Fundamentos de la Lengua Española y Evolución de la Literatura Medieval

El Signo

Un signo es cualquier elemento que percibimos por los sentidos. Puede representar una idea, un sentimiento, un pensamiento… es decir, una realidad.

Estructura del signo

  • Significante: El receptor percibe por sus sentidos esta parte del signo.
  • Significado: Es la idea que asocia el receptor al referente. Es su contenido semántico o significado.
  • Referente: Es la realidad a la que hace referencia el conjunto de significado + significante.

Clasificación de los signos

Para clasificarlos hay que atenerse a diferentes criterios de clasificación. Si tenemos en cuenta el sentido por el que se perciben, pueden ser:

  • Visuales: un gesto.
  • Acústicos: un silbido.
  • Olfativos: un perfume.
  • Gustativos: un alimento con sabor agrio.
  • Táctiles: un abrazo.

Si tenemos en cuenta la relación que se establece entre el significado y el significante:

  • Indicios: La relación que se establece es por naturaleza o de causa-efecto (ej. el humo es indicio de fuego).
  • Iconos: Se establece una relación de parecido (ej. un mapa).
  • Símbolo: La relación que se establece es por convención (ej. una bandera).

El signo lingüístico

Solo el ser humano es capaz de comunicarse mediante signos lingüísticos; es decir, se comunica mediante palabras. Para que un signo cumpla la función de comunicarse, ha de cumplir las siguientes propiedades:

  • Arbitrariedad: La relación entre significante y significado se establece por convención; es arbitraria.
  • Discontinuidad: El signo lingüístico es discontinuo porque se puede segmentar en unidades más pequeñas.
  • Linealidad: Los signos lingüísticos son emitidos de forma ordenada, uno tras otro, para que el receptor los pueda recibir.
  • Inmutabilidad / Mutabilidad: El signo lingüístico es inmutable sincrónicamente y mutable diacrónicamente. No puede cambiar de forma espontánea, pues perdería su utilidad.

Las funciones del lenguaje

Según la intención comunicativa con la que el emisor transmita su mensaje, distinguimos diferentes funciones:

  • Referencial / Representativa:
    • Elemento: Referente.
    • Intención: Transmitir información de forma objetiva.
    • Propiedades: Verbos en indicativo, tercera persona y lenguaje denotativo.
  • Expresiva / Emotiva:
    • Elemento: Emisor.
    • Intención: Manifestar emociones u opiniones.
    • Propiedades: Oraciones desiderativas y exclamativas, primera persona y lenguaje connotativo.
  • Apelativa / Conativa:
    • Elemento: Receptor.
    • Intención: Llamar la atención del receptor.
    • Propiedades: Oraciones interrogativas e imperativas, segunda persona y empleo de vocativos.
  • Fática:
    • Elemento: Canal.
    • Intención: Comprobar si el canal de comunicación está abierto o se ha cerrado.
    • Propiedades: Fórmulas o frases hechas, muletillas y segunda persona.
  • Metalingüística:
    • Elemento: Código.
    • Intención: Informar sobre el propio código.
    • Propiedades: Análisis propio del código y signos tipográficos para destacar el metalenguaje.
  • Poética:
    • Elemento: Mensaje.
    • Intención: Centrarse en la forma del mensaje.
    • Propiedades: Recursos literarios y transgresión de las reglas.

El Mester de Clerecía

Paralelamente a los cantares y romances cantados por los juglares, se lleva a cabo a partir del siglo XIII la labor o trabajo de los clérigos. Estos clérigos eran personas cultas y formadas y, aunque no necesariamente, la mayoría eran religiosos.

La finalidad de esta escuela, a diferencia de la juglaría, era transmitir las enseñanzas (especialmente de la Iglesia) a los fieles. Para ello, y a pesar de que la lengua de la clerecía era el latín, pasaron a utilizar las lenguas romances para llegar a un mayor número de personas.

Por su finalidad artística, la estructura utilizada por los autores cultos de este mester fue la cuaderna vía:

  • Versos de arte mayor, de 14 sílabas (tetrástrofo monorrimo), separados por una cesura y cuya rima era consonante (14A, 14A, 14A, 14A).

La cuaderna vía se hizo también para reflejar la supremacía formal con respecto a la épica irregular de juglaría. Pero, si bien es cierto que en un principio los textos son más rígidos en la forma, conforme se produce una evolución cronológica, la perfección puede verse afectada por errores de algunos copistas o cambios en las grafías con respecto a la actualidad.

Gonzalo de Berceo

Autor del siglo XIII perteneciente a la corriente culta del Mester de Clerecía. A partir de su figura empieza a entenderse el concepto de fama (querer perdurar en el tiempo), por lo que sus textos aparecen firmados. Desde muy pronto estuvo vinculado al Monasterio de San Millán de la Cogolla. De formación religiosa, sus obras tienen la finalidad de transmitir los valores religiosos a los feligreses.

Según la temática de sus obras, podemos agruparlas en los siguientes grupos:

  • Vidas de Santos (hagiografías): Vida de Santo Domingo de Silos, Vida de San Millán de la Cogolla y Vida de Santa Oria (siendo esta última la más importante, aunque la más breve).
  • Obras doctrinales: El sacrificio de la misa, escrito al ordenarse sacerdote.
  • Obras marianas: Dedicadas a la Virgen y a los milagros que esta realiza como intercesora entre el hombre y Dios. Destaca Milagros de Nuestra Señora.

Estilo de Berceo

Se ha caracterizado por un estilo sencillo, directo y fácil de entender. Es necesario que reúna esas características pues el fin de su obra es la enseñanza; es decir, un fin didáctico y moralizante. Es fiel a las fuentes escritas, que le sirven como apoyo para continuar su labor literaria.

