Marco histórico-cultural
La Guerra Civil (1936 – 1939) supone una trágica convulsión histórica que marcará en todos los órdenes la vida de los españoles. El régimen de Franco impone una dictadura, caracterizada, entre otras cosas, por la represión política, el aislamiento internacional y la censura. En el aspecto político-social, las prohibiciones, la falta de libertades o la pobreza cultural y económica ahogan a una sociedad que va a mostrar mayor descontento a medida que se establece el contacto con el pensamiento, la cultura y las democracias europeas. Tras la muerte de Franco (1975) comienza la Transición y la normalización de la vida política, acompañado todo ello de un aumento del nivel de vida, desarrollo económico y cultural.
Teatro en el exilio
Los grandes dramaturgos españoles en el exilio son:
- Rafael Alberti (El adefesio).
- Max Aub (San Juan).
- Alejandro Casona (La dama de alba).
Sus obras presentan una combinación escapista de poesía y misterio, caracterizada por la mezcla de realidad y la presencia de personajes alegóricos.
Años cuarenta: La Posguerra
El teatro de la primera posguerra tiene ciertas limitaciones ideológicas y comerciales: la censura y los empresarios que no arriesgan. Los grandes dramaturgos han desaparecido (Lorca, Valle-Inclán y los exiliados) y se quiebran las referencias renovadoras de la generación anterior. Como consecuencia, el teatro de posguerra prefiere la comedia y las piezas de evasión.
a) La comedia burguesa
Es un teatro amable e intrascendente, dirigido a un público burgués, que toma como modelo las obras de Jacinto Benavente. Son obras bien construidas (diálogos cuidados y elegantes), pero poco innovadoras y poco críticas con la realidad del momento (defienden los valores tradicionales). Los personajes pertenecen a las clases urbanas acomodadas y tratan temas generalmente intrascendentes y exentos de crítica: la infidelidad, la rebeldía de los hijos, el triunfo de los buenos sentimientos, la búsqueda de la felicidad, etc. La clave del éxito de público es la mezcla de humor, sentimentalismo y final feliz. Es un teatro estéticamente convencional e ideológicamente conservador. Destacan:
- Jacinto Benavente (La infanzona).
- Joaquín Calvo Sotelo (La muralla).
- Juan Ignacio Luca de Tena (¿Dónde vas, Alfonso XII?).
b) Teatro de humor
Surgió en los años anteriores a la Guerra Civil y se siguió cultivando en la primera posguerra. Es un teatro de evasión, cómico, de humor inofensivo. Pretende transformar el humor español acercándose incluso al “teatro del absurdo” y rompiendo con las formas tradicionales burguesas y realistas. Los autores más destacados son:
- Enrique Jardiel Poncela: Creador de un teatro de lo inverosímil, que mezcla humor e ironía, audaz e inteligente. Su obra Eloísa está debajo de un almendro es buena muestra de ello.
- Miguel Mihura: Practica un humor ilógico y absurdo, pero con intención crítica y existencial; maneja con maestría el ingenio y la ternura. Tres sombreros de copa, escrita en 1932 y representada en 1952, presenta el choque entre una forma de vida acomodada y burguesa frente a otra bohemia y rebelde. Dionisio y Paula, que encarnan los dos mundos, coinciden en un hotel de provincias la víspera de la boda de Dionisio. Explora numerosas posibilidades cómicas: humor de situación y de lenguaje (equívocos y juegos de palabras disparatados), con una gran creatividad y eficacia dramática. Otras obras del autor son Maribel y la extraña familia o Ninette y un señor de Murcia.
Begoña González. Colegio San Gabriel. LENGUA Y LITERATURA ESPAÑOLA II. BACHILLERATO. MATERIALES DE ESTUDIO
Años cincuenta y sesenta: Teatro crítico
Estamos en la etapa del realismo social. En los años cincuenta surge en España un teatro comprometido con la realidad social y política del país, preocupado e inconformista. Los autores destacados son:
Alfonso Sastre
Sus dramas denuncian explícitamente las injusticias sociales y la situación política de España, por lo que tuvo dificultades con la censura. Entre sus obras destacan Escuadra hacia la muerte, de tono existencialista, o La taberna fantástica.
Antonio Buero Vallejo
Se considera el dramaturgo más importante de la segunda mitad del siglo XX. Sus dramas suelen presentar una interpretación simbólica y pretenden inquietar o desasosegar al espectador, haciendo que se interrogue sobre sus circunstancias vitales. La intención del autor es la toma de conciencia de la trágica condición del ser humano, arrojado a una existencia presidida por el dolor y la incertidumbre. Vallejo se movía en los límites permitidos por la censura. Sus obras son tragedias con elementos simbólicos, construidas sobre una base realista y admiten una lectura en clave social. Critica la realidad española marcada por la miseria, la ignorancia y la falta de libertad.
