Modalidad Lingüística Andaluza, Comunicación y Literatura del Siglo XVIII

1. La modalidad lingüística andaluza: características

Definición: Modalidad lingüística que se habla en Andalucía, Gibraltar, Ceuta y Melilla, reconocida según la Ley Orgánica 2/2007 del Estatuto de Autonomía de Andalucía.

Características de pronunciación (fónicas)

  • Pérdida o aspiración de la -s final: en ocasiones se pronuncia de forma relajada, aspirada o produce apertura vocálica.
  • Aspiración de la -s intervocálica o implosiva.
  • Ceceo: pronunciación de la s con el sonido interdental propio de la z.
  • Yeísmo: indistinción y pronunciación compartida del dígrafo ll y la letra y como sonido consonántico aproximante palatal sonoro.
  • Seseo: pronunciación de la z y la c (ante e, i) como s.
  • Pronunciación relajada o pérdida de la -ch: en ocasiones realizada como una fricativa (similar a la sh).
  • Pérdida de consonantes intervocálicas: especialmente visible en la -d- (como en los participios -ado), y a veces de la -r- o la -l-.
  • Sustitución de sonidos: intercambio de l por r en posición implosiva (como cuerpo por cuelpo o viceversa).

Características gramaticales

  • Cambio de género en ciertas expresiones o palabras.
  • Uso de «ustedes» en sustitución de «vosotros» (con concordancia de tercera persona o mixta).
  • Preferencia por el uso del pretérito perfecto simple frente al compuesto.
  • Ausencia sistemática de leísmo, laísmo y loísmo (predominio del uso etimológico de los pronombres).

Características léxicas

  • Andalucismos: palabras, giros o usos lingüísticos propios y característicos de la variedad lingüística andaluza.
  • Importante influencia y sustrato árabe en topónimos e hidrónimos (por ejemplo: nombres con prefijo Guad-, Al-).

2. Variedades de la modalidad lingüística andaluza

El territorio andaluz presenta una gran riqueza y variedad lingüística interna, distinguiéndose principalmente dos grandes bloques:

  • Modalidad oriental: Destaca por la pérdida de consonantes implosivas finales, compensada con la abertura y alargamiento de la vocal anterior (distinción de plurales por timbre vocálico). Abarca principalmente Almería, Córdoba, Jaén, Granada y parte de Málaga.
  • Modalidad occidental: Caracterizada por la aspiración de la h- procedente de la f- latina inicial, la sustitución regular de vosotros por ustedes, la pronunciación relajada de la ch (fricatización) y la aspiración velar o glotal de los sonidos j/g. Se extiende predominantemente por Cádiz, Huelva, Sevilla y parte de Málaga.

3. La comunicación: definición y elementos

La comunicación es el proceso mediante el cual se transmite información estructurada desde un emisor hasta un receptor. En dicho acto comunicativo intervienen los siguientes elementos:

  • Emisor: quien elabora y transmite el mensaje.
  • Receptor: quien recibe, descodifica e interpreta el mensaje.
  • Mensaje: información elaborada y formulada que se transmite entre el emisor y el receptor.
  • Código: sistema constituido por signos y reglas que permite cifrar y descifrar el mensaje.
  • Canal: medio físico y soporte a través del cual circula el mensaje.
  • Contexto o situación: conjunto de circunstancias espaciales, temporales y extralingüísticas en las que se produce el acto de comunicación.

Las funciones del lenguaje

  • Función referencial o representativa: centrada en el contexto. Transmite información objetiva sobre la realidad.
  • Función expresiva o emotiva: centrada en el emisor. Expresa sentimientos, estados de ánimo u opiniones personales.
  • Función apelativa o conativa: centrada en el receptor. Su objetivo es influir o provocar una respuesta en la conducta del destinatario.
  • Función fática o de contacto: centrada en el canal. Inicia, prolonga, verifica o interrumpe la conexión comunicativa.
  • Función poética o estética: centrada en el mensaje. Llama la atención sobre la forma y configuración estética del propio texto.
  • Función metalingüística: centrada en el código. Se utiliza cuando el lenguaje se emplea para reflexionar y explicarse a sí mismo.

8. El siglo XVIII: La Ilustración

Al siglo XVIII se le conoce culturalmente con el nombre de Ilustración, movimiento intelectual y filosófico que define el pensamiento de esta época, denominada también el Siglo de las Luces.

La Ilustración se gesta en Europa y alcanza su máxima difusión a partir de Francia, encabezada por figuras como Rousseau, Voltaire y Montesquieu. Destaca por las siguientes características:

  • Defensa de la razón y el espíritu crítico: primacía de las ciencias empíricas como las matemáticas, la astronomía, la física y la biología.
  • Rechazo del principio de autoridad religiosa: las ideas dogmáticas no son aceptadas como verdades absolutas; todo debe ser contrastable y verificado.
  • Búsqueda de la felicidad: vinculada directamente al progreso material, social y científico de la humanidad.
  • Deísmo: concepción racional de la existencia de Dios a través de las leyes de la naturaleza, desestimando la superstición y los milagros sobrenaturales.
  • Difusión cultural: en España y el resto de Europa, las ideas ilustradas se expanden a través de tertulias, Sociedades Económicas de Amigos del País, la Biblioteca Nacional y museos como el Real Gabinete de Historia Natural (actual Museo del Prado).

