El Modernismo y la Generación del 98
A finales del siglo XIX se recuperan principios del romanticismo, como la originalidad o la libertad creadora. La situación de crisis en la cultura occidental provocó un cambio en el rumbo artístico. El modernismo se inspira en movimientos del siglo XIX: el parnasianismo (arte por el arte) y el simbolismo (la realidad tras las apariencias). Los temas recurrentes son la soledad, el escapismo, el cosmopolitismo, el amor y el erotismo. Formalmente, se caracteriza por el afán de innovación y la búsqueda de la perfección formal.
- Rubén Darío: Evoluciona desde una estética parnasiana (Azul o Prosas profanas) hacia temas más graves y trascendentes (Cantos de vida y esperanza).
- España: Destacan Francisco Villaespesa, Manuel Machado y Valle-Inclán.
La Generación del 98 agrupa a los autores que adoptaron una actitud de reflexión y crítica ante la situación política, social y económica de España. Antonio Machado destaca por su evolución desde el modernismo hacia una depuración en busca de la palabra sencilla y verdadera. Por su parte, el novecentismo, con Juan Ramón Jiménez como máximo representante, defiende el antirromanticismo y el arte puro. Su obra se divide en tres etapas: sensitiva (Platero y yo), intelectual (Diario de un poeta recién casado) y verdadera (Dios deseado y deseante).
Vanguardismo y la Generación del 27
El vanguardismo nace como un movimiento efímero y rupturista. Su máximo representante es Ramón Gómez de la Serna, creador de las greguerías (unión de metáfora y humor). Ortega y Gasset, con su obra La deshumanización del arte, fue una figura clave. Los ismos vanguardistas incluyen el creacionismo (Vicente Huidobro), el ultraísmo (Rafael Cansinos Assens) y el surrealismo (Rafael Alberti o Lorca).
A mediados de los años 20 surge el Grupo del 27, que renueva la poesía española hasta su extremo (la Edad de Plata). El nombre conmemora el tercer centenario de la muerte de Góngora. Este grupo se vio favorecido por la convivencia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, compartiendo revistas, clase social y un proyecto republicano.
Etapas de la poesía del 27:
- Poesía deshumanizada (hasta 1927): Basada en la metáfora y el lenguaje depurado.
- Poesía rehumanizada (1927-Guerra Civil): Influjo del surrealismo y retorno a lo urbano.
- Poesía tras la Guerra Civil: Marcada por la nostalgia, el desarraigo y la poesía existencial.
La Poesía de Posguerra y la Evolución hacia el Siglo XXI
Tras la Guerra Civil, la poesía se divide en tres tendencias:
- Poesía arraigada: Exalta el pasado y temas religiosos o amorosos (Luis Rosales, Leopoldo Panero).
- Poesía desarraigada: Temática existencial, tono trágico y lenguaje desgarrado (Dámaso Alonso).
- Poesía vanguardista: Ajena a la situación del país (Grupo Cántico, Postismo).
En los años 50, la poesía se vuelve más social y metafísica, pasando del «yo» al «nosotros» (Blas de Otero, Gabriel Celaya). Los años 60 traen una renovación formal y una poesía más escéptica (Ángel González, Jaime Gil de Biedma). A finales de los 60 surgen los Novísimos, que rompen con la poesía social y abrazan una estética decadente y culturalista.
Tendencias finales y actualidad:
- Años 70 y 80: Aparece la poesía experimental, el minimalismo y la poesía de la experiencia, centrada en lo íntimo y lo urbano (Luis García Montero).
- Años 90: Contraste entre la poesía de la experiencia y la poesía de la diferencia.
- Siglo XXI: La poesía 2.0 se convierte en un fenómeno de masas gracias a las redes sociales e influencers literarios (Elvira Sastre, Marwan).
