Hermanos (Fratelli)
Ungaretti: Hermanos (Fratelli). Se sitúa en una noche de la guerra aérea, con trincheras, patrullas y solicitudes de rescate. Aparece una palabra, hermanos, en el momento de estar a punto de perder a un soldado que se vuelve hacia sus compañeros en otro departamento. Aquí reside el «escándalo» de amor que vive en medio del horror, casi una rebelión contra el mal de la vida; una rebelión involuntaria que, por ser inherente al alma humana, resulta la más significativa. Este es un ejemplo concreto de una nueva y optimista «felicidad» ungarettiana.
De este texto existen dos versiones:
- La 1ª versión (1916): Tiene 15 versos donde deja ver su experiencia como soldado. Es más autobiográfica y su título original era Soldato.
- La 2ª versión (1940): Tiene 10 versos y se centra más en los sentimientos (soledad, agonía). El título fue cambiado por Hermanos (Fratelli).
Hace referencia a los compañeros de otro regimiento llamados por instinto, a un cordial saludo y a una súplica de rescate. Se convierte en un signo del espíritu de la humanidad que sobrevive, de una alegría que se mantiene incluso en el terrible accidente de la guerra. El amor tiene que prevalecer sobre la guerra (poema optimista). Utiliza las palabras justas, sin ahondar en el decoro. El término hermanos se sitúa al principio y al final para darle más valor a la fraternidad y enfatizarlo. Existe una aliteración con la palabra fragilidad (fra-telli, fra-gilidad). El símil «como una hoja recién nacida» se convierte en la hoja de la analogía recién nacida; elimina en la versión final el diminutivo «fogliolina» para crear un estilo más moderno. Coincide con el desarrollo del futurismo, encabezado por Marinetti, que rompe con la tradición, pero de una forma poco atrevida.
San Martino del Carso
Los cortes en los versos quieren dotar a la palabra de todo su sentido. Describe el desastre físico y psíquico. El título es un topónimo que forma parte del texto; es de lo que está hablando y no es solo un paratexto. El poeta llega y ve el pueblo destrozado, experimentando un sentimiento de desgarro, no solo por ver su pueblo, sino porque este se halla en su corazón, el cual es como un cementerio.
La mención a «ninguna cruz» alude a todos los caídos, a quienes mantiene vivos en su corazón. El eje de todo el poema son los dos últimos versos. Al igual que Fratelli, tiene dos versiones, siendo la primera más autobiográfica que la segunda. En la segunda versión, mantuvo los términos clave (corazón, país, desgarrado) y mejoró el bloqueo de la poesía. El texto se vuelve perfectamente simétrico, con dos cuartetos de estructura sintáctica similar que representan la devastación externa e interna de la guerra, seguidos por dos pares de líneas que expresan el verdadero centro del poema: este coincide significativamente con la palabra corazón, repetida de forma no azarosa.
Mattina
En solo dos versos, el poeta expresa una revelación con indudable eficacia que casi se podría llamar «mística», porque se trata de la comunicación de una sensación de infinito. Para expresar todos sus sentimientos, Ungaretti utiliza la sinestesia, es decir, la yuxtaposición de dos áreas sensoriales que normalmente no están conectadas: la luz del verbo (M’ilumino) se une a la percepción espacial de lo inmenso, fusionándose con ella.
Las consonantes nasales y líquidas refuerzan el nexo de la sinestesia. Existen dos versiones de la obra. El primer borrador de este poema se titulaba El cielo y el mar, haciendo referencia a la luz del cielo y la inmensidad del mar. Una vez más, la corrección del poeta elimina lo exterior y se basa enteramente en la concentración interna: en este camino pasamos por una maravillosa sensación de una verdadera comunión poética con el conjunto, de forma no muy distinta a lo que contaba Leopardi en El Infinito.
Soldati
Trata el tópico de la fragilidad humana, que se compara con la caída de las hojas en otoño. El uso de la palabra «come» (como) se coloca para que estemos atentos, utilizando un sujeto impersonal. Las hojas mueren, mientras los soldados viven en ese sin saber si vivir o morir. Se percibe la influencia del Infierno de Dante, que compara las almas de los condenados que son arrojados desde el barco de Caronte con las hojas que caen de los árboles en otoño. Cuenta con dos versiones.
Commiato
En este poema, el autor habla de su manera de crear versos. Trata sobre la precariedad del ser humano como soldado expuesto al riesgo de la muerte. Se puede considerar un manifiesto: la poesía es la traducción verbal de la vida. La vida brota de la palabra; la vida está ligada a la poesía.
Los versos finales del poema pueden leerse como la síntesis más eficaz de la visión de un poema que Ungaretti entrelaza con la vida. La experiencia poética es, en realidad, otro tipo de investigación que conduce al poeta hacia sí mismo, buscando el secreto oculto de lo que es capaz de tener, siquiera, una visión fugaz. El movimiento es doble: la vida surge de la palabra y la vida emerge de la palabra conforme se adentra en la vida. El poema se convierte así en la tradición oral de la vida interior, la realidad psíquica que deviene en su propio viaje poético.