9. El siglo XVIII: historia, sociedad y cultura

Historia y política

Tras la muerte de Carlos II sin descendencia directa, la dinastía de los Habsburgo y la de los Borbones se enfrentan en la Guerra de Sucesión Española (1700-1714), concluida formalmente con el Tratado de Utrecht (1713). Se instaura la dinastía borbónica con Felipe V.

El modelo político imperante es el Despotismo Ilustrado, caracterizado por el mantenimiento de la autoridad monárquica absoluta combinada con reformas de modernización inspiradas en la razón bajo el lema: «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo». La cumbre de este reformismo la protagoniza el monarca Carlos III.

Sociedad

La sociedad mantiene su estructura estamental:

  • Rey: ostenta el poder absoluto.
  • Alta nobleza: conserva poder político y privilegios territoriales.
  • Clero: ejerce una enorme influencia socioideológica y económica.
  • Burguesía: sector emergente vinculado a la industria, el comercio y la administración.
  • Pueblo llano: masa mayoritaria compuesta por agricultores, jornaleros, obreros y artesanos.

Arte y cultura

El principal objetivo intelectual consistió en europeizar y modernizar España. Para ello se promovieron traducciones de textos extranjeros, la creación de bibliotecas públicas, museos, escuelas técnicas, jardines botánicos y las Reales Academias (Lengua, Historia, Bellas Artes). En el plano educativo y social en Andalucía destacó la labor reformista de Pablo de Olavide.

10. La prosa del siglo XVIII

La prosa dieciochesca se caracteriza fundamentalmente por su naturaleza didáctica y utilitaria, buscando corregir vicios sociales y transmitir conocimientos formativos.

Géneros didácticos principales

  • Ensayo: destinado a la divulgación, la reflexión y el debate crítico sobre problemas nacionales o científicos.
  • Género epistolar: uso de correspondencia ficticia para articular reflexiones morales y costumbristas.
  • Libros de viajes: análisis de culturas, infraestructuras y costumbres.
  • Prensa periódica: proliferación de gacetas y revistas de carácter informativo y cultural.

Autores fundamentales

  • Benito Jerónimo Feijoo: autor de Teatro Crítico Universal y Cartas Eruditas y Curiosas, figura cumbre de la divulgación contra las supersticiones.
  • José Cadalso: autor de la destacada obra epistolar Cartas Marruecas, intercambio de correspondencia entre el español Nuño y los marroquíes Gazel y Ben-Beley sobre el atraso de España, el patriotismo crítico y el ideal ilustrado.
  • Gaspar Melchor de Jovellanos: escritor y reformista político ilustre de estilo sobrio y pulcro; autor de obras capitales como la Memoria sobre la educación pública y el Informe sobre la ley agraria.

11. La poesía del siglo XVIII

La lírica del Neoclasicismo abandona los excesos barrocos y adopta tres orientaciones cardinales:

  • Poesía neoclásica: de tono solemne, centrada en valores cívicos, filosóficos y la exaltación del progreso y la ciencia.
  • Poesía anacreóntica o rococó: orientada a la celebración gozosa de los placeres sensoriales, el vino, la amistad y el amor bucólico.
  • Poesía didáctica: concebida con finalidad pedagógica y moralizante mediante la fábula.

Autores destacados

  • Juan Meléndez Valdés: el poeta más representativo del siglo, capaz de conjugar la vertiente anacreóntica juvenil con la poesía moral y filosófica de corte ilustrado.
  • Tomás de Iriarte y Félix María de Samaniego: principales cultivadores de fábulas en verso (Fábulas literarias y Fábulas morales, respectivamente) donde figuran composiciones célebres como «La cigarra y la hormiga» o «La lechera».

12. El teatro del siglo XVIII (Neoclásico)

El teatro ilustrado es concebido prioritariamente como una herramienta educativa de masas y propaganda cívica. Por ello, se somete a estrictas pautas preceptivas:

  • Respeto a las reglas clásicas: sujeción rigurosa a las tres unidades aristotélicas (unidad de acción, un solo espacio físico y desarrollo en un máximo de veinticuatro horas).
  • Verosimilitud: eliminación de sucesos fantásticos o inverosímiles en favor de la lógica causal.
  • Finalidad didáctica y moralizante: combate de vicios sociales e inculcación de virtudes ilustradas.
  • Separación estricta de géneros: prohibición de mezclar lo cómico con lo trágico dentro de una misma pieza.

Subgéneros dramáticos

  • Tragedia: adaptaciones de modelos franceses y recreaciones históricas nacionales, entre las que sobresale Raquel de Vicente García de la Huerta.
  • Comedia lacrimosa o drama sentimental: teatro de fuerte carga moralizante y emotiva, representado por El delincuente honrado de Gaspar Melchor de Jovellanos.
  • Sainete: pieza breve tradicional en un solo acto de ambientación costumbrista y tono cómico popular, con don Ramón de la Cruz como máximo exponente.

Leandro Fernández de Moratín

Es la figura cimera de la comedia neoclásica. Abordó asuntos sociales contemporáneos como los matrimonios de conveniencia y la educación represiva de los jóvenes. Su obra cumbre es El sí de las niñas, en la que se expone el enlace forzado entre el acaudalado y maduro don Diego y la joven Francisca. La resolución de la trama, con la renuncia generosa del anciano para que Francisca despose a su sobrino Carlos, evidencia el triunfo de la razón y la libertad individual bajo la aprobación moral de las clases ilustradas.