición petrarquista, con una visión metafísica del amor que perdura tras la muerte.
- Poesía satírica y burlesca: Intensifica juegos de palabras y metáforas grotescas para satirizar tipos sociales y vicios.
3. La prosa barroca
La narrativa barroca destaca en la picaresca, la novela corta y la prosa de ideas o doctrinal.
3.1. La novela picaresca
Los pícaros sustituyen a los caballeros como personajes característicos.
- Guzmán de Alfarache (Mateo Alemán): Incluye reflexiones morales y doctrinales, instando al lector a renunciar al pecado.
- El Buscón (Francisco de Quevedo): Presenta al pícaro como un ser envilecido por la miseria, sin propósito moralizante.
3.2. La novela corta
Predomina la temática amorosa y la importancia de la acción para el entretenimiento. Destaca María de Zayas con Desengaños amorosos.
3.3. La prosa doctrinal o de ideas
Se caracteriza por la reflexión moral o política. Su figura principal es Baltasar Gracián, cuyo pensamiento se tiñe de pesimismo. Su obra cumbre es El criticón» }» } } }El criticón.