  • Usa la primera persona del plural en sus textos narrados para involucrar al lector.
  • Utiliza técnicas apelativas y vocativos muy parecidos a los recursos utilizados por juglares.
  • Su tono es llano y conversacional.
  • Utiliza recursos literarios como la metáfora, hipérboles y anáforas.
  • Es habitual el uso de la cuaderna vía con unidades sintácticas y semánticas completas y cerradas.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita

Autor del siglo XIV, de formación culta. Su obra siempre ha estado ligada a la dicotomía entre lo terrenal y el ámbito de la fe, por lo que se puede afirmar que se trata de una obra ambigua; resulta difícil saber en ocasiones cuál fue la intención de este Arcipreste del que tan poco sabemos.

Su título más importante es el Libro de Buen Amor. En él se muestra el reflejo de la sociedad burguesa del momento, que se encontraba en auge, y plasmaba sus nuevos placeres y gustos.

El tema central de la misma es, sin duda, el amor, pero no siempre queda claro con qué intención. Su contradicción como sacerdote se hace latente en la medida en que se mezcla en su obra el amor-fe y el amor-humano (los placeres del hombre). Su compleja estructura, con partes bien diferenciadas y a menudo sin conexión temática, se encuentra unida gracias a la forma autobiográfica con la que el texto se presenta.

La épica medieval

Los comienzos de la narrativa medieval debemos ligarlos al carácter oral de la misma. Las composiciones que más destacan dentro del género narrativo son los cantares de gesta y los romances. Ambas composiciones se engloban bajo el concepto de Épica Medieval.

Definimos la misma como narrativa en verso, destinada a cantar y recoger las hazañas de los héroes medievales. Su origen hay que buscarlo en la épica clásica (Homero en la Ilíada y la Odisea, Virgilio en la Eneida, la Epopeya de Gilgamesh, el Majabhárata o el Shahnameh).

En la literatura española destaca como principal muestra de este género el Cantar de Mío Cid. Encontramos referencias en la literatura europea anteriores, como el Cantar de Roldán (1170) en Francia o el Cantar de los Nibelungos (siglo XIII) en Alemania.

El Cantar de Mío Cid

Compuesto por tres mil setecientos treinta versos. Los versos se componen de 14 o 16 sílabas (no todos tienen el mismo número) y están conformados por tiradas monorrimas en asonante. La presentación del cantar es a través de dos hemistiquios separados por una cesura.

Narra la historia de don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Los acontecimientos van desde la retirada de los bienes al Cid por parte del rey Alfonso VI, pasando por el destierro de Castilla y la recuperación del favor real.

Este héroe muestra caracteres que lo convierten en un personaje divinizado gracias a sus acciones hiperbólicas. A pesar de ello, la épica castellana se caracteriza por poseer elementos más realistas que otras tradiciones europeas. Los rasgos principales del Cid son:

  • Mesura y templanza.
  • Fe en Dios y respeto en sus acciones.
  • Familiar y cercano a su mujer e hijas.
  • Leal al rey, a pesar de su destierro.

Estructura del Cantar

Este poema se divide en tres cantares:

  1. Cantar del destierro: El rey Alfonso VI despoja de sus bienes a Rodrigo Díaz de Vivar. Es desterrado de Vivar (Burgos). El Cid lucha por recuperar su honra. La evolución pasa por la línea de pérdida-restauración.
  2. Cantar de las bodas: Las hijas del Cid contraen matrimonio con los infantes de Carrión. Se vislumbra de nuevo la curva de pérdida-restauración cuando los infantes muestran su cobardía.
  3. Cantar de la afrenta de Corpes: Los infantes, como venganza, abandonan y golpean a las hijas del Cid en el robledal de Corpes. Esta deshonra se repone cuando el Cid los vence en duelo y casa a sus hijas con los príncipes de Aragón y Navarra.

Estilo del Cantar

  • Fórmulas repetitivas y frases hechas propias de los juglares.
  • Fórmulas apelativas para involucrar al receptor.
  • Uso de epítetos épicos.
  • Elementos arcaizantes y recursos de repetición (aliteraciones, anáforas).
  • Narrador omnisciente posicionado del lado del héroe.

Autoría y pervivencia

Habría sido escrito por un autor culto con conocimientos geográficos de la zona de Burgos. Actualmente se conserva una copia en la Biblioteca Nacional de Madrid que procedería de un tal Per Abbat, escrita en el año 1207.

Estructura del texto y el artículo de opinión

Este texto presenta una estructura lineal-inductiva dividida en tres partes:

  • Introducción: El autor presenta el tema a tratar.
  • Desarrollo: Constituye el cuerpo de la argumentación mediante datos objetivos o argumentos de autoridad.
  • Conclusión: El autor cambia de la tercera persona a la primera para plantear su tesis.

Características del artículo de opinión

Es un texto donde un autor da su propia visión sobre un tema de interés. Es subjetivo y siempre aparece firmado. Rasgos principales:

  1. Modalidad expositivo-argumentativa: Busca convencer al receptor mediante argumentos (verdad evidente, datos, experiencia personal, autoridad). Predominan las funciones apelativa y expresiva.
  2. Léxico connotativo: Presencia de sustantivos abstractos y adjetivos valorativos.
  3. Uso de personas gramaticales: Predominio de la primera persona del singular (subjetividad) y del plural (valor asociativo). Uso del presente de indicativo con valor atemporal.
  4. Coloquialismos: Uso de refranes o frases hechas para acercarse al lector de forma informal.

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