Algunos rasgos de su teatro son:
- Personajes históricos: Que fracasan en su empeño de conseguir una sociedad más justa: Un soñador para un pueblo (Esquilache); Las meninas (Velázquez); El sueño de la razón (Goya).
- Elementos simbólicos: Como la ceguera de los personajes de En la ardiente oscuridad.
- Efectos de inmersión: Sitúan al espectador en la conciencia de los personajes (en El concierto de San Ovidio, protagonizada por ciegos, la escena se queda a oscuras; en El sueño de la razón, los espectadores no oyen).
Su obra se divide en:
- Obras críticas: Historia de una escalera (una escalera con cuatro familias por las que pasan treinta años con sus frustraciones, miserias y fracasos).
- Obras simbólicas: La tejedora de sueños (que recrea la historia de la Odisea).
- Obras históricas: Un soñador para un pueblo (sobre el motín de Esquilache).
Los dramaturgos realistas
Son autores de la llamada “Generación realista” de los 50, que estrenan sus obras a finales de esa década y continúan en los sesenta. Tratan temas como la explotación del hombre, las injusticias sociales, las condiciones de vida en los pueblos y en los suburbios, y los abusos de poder. Destacan:
- Lauro Olmo (La camisa).
- Carlos Muñiz (El tintero).
- José María Rodríguez Méndez (Los inocentes de la Moncloa).
- José Martín Recuerda (Las salvajes en Puente San Gil).
Los años setenta y teatro en democracia: Búsqueda de nuevas formas
Desde mediados de los sesenta surge un teatro que busca superar el realismo social mediante fórmulas más vanguardistas y experimentales.
A) Teatro experimental
Influido por el surrealismo, el teatro del absurdo y el teatro de la crueldad, experimenta con nuevas fórmulas, aunque por los condicionamientos comerciales e ideológicos mencionados, quedará como un teatro de minorías al margen de los circuitos comerciales.
- Fernando Arrabal: Cercano a las vanguardias y al teatro del absurdo, es el fundador del Movimiento Pánico. Crea un teatro provocador que aspira a sobrecoger y escandalizar al espectador por medio de la violencia, el sexo o la locura. Es un teatro simbólico donde los signos no verbales cobran gran importancia. Obras fundamentales: Pic-nic y El cementerio de automóviles.
- Francisco Nieva: Director y escenógrafo en la línea surrealista, desarrolla su «teatro furioso». Su obra critica la España tradicional, marcada por la religiosidad y la represión sexual, buscando la liberación de los instintos mediante el erotismo y el esperpento. Obras: Pelo de tormenta, Nosferatu, Combate de Ópalos y Tasia.
B) Teatro independiente
Surge en los últimos años del franquismo como alternativa al teatro comercial. Se caracteriza por la creación colectiva y el teatro no verbal. Destacan grupos como:
- Catalanes: Els Joglars, Els Comediants, Dagoll-Dagom, La Fura dels Baus o La Cubana.
- Sevillanos: La Cuadra.
- Madrileños: Tábano y el Gayo Vallecano.
Begoña González. Colegio San Gabriel. LENGUA Y LITERATURA ESPAÑOLA II. BACHILLERATO. MATERIALES DE ESTUDIO
El teatro en la etapa democrática
La llegada de la democracia supone una transformación radical de las estructuras teatrales en España. La labor de los dramaturgos ha estado condicionada por el apoyo institucional y el desplazamiento del centro de gravedad del texto dramático a la representación.
Apoyo institucional y nuevas tendencias
El teatro es subvencionado por la Administración del Estado a través de organismos como el Centro Dramático Nacional, el Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas y la Compañía Nacional de Teatro Clásico. También se promueven festivales como los de Mérida o Almagro. La inversión privada se orienta al género del musical y el monólogo, mientras que la reducción de la inversión pública ha propiciado el surgimiento de salas alternativas.
Pervivencia del teatro de texto
A pesar del auge de la representación visual, pervive un teatro de texto con autores como José Luis Alonso de Santos, Fermín Cabal, Ignacio Amestoy o José Sanchís Sinisterra; y autores más jóvenes como Paloma Pedrero o Ignacio del Moral. Los temas principales son:
- Sociedad contemporánea: Reflexión sobre la droga (Bajarse al moro), el terrorismo, la corrupción y la inmigración.
- La Guerra Civil: Las bicicletas son para el verano (Fernando Fernán Gómez) o ¡Ay, Carmela! (José Sanchís Sinisterra).
- Conflictos psicológicos: Relaciones amorosas y familiares, recuperando la conexión con el público mediante un carácter realista y tramas comprensibles.
Últimas tendencias: La Generación Bradomín
En los últimos años destacan dos tendencias fundamentales:
- Teatro de la palabra: Representado por Juan Mayorga (Cartas de amor a Stalin, Hamelin), cuyas obras reflexionan sobre las formas de opresión.
- Teatralidad de experimentación radical: Con autores como Angélica Liddell y Rodrigo García.
