El Texto Argumentativo y el Texto Expositivo: Características, Estructura y Rasgos Lingüísticos

El texto argumentativo

La argumentación ofrece la visión subjetiva de un emisor sobre un tema. Su propósito es influir en el receptor y convencerlo de la validez de su razonamiento, por lo que en ella predomina la función conativa o apelativa. Para persuadir al receptor, el emisor selecciona argumentos, razones y pruebas que avalan su opinión.

Elementos y estructura del texto argumentativo

Los textos argumentativos presentan una estructura lógica y ordenada. Se organizan en torno a una idea principal que se desarrolla en el cuerpo argumentativo y finalizan con una conclusión.

  • Tesis: Es la idea principal en torno a la cual se organiza el texto.
    • Inductiva: El autor desarrolla su argumentación para llegar a la tesis. Esta presentación de la información da lugar a una estructura de síntesis.
    • Deductiva: Es la más frecuente. El autor parte de la tesis o idea general que defiende con argumentos. Este tipo de organización da lugar a una estructura de análisis.
  • Cuerpo argumentativo: Está constituido por los argumentos o razones que aporta el emisor para defender su tesis.
  • Conclusión: Recoge las ideas que derivan de la exposición de los argumentos planteados.

Tipos de argumentos

  • Argumentos de ejemplificación: Se basan en hechos reales y concretos que apoyan o refutan la tesis.
  • Argumentos de datos objetivos: Se fundan en citas, fechas o hechos probados que no dependen de la persona que argumenta.
  • Argumentos de autoridad: Se apoyan en la opinión de personalidades de nombre reconocido a las que se avala mediante citas, directas o indirectas.
  • Argumentos basados en la propia experiencia: Son argumentos personales que nadie pone en duda.
  • Argumentos de refutación: Son la negación de los argumentos contrarios.
  • Falacias: Se trata de argumentos erróneos que se utilizan de forma voluntaria.

Rasgos lingüísticos de la argumentación

Rasgos léxicos

  • Uso de un léxico abstracto y connotativo: El valor connotativo del lenguaje responde a la subjetividad del texto.
  • Empleo de máximas, refranes y datos concretos: Son argumentos que no dependen de la persona que argumenta.
  • Apoyo en ejemplos y referencias: Es muy frecuente el uso de ejemplos, así como los argumentos de autoridad y las referencias bibliográficas.
  • Predominio de verbos de voluntad.
  • Uso frecuente de expresiones valorativas.

Rasgos morfológicos y sintácticos

  • Predominio de oraciones extensas: En la argumentación se tiende al empleo de oraciones enunciativas, aunque también son frecuentes las oraciones interrogativas, exclamativas y dubitativas.
  • Uso frecuente de oraciones subordinadas: Especialmente causales, consecutivas y concesivas.
  • Empleo de oraciones impersonales y pasivas reflejas.
  • Empleo de la primera y la tercera persona: Debido al carácter subjetivo de la argumentación, lo más frecuente es utilizar la primera y la tercera persona, aunque también es habitual el uso del plural de modestia.

Rasgos textuales

Se emplean marcadores discursivos para organizar las ideas de manera subjetiva. Estos pueden ser: ordenadores, opositivos, causativos y de refuerzo.

El texto expositivo

La exposición explica de manera objetiva un tema para que el receptor adquiera nuevos conocimientos; su finalidad es puramente informativa y en ella predomina la función referencial.

Para demostrar la veracidad de la información que se transmite, el emisor puede recurrir a datos verificables como citas, datos o porcentajes, así como a ejemplos y comparaciones que faciliten la comprensión de la información. Los textos expositivos han de ser precisos.

Clasificación según el receptor y el canal

Puede emplearse tanto en la lengua oral (ya sea espontánea o planificada) como en la lengua escrita.

  • Textos expositivos divulgativos: Informan de modo claro y sencillo sobre un tema de interés general dirigido a un público amplio.
  • Textos expositivos especializados: Ahondan en la investigación de una materia. Son escritos por expertos que emplean un lenguaje más complejo, caracterizado por el uso de tecnicismos, y están destinados a un receptor especializado.

Clasificación según su estructura

La presentación debe ser ordenada y coherente, además de seguir una estructura clara. Es habitual comenzar por una presentación del tema o idea central de la explicación; posteriormente, se procede a su desarrollo mediante definiciones, ejemplos y datos concretos, y por último se extrae una conclusión.

Las estructuras deductiva e inductiva más frecuentes son:

  • Deductiva: Se parte de una idea general para después ofrecer aspectos concretos en los que es frecuente emplear la ejemplificación.
  • Inductiva: El emisor parte de datos particulares para extraer una conclusión.

La anterior clasificación puede concretarse en diversas estructuras textuales:

  • De causa-efecto: Se describe un hecho y a continuación sus efectos.
  • Cronológica: Los acontecimientos siguen un orden temporal.
  • De ejemplificación: Se emplean ejemplos para facilitar la comprensión del texto.

Rasgos lingüísticos de la exposición

Rasgos léxicos

  • El uso monosémico y denotativo de las palabras: Las palabras empleadas tienen que presentar un solo significado para que no se ofrezcan diversas interpretaciones.
  • El empleo de tecnicismos.
  • La formación de palabras nuevas: Siglas y acrónimos, neologismos y préstamos, cultismos y expresiones latinas.

Rasgos morfológicos y sintácticos

  • Predominio de estructuras oracionales extensas.
  • Empleo de estructuras sintácticas concretas: Como las coordinadas explicativas y las subordinadas adverbiales.
  • Preferencia por un solo modo verbal: El presente de indicativo con valor intemporal y las fórmulas impersonales. Se utiliza la tercera persona o la primera persona del plural (plural de modestia o cortesía).

Rasgos textuales

  • Los marcadores discursivos: Ordenadores, sumativos, opositivos, consecutivos, causativos, condicionales y finales.
  • La descripción objetiva.
  • La ejemplificación.

Ámbitos de la exposición

  • Académico: En manuales, libros de texto o apuntes tomados en clase, así como en solicitudes o reclamaciones.
  • Social: En textos como prospectos de medicamentos, avisos, cartas, informes, instancias y currículos.
  • De los medios de comunicación: En algunos géneros periodísticos como la noticia, el reportaje o el informe periodístico.