Evolución Literaria en España tras la Guerra Civil

La Poesía de Posguerra y sus Corrientes

La Guerra Civil supuso una ruptura de la vida intelectual y artística española. El conflicto y la posterior implantación de la dictadura de Franco tuvieron consecuencias como la censura y el exilio, que condicionaron las diferentes corrientes poéticas que surgieron en estos años.

  • Poesía arraigada: Surgió en torno a revistas partidarias del nuevo régimen franquista, como Escorial o Garcilaso. Esta corriente recupera temas como el amor, la fe católica, el paisaje o la patria. Emplean un estilo que busca la perfección formal y la belleza a través de estrofas clásicas, con un lenguaje claro y equilibrado. Algunos de estos poetas fueron Leopoldo Panero o Luis Rosales (La casa encendida).
  • Poesía desarraigada: Contempla el mundo como un caos angustioso y sin sentido, y sus temas se centran en una búsqueda del porqué de la existencia humana. Se suelen hacer frecuentes preguntas a un Dios alejado de los hombres. Tiene un estilo de gran fuerza expresiva, logrado a través de un lenguaje desgarrador y un tono dramático. De este grupo destaca Dámaso Alonso, miembro de la generación del 27 (Insomnio).

La literatura fuera de nuestras fronteras

La dictadura franquista supuso el exilio de muchos escritores españoles. Sus preocupaciones habituales al principio fueron la nostalgia de la patria perdida y las críticas al nuevo régimen, aunque, con los años, estos temas dieron paso a otros diferentes. Algunos autores destacados fueron León Felipe o los miembros de la generación del 27 Rafael Alberti y Manuel Altolaguirre.

Poesía social: características y autores

La poesía social es una poesía comprometida que se concebía como una vía de comunicación y como portavoz de un pueblo silenciado. Los autores buscaban que sus poemas sirviesen como testimonio del dolor y las injusticias que se vivían, y también como instrumento de transformación de la realidad social y política. Los temas más frecuentes eran la situación de España, la injusticia social y el anhelo de paz y libertad. En cuanto al estilo, los versos están determinados por esa intención comunicativa, por lo que el lenguaje adopta un tono llano y conversacional.

  • Blas de Otero: Primera etapa más existencial (Ancia, tono dramático). Etapa social, concibió su poesía como una lucha por la justicia, la libertad y la paz (Pido la paz y la palabra).
  • Ángela Figuera Aymerich: Pasa de poesía intimista a poesía social. Destaca su compromiso de denuncia (El grito inútil o Los días duros).
  • Gabriel Celaya: Poesía social directa y de gran carga política. Fusiona lo culto y lo popular con un lenguaje coloquial, intenso y combativo (Las cartas boca arriba o Cantos íberos).
  • Gloria Fuertes: Voz de la poesía social que usaba sus versos para dar expresión a las injusticias, con un deliberado tono coloquial (En pie de paz).
  • José Hierro: Evolucionó de un tono próximo a la poesía desarraigada (Tierra sin nosotros y Alegría) hacia la poesía social con sus «reportajes» y «alucinaciones».

Narrativa de Posguerra: Novela Idealista y Realista Existencial

La novela de los años 40 estuvo marcada por la dictadura franquista. Surgió la novela idealista, que se subdivide en:

  • Novelas de corte propagandístico: Exaltaban la guerra y el ideario político-religioso (ej. Javier Mariño, de Gonzalo Torrente Ballester).
  • Novelas de evasión: Buscaban hacer olvidar la guerra con temas intrascendentes y humorísticos, como las obras de Enrique Jardiel Poncela.

Por otra parte, apareció el realismo existencial, que reflejaba la miseria y la frustración. Miguel Delibes y Carmen Laforet fueron figuras clave. Camilo José Cela inauguró el tremendismo con La familia de Pascual Duarte, haciendo hincapié en los aspectos más sórdidos de la realidad.

Testimonios de una época: Novela realista

Las novelas sociales buscaban denunciar la vida de las clases trabajadoras. Los escritores optaron por un lenguaje sencillo, narrador objetivo y protagonista colectivo:

  • Miguel Delibes: Las ratas y El camino (ambiente rural y denuncia social).
  • Rafael Sánchez Ferlosio: El Jarama (transmisión objetiva del habla madrileña).
  • Camilo José Cela: La colmena (protagonista colectivo en el Madrid de posguerra).
  • Carmen Martín Gaite: Entre visillos (vida cotidiana y tedio en provincias).

Realismo Mágico y Fantástico

Durante los años 40 y 50, en Hispanoamérica surgió una novela más intelectual con técnicas experimentales:

  • Realismo fantástico: Parte de la realidad cotidiana e incluye elementos sobrenaturales que generan inquietud.
  • Realismo mágico: Incorpora lo maravilloso al mundo real sin que los personajes se sorprendan.

Autores influyentes: Jorge Luis Borges (El Aleph), Juan Rulfo (Pedro Páramo) y Miguel Ángel Asturias (El señor presidente y Hombres de maíz).

Teatro de Posguerra

El teatro estuvo marcado por la censura y la desaparición de autores innovadores. Predominó el teatro burgués de entretenimiento y tono ligero (Jacinto Benavente).

  • Enrique Jardiel Poncela: Teatro de evasión con hechos inverosímiles (Eloísa está debajo de un almendro).
  • Miguel Mihura: Humor irracional y absurdo para denunciar la falsedad social (Tres sombreros de copa).

Problemas a escena: Teatro existencial y Fernando Arrabal

En los años 50 surgió el teatro soterrado, que reflexionaba sobre el sentido de la vida. Antonio Buero Vallejo inició esta corriente con Historia de una escalera. Por otro lado, Fernando Arrabal fue revolucionario al rebelarse contra el sinsentido de la realidad con obras como Pic-nic y El triciclo.

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