Tema de literatura: el siglo XVIII
1. La Ilustración y el Siglo de las Luces
Durante el siglo XVIII surge la Ilustración, un movimiento científico, filosófico, político y cultural que busca modernizar la sociedad mediante la razón y el conocimiento. Se conoce como Siglo de las Luces porque pretende acabar con la ignorancia y las supersticiones.
Nace en Reino Unido y se desarrolla especialmente en Francia, con pensadores como Montesquieu, Rousseau y Voltaire, que defienden la libertad y la igualdad.
Sus principales características son:
Confianza en la razón y en la experiencia para alcanzar la verdad.
Progreso científico y técnico, con avances como la máquina de vapor, el pararrayos y las primeras vacunas.
Educación y cultura como medios para mejorar la sociedad.
Crítica al Antiguo Régimen y a las supersticiones.
Defensa de la libertad y la igualdad, incluida una mayor participación social de las mujeres.
La obra más representativa es la Enciclopedia, dirigida por Diderot y D’Alembert, que pretendía reunir todo el conocimiento humano.
La Ilustración en España
Los ilustrados españoles eran una minoría culta que buscaba modernizar el país. La nueva dinastía de los Borbones impulsó estas ideas.
Se crearon instituciones culturales como:
Real Academia Española (1713), que publicó el Diccionario de Autoridades, la Ortografía y la Gramática.
Biblioteca Nacional.
Real Academia de la Historia.
Real Jardín Botánico de Madrid.
También se cuestionó la situación de las mujeres y su falta de educación. En España, Feijoo, Jovellanos y Moratín defendieron su capacidad intelectual y su participación en la sociedad.
2. El Neoclasicismo
El Neoclasicismo es el movimiento artístico y literario propio de la Ilustración. Busca educar a la sociedad y transmitir ideas útiles mediante la razón, el orden y el buen gusto.
Sus características principales son:
Imitación de los clásicos grecolatinos y rechazo de la oscuridad del Barroco.
Claridad y sencillez en el lenguaje.
Respeto a las reglas y normas artísticas.
Finalidad didáctica y moralizante: la literatura debe enseñar valores y corregir defectos sociales.
Defensa del progreso, la libertad, la amistad, el respeto y la educación.
Búsqueda del buen gusto, basado en la armonía, la claridad y la sencillez.
Su lema es docere delectando: «enseñar divirtiendo».
Destaca la Poética de Luzán, que establece normas para la creación literaria.
3. La narrativa y el ensayo
La narrativa abandona la fantasía y se centra en la realidad española para criticar sus problemas y mejorar la sociedad. Se utilizan cartas, diarios, libros de viajes, diálogos y ensayos.
El ensayo es el género más característico del siglo XVIII. Es un texto generalmente breve, expositivo-argumentativo, que trata temas sociales, políticos, filosóficos, económicos o educativos con una finalidad didáctica.
Los ensayos se publicaban principalmente en la prensa para difundir las ideas ilustradas. También se organizaban tertulias para compartir conocimientos.
Principales ensayistas
Benito Jerónimo Feijoo: combatió las supersticiones y los prejuicios mediante la razón y defendió la ciencia, la cultura y la participación de las mujeres. Obra destacada: Teatro crítico universal.
Gaspar Melchor de Jovellanos: defendió la educación como solución a los problemas de España y participó en reformas políticas y legales. Obra destacada: Informe sobre la ley agraria.
Josefa Amar y Borbón: defendió la capacidad intelectual de las mujeres y su derecho a realizar las mismas tareas que los hombres. Obra destacada: Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres.
También destaca José Cadalso, autor de Cartas marruecas, obra epistolar en la que el viajero marroquí Gazel observa y critica las costumbres, la historia y la sociedad española a través de sus cartas a Ben-Beley, su maestro.
4. La lírica y la fábula
La lírica no es el género más adecuado para difundir las ideas ilustradas, por lo que destacan dos formas:
Anacreónticas: poemas breves que cantan los placeres de la vida.
Fábulas: narraciones, normalmente en verso, cuyos protagonistas suelen ser animales que representan defectos humanos y sociales. Terminan con una moraleja que transmite una enseñanza.
Los fabulistas más importantes son:
Félix María de Samaniego.
