La novela española tras la Guerra Civil: el exilio y los inicios
La novela española posterior a la Guerra Civil vivió en sus inicios una etapa de pobreza y esterilidad debido al exilio de muchos escritores y a la censura franquista, lo que generó un “tiempo de silencio”. En el exilio continuaron o iniciaron su obra autores que ofrecieron su visión de la contienda, como Ramón J. Sender (Crónica del alba, Réquiem por un campesino español), Arturo Barea (La forja de un rebelde) y Max Aub (El laberinto mágico).
Tendencias narrativas en la década de los cuarenta
Durante los años cuarenta, la novela tardó en encontrar su rumbo por la desorientación de los novelistas ante la nueva realidad social y política. Aun así, surgieron varias tendencias fundamentales:
- La novela evasiva: Cultivada por escritores afines al franquismo, fue triunfalista o escapista y siguió modelos del siglo XIX, como Mariona Rebull de Ignacio Agustí.
- La novela existencial: Reflejó una visión pesimista de la vida cotidiana y abordó temas como la frustración, el malestar y la soledad; destacan Nada de Carmen Laforet y La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes.
- La novela tremendista: Se centró en los aspectos más duros y violentos de la existencia, con La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela, que además supone una denuncia de la pena de muerte en la España de la época.
La consolidación de la novela social en los años cincuenta
De la novela existencial surgió la novela social, desarrollada entre 1951, con la publicación de La colmena, y 1962, con Tiempo de silencio de Martín-Santos. Esta corriente aborda los problemas sociales desde una perspectiva crítica y coincide con la poesía y el teatro sociales, favorecida por una cierta relajación de la censura.
Rasgos y autores de la generación del medio siglo
Fue cultivada por los autores de la generación del medio siglo, como Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite, Juan Goytisolo y José Manuel Caballero Bonald. Sus rasgos principales son:
- El protagonismo colectivo frente al individual.
- Un narrador objetivo.
- Acción en un tiempo reducido.
- Caracterización externa de los personajes mediante acciones y diálogos.
- Estructura cronológica sin saltos temporales.
- Uso de un lenguaje sencillo.
Vertientes del realismo
Dentro de la novela social se distinguen dos tendencias:
- El neorrealismo: Realiza una crítica social indirecta y cuidada estilísticamente, cuyo máximo ejemplo es El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio.
- El realismo social: Presenta una denuncia más directa, representado por Dos días de septiembre de José Manuel Caballero Bonald.
Aunque La colmena y Tiempo de silencio marcan los límites cronológicos de la novela social, ninguna es plenamente social: la primera solo cumple algunas características y la segunda se aparta de ellas e inicia una nueva etapa.
La renovación de los años sesenta: la novela experimental
Finalmente, en los años sesenta surge la novela experimental o estructural, que busca una profunda renovación narrativa. Se caracteriza por la ruptura de la estructura lineal mediante saltos temporales, la innovación en los puntos de vista (perspectivismo múltiple, contrapunto, narración en segunda persona), el uso del monólogo interior y del estilo indirecto libre, y por dar más importancia a la forma de narrar que al propio argumento.
La novela experimental o estructural supuso una renovación profunda del lenguaje y del estilo, mucho más ricos y complejos que los de la novela social. La obra que inaugura esta tendencia es Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín-Santos, una de las novelas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX español. En esta línea se sitúan también Señas de identidad de Juan Goytisolo, Volverás a Región de Juan Benet, Últimas tardes con Teresa y Si te dicen que caí de Juan Marsé. A esta renovación se incorporaron autores ya consagrados, como Gonzalo Torrente Ballester con La saga/fuga de J.B., así como Camilo José Cela y Miguel Delibes.
Grandes figuras de la narrativa de posguerra
Camilo José Cela: polifacetismo y experimentación
Camilo José Cela (1916-2002), nacido en Iria Flavia (Padrón, A Coruña), desarrolló una obra muy amplia que abarca novela, poesía, ensayo, teatro, memorias, artículos periodísticos y libros de viajes, entre los que destaca Viaje a la Alcarria (1948). Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1989.
Obras fundamentales de Cela
- La familia de Pascual Duarte (1942): Relata la vida de un campesino extremeño condenado a muerte que escribe su propia historia, marcada por la violencia, los asesinatos y situaciones extremas. Es una obra representativa del tremendismo.
- La colmena (1951): Considerada su obra más importante, refleja su afán experimental. Presenta un protagonista colectivo de más de trescientos personajes y una estructura fragmentaria con técnica caleidoscópica. Ofrece un retrato del Madrid de la posguerra donde la reducción espacio-temporal (poco más de dos días) simboliza la monotonía y la falta de futuro.
- Otras obras: Mrs. Cadwell habla con su hijo (1953), San Camilo, 1936 (1969) y Mazurca para dos muertos (1983).
Carmen Laforet: la voz del existencialismo
Carmen Laforet (1921-2004) ganó el primer Premio Nadal en 1944 con Nada. La novela narra la experiencia de Andrea en la Barcelona de posguerra. A través de su mirada se muestra el desengaño y un ambiente familiar moralmente degradado. La obra destacó por reflejar con crudeza la vida cotidiana mediante un estilo sobrio y un tono profundamente triste. Otras obras suyas son La isla y los demonios (1952) y La mujer nueva (1955).
Miguel Delibes: compromiso ético y mundo rural
Miguel Delibes (1920-2010), nacido en Valladolid, obtuvo el Premio Nadal en 1947 y el Premio Cervantes en 1993. Su narrativa evoluciona desde el existencialismo hasta la experimentación:
- El camino (1950): Utiliza un lenguaje sencillo para retratar la vida de un pueblo desde una mirada infantil, idealizando el mundo rural como un paraíso perdido.
- Las ratas (1962): Ofrece un panorama desolador de un mísero pueblo castellano, con un lenguaje rico en léxico campesino que denuncia la pobreza y la dureza del campo.
- Cinco horas con Mario (1966): Obra maestra que emplea el monólogo interior de una mujer velando a su marido. Retrata el convencionalismo de la burguesía provincial y el contraste entre la mentalidad conservadora y la liberal.
- Los santos inocentes (1981): Reaparecen temas como la desigualdad social y la explotación en el mundo campesino.
Luis Martín-Santos: la ruptura de «Tiempo de silencio»
Luis Martín-Santos (1924-1964) se adelantó al espíritu renovador con Tiempo de silencio, obra pionera del experimentalismo. El argumento sigue a Pedro, un médico cuya vida se destruye tras verse implicado en un aborto clandestino en un barrio de chabolas.
Esta obra rompe radicalmente con el realismo social: el narrador omnisciente interviene activamente, se incorporan digresiones y monólogos interiores, y se emplea un lenguaje barroco y elaborado con intención paródica e irónica. La novela ofrece una crítica implacable de la sociedad española y añade una dimensión existencial al mostrar personajes frustrados y moralmente degradados.
