Características, Autores y Obras del Realismo, Naturalismo, Poesía y Teatro del Siglo XIX

El Realismo

El Realismo es un movimiento artístico y literario que alcanza su plenitud en Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Los escritores realistas pretendieron mostrar la vida cotidiana con objetividad y, para ello, el instrumento predilecto fue la novela.

Características del Realismo

El Realismo supuso una nueva forma de narrar caracterizada por los siguientes aspectos:

  • Verosimilitud y contemporaneidad en los hechos descritos.
  • Abundancia de descripciones extensas y detalladas.
  • Predilección por personajes de rasgos comunes y antiheroicos.
  • Cierta intención crítica pese a la constante pretensión de objetividad.
  • Preferencia por un lenguaje claro, sobrio y un estilo antirretórico.
  • Predominio del narrador omnisciente en tercera persona y empleo recurrente del estilo indirecto libre.

El Realismo en España: la Generación de 1868

En España, el Realismo triunfa tras la Revolución de 1868. Partiendo tanto de modelos europeos (Flaubert en Francia, Dickens en Gran Bretaña y Tolstói en Rusia, entre otros) como del folletín y del costumbrismo de la primera mitad del siglo XIX, surgieron las primeras obras, entre las que hay que considerar como precursora del realismo español a La Gaviota, de Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero).

Se suele denominar Generación de 1868 a una serie de narradores que publican sus obras más representativas a partir de esa fecha. Entre ellos destacan Juan Valera, Pedro Antonio de Alarcón, José María de Pereda, Armando Palacio Valdés, Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas «Clarín» y Emilia Pardo Bazán.

Benito Pérez Galdós

La obra de Benito Pérez Galdós consolidó la novela realista española. El autor canario, que tomó como modelo a los novelistas europeos y a Miguel de Cervantes, escribió 32 novelas y 46 Episodios nacionales. En sus obras retrata la España del último tercio del siglo XIX. Sus relatos se caracterizan por el interés por la clase media, la fusión de historia e individuo, su ideología liberal, el sentido del humor y el uso de estrategias narrativas originales, tales como el reflejo del habla real de la época o la recreación de los sueños.

La producción novelística de Galdós se suele organizar en tres ciclos:

  • Novelas de tesis (1870-1878): critican la intolerancia y las barreras religiosas ante el progreso, como se aprecia en Doña Perfecta.
  • Novelas contemporáneas (1881-1889): serie ambientada en Madrid donde destacan La desheredada y su obra maestra, Fortunata y Jacinta.
  • Novelas espiritualistas (desde 1890): creaciones en las que da voz a los marginados, como sucede en Misericordia.

Leopoldo Alas «Clarín»

Con solo dos novelas y más de un centenar de narraciones breves, entre las que sobresale el excelente cuento «¡Adiós, Cordera!», Leopoldo Alas «Clarín» es considerado una figura indiscutible del realismo europeo. Es el autor de la obra cumbre del realismo español, La Regenta, en la que se critica a una burguesía hipócrita, envidiosa y cruel que manipula y humilla a Ana Ozores.

El Naturalismo

El Naturalismo es una corriente fundamentalmente narrativa que surge en Francia hacia 1870 y que defiende una concepción determinista de la existencia, en la que la vida de los seres humanos está regida por la herencia genética y el medio social. Los autores naturalistas, profundamente influidos por el escritor francés Émile Zola, pretendieron aplicar a la novela los métodos de la ciencia experimental, concibiendo la literatura como un instrumento para analizar el comportamiento humano y descubrir leyes que expliquen la realidad.

La mayoría de los escritores españoles de la época no asumieron plenamente sus principios deterministas; sin embargo, la influencia del naturalismo se aprecia con claridad en muchos de ellos, sobre todo en Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez.

Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán reunió en La cuestión palpitante sus ideas teóricas sobre el Naturalismo. Fue una mujer brillante y avanzada a su tiempo, además de prolífica autora de más de 600 cuentos y de novelas fundamentales como La Tribuna, Insolación y Los pazos de Ulloa.

La poesía y el teatro en la segunda mitad del siglo XIX

En el ámbito lírico se manifestaron tres tendencias principales:

  • La poesía realista antirretórica.
  • La poesía realista grandilocuente.
  • La poesía intimista posromántica.

En esta última vertiente destacaron Gustavo Adolfo Bécquer, con sus memorables Rimas (publicadas en 1871), y Rosalía de Castro, con obras tan trascendentales como Follas novas y En las orillas del Sar.

Evolución teatral y transición al siglo XX

El teatro decimonónico se adaptó a las diferentes clases sociales: por un lado, el pueblo llano acudía a la zarzuela, al género chico y al teatro por horas; la burguesía, por otro lado, prefirió la alta comedia, caracterizada por obras reflexivas que respetaban la regla clásica de las tres unidades. En este contexto, cabe recordar que el dramaturgo José Echegaray obtuvo el Premio Nobel de Literatura, a pesar del patetismo y del efectismo melodramático y fácil de sus obras.

Finalmente, la llegada del siglo XX traerá nuevas formas de expresión estética que desembocarán en las vanguardias de la década de 1920. No obstante, en un primer momento pervivieron las premisas del Realismo, hasta que los creadores encontraron una renovada sensibilidad en el Modernismo y nuevas inquietudes críticas e intelectuales en torno a la Generación del 98.