Tomás de Iriarte.
También destacan las poetisas María Gertrudis de Hore y Margarita Hickey.
5. El teatro neoclásico
El teatro era considerado el medio más eficaz para educar directamente a la población. Durante la primera mitad del siglo XVIII predominó el teatro barroco, pero a mediados de siglo se impuso progresivamente el teatro neoclásico.
Sus características son:
Recuperación de la división clásica entre tragedia y comedia.
Respeto de la regla de las tres unidades:
Acción: una única trama principal.
Espacio: un solo lugar.
Tiempo: la acción no debe durar más de un día.
Finalidad didáctica y moralizante.
Crítica de los matrimonios concertados, la hipocresía, la vanidad, los prejuicios sociales y la mala educación.
Lenguaje claro y situaciones de la vida cotidiana.
Leandro Fernández de Moratín
Es el dramaturgo más importante del Neoclasicismo español. Sus comedias combinan la enseñanza moral con temas cotidianos.
Su obra más destacada es El sí de las niñas.
Tema principal: los matrimonios desiguales y concertados.
Temas secundarios: la falta de libertad de las jóvenes y la educación autoritaria.
Argumento: doña Francisca, de 16 años, es obligada por su madre, doña Irene, a casarse con don Diego, un hombre rico de 59 años. Sin embargo, Francisca está enamorada de don Carlos, sobrino de don Diego. Cuando este descubre la situación, permite que los jóvenes se casen.
Estructura: respeta las tres unidades; transcurre en una posada, durante un día y presenta una única trama principal.
Crítica: denuncia una sociedad que defiende la libertad, pero no permite a las jóvenes elegir libremente a su pareja.
Rosa María de Gálvez
Fue otra dramaturga ilustrada que defendió la libertad, la justicia y la igualdad entre hombres y mujeres, independientemente de su sexo o raza.
Obras destacadas: Las esclavas amazonas y La familia de moda.
6. El Prerromanticismo
A finales del siglo XVIII, acontecimientos como la Declaración de Independencia de Estados Unidos y la Revolución francesa anuncian el comienzo de la Edad Contemporánea.
La razón deja de considerarse suficiente para comprender la realidad y se da más importancia a los sentimientos y la sensibilidad. Así surge el Prerromanticismo, etapa de transición hacia el Romanticismo.
Sus características son:
Mayor importancia de los sentimientos y las emociones.
Lenguaje más enfático y grandilocuente.
Ambientes oscuros y tenebrosos.
Personajes atormentados y en conflicto.
Autores y obras destacados:
Jovellanos: El delincuente honrado.
José Cadalso: Noches lúgubres.
Variedades diafásicas o situacionales
Las variedades diafásicas o situacionales son los diferentes usos de la lengua que hace una misma persona según la situación comunicativa. También se llaman registros lingüísticos.
Dependen del tema, la intención, el canal, la relación entre los interlocutores y el grado de confianza.
Hay dos tipos principales:
1. Registro formal
Se utiliza en situaciones públicas o profesionales, donde el mensaje suele estar planificado.
Características:
Lenguaje correcto, preciso y cuidado.
Uso de fórmulas de cortesía y tratamientos como usted.
Pocas expresiones familiares o coloquiales.
Predomina la función referencial o representativa.
Se utiliza en textos científicos, jurídicos, académicos y periodísticos, entre otros.
Ejemplo: «¿Cómo se llama usted?».
2. Registro informal, coloquial o familiar
Se utiliza en situaciones de confianza, con amigos, compañeros o familiares. Es espontáneo y frecuente en la lengua oral, aunque también aparece por escrito.
Importante: informal no significa necesariamente vulgar o incorrecto.
Sus características son:
Plano fonológico: pronunciación relajada (comprao), acortamientos (profe, cole), alargamientos (bueeeno) y entonación expresiva.
Plano morfosintáctico: frases cortas o inacabadas, desorden sintáctico, repeticiones, rodeos, refranes y muletillas (bueno, entonces, total).
Plano léxico-semántico: vocabulario coloquial, palabras comodín (cosa, hacer, rollo), vocativos (tío, oye), metáforas, exageraciones (estoy muerto de hambre), diminutivos y expresiones populares.
