La literatura del siglo XVIII
Durante el siglo XVIII se desarrolla una nueva ideología que dará lugar a la Revolución francesa (1789), acontecimiento que representa el paso de la Edad Moderna a la Edad Contemporánea. Este período se conoce como el Siglo de las Luces, y el movimiento cultural y filosófico que lo caracteriza recibe el nombre de Ilustración.
7.1. Contexto histórico, social y artístico
La Ilustración se extiende por toda Europa pretendiendo iluminar la mente del ser humano a través del pensamiento, la razón y la cultura para «salir de su minoría de edad». Por eso la educación es tan importante en este período (se elaboran las primeras enciclopedias como la de Diderot y D’Alembert, se publican los primeros periódicos, lo didáctico triunfa en la literatura, etc.). Tres figuras francesas destacan especialmente en esta época: Montesquieu, Voltaire y Rousseau. La razón es la cualidad humana más elevada y el método científico experimental —y no la superstición y el fanatismo religioso— se convierte en la única vía para alcanzar a interpretar el mundo. El triunfo de la razón tiene como consecuencia la separación del pensamiento laico y del religioso y también la aparición de un sistema político conocido como el despotismo ilustrado («Todo para el pueblo pero sin el pueblo» era su lema). Son ideas que la Ilustración toma de varios filósofos, especialmente de Kant con su lema «Atrévete a saber».
El movimiento artístico que triunfa en esta época es el Neoclasicismo, un estilo sin adornos superfluos, armónico y equilibrado, inspirado en las formas del arte clásico greco-latino.
7.2. El ensayo ilustrado
Es el género más representativo de la literatura del siglo XVIII por su carácter expositivo, que se amoldaba tan bien a la intención didáctica de los ilustrados. Los ensayistas españoles más relevantes en esta época fueron:
- Fray Benito Jerónimo Feijoo (Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas). Este fraile gallego está considerado como el padre del ensayo en España.
- Gaspar Melchor de Jovellanos (Informe sobre la Ley Agraria y Memoria sobre espectáculos y diversiones públicas). Político asturiano volcado en conseguir el bienestar de los ciudadanos.
- José Cadalso (Cartas marruecas). En esta obra, a través del método de las cartas entrecruzadas entre un joven musulmán que está en España, un amigo y su maestro, se hace un espléndido examen crítico de la sociedad española del siglo XVIII.
7.3. El teatro ilustrado
Ya en los siglos anteriores, el teatro era el espectáculo de mayor éxito en España. Los ilustrados supieron convertir este medio de entretenimiento en el mejor medio para instruir a la gente en sus ideas. Así, los autores ilustrados promovieron una reforma del teatro que cambiaba los temas del teatro anterior (amor, magia, aventuras…) y eliminaba el exceso, tan barroco, de efectos escenográficos. Esto dio lugar a una nueva fórmula teatral, la comedia neoclásica, que debía reunir los siguientes requisitos:
- a) Los temas han de tener una enseñanza práctica.
- b) Las obras han de ser verosímiles.
- c) Se respeta la regla de las tres unidades: unidad de acción (la trama ha de reflejar una sola historia principal), unidad de lugar (la acción transcurre siempre en el mismo sitio, no hay cambios de escenario) y unidad de tiempo