El Monema
Es el elemento que configura la primera articulación del lenguaje. Es la unidad más pequeña, dotada de significante y significado, en que puede dividirse la palabra.
- Lexema: Aporta el significado pleno.
- Morfema: Aporta el significado gramatical.
Morfemas dependientes
Son aquellos que van unidos al lexema:
- Flexivos o desinenciales: Se sitúan al final de la palabra. En el sustantivo indican género y número; en el verbo, persona, número, tiempo, aspecto y modo.
- Derivativos: Modifican el significado del lexema. Según su ubicación se clasifican en prefijos, sufijos e interfijos.
- Apreciativos: Más que el tamaño, expresan la actitud del hablante ante el objeto.
Morfemas independientes o libres
No van unidos a ningún lexema:
- Determinantes: Presentan al nombre (artículo, demostrativo, posesivo, indefinido, numeral, interrogativo y exclamativo).
- Relacionantes: Unen palabras y proposiciones (preposiciones, locuciones prepositivas, conjunciones y locuciones conjuntivas).
Palabras según sus monemas
- Simples: Un solo lexema.
- Derivadas: Formadas por un lexema y uno o varios morfemas derivativos.
- Compuestas: Dos o más lexemas.
- Parasintéticas: Combinan en su formación los procesos de composición y derivación.
Funciones del lenguaje
- Referencial: Se manifiesta cuando utilizamos el lenguaje para transmitir información de forma objetiva sobre el mundo.
- Expresiva: Se produce cuando mediante el lenguaje se transmiten sentimientos y emociones.
- Apelativa: Se pone de manifiesto cuando tratamos de influir en el receptor, buscando una respuesta verbal o no verbal, dando una orden o haciendo un ruego.
Otras funciones añadidas
- Metalingüística: Se produce cuando utilizamos el lenguaje para hablar sobre el propio código.
- Fática: Se manifiesta cuando utilizamos el lenguaje para comprobar que el canal de comunicación está abierto o para determinar si se puede establecer la comunicación.
- Poética: Se produce cuando el mensaje llama la atención sobre sí mismo.
Categorías gramaticales o clases de palabras
- Determinantes: Tienen en ocasiones morfemas de género y número y se encargan de presentar al sustantivo actualizándolo (artículo, demostrativo, posesivo, numeral, indefinido, interrogativo y exclamativo).
- Sustantivos: Reciben morfemas de género y número. Su función principal en la oración es la de sujeto. Sirven para nombrar objetos, personas o conceptos.
- Pronombres: También admiten morfemas de género y desempeñan las mismas funciones que el sustantivo al que se refieren.
- Adjetivos: Presentan morfemas flexivos de género, número y grado, y también derivativos. Su principal función en la oración es la de adyacente del nombre al que acompañan.
- Verbos: Presentan morfemas de persona, número, tiempo, aspecto y modo. Pueden funcionar como mero enlace entre el sujeto y el predicado (función copulativa) o como núcleo del predicado, expresando acciones, estados o sentimientos.
- Adverbios: Son, en principio, palabras invariables, aunque a veces admiten morfemas diminutivos o superlativos. Complementan principalmente al verbo y expresan las circunstancias en que se desarrolla la acción verbal.
- Preposiciones: Relacionan palabras en la oración. Son partículas invariables que no reciben ningún tipo de morfema.
- Conjunciones: Sirven para relacionar palabras y proposiciones; son también invariables.
- Interjecciones: Con este término nos referimos a un grupo de expresiones que no está del todo delimitado. Se separan por pausas y presentan una entonación diferente.
El signo lingüístico
Es una entidad de dos caras: una imagen acústica o gráfica (significante) y un concepto (significado). Estos dos elementos se necesitan recíprocamente y no pueden aparecer de forma aislada.
Características
- Arbitrariedad: La relación que existe entre significado y significante es arbitraria o convencional; no hay ninguna razón lógica que exija que a un significante concreto le corresponda un determinado significado.
- Carácter lineal: El significante del signo se desarrolla en el tiempo y en el espacio como una cadena de elementos.
- Inmutabilidad: El signo es inmutable, ya que un hablante no puede cambiarlo, porque la lengua es un producto colectivo y heredado.
- Carácter articulado: El signo lingüístico puede descomponerse en unidades menores (los monemas) que, a su vez, pueden segmentarse en otras aún más pequeñas (los fonemas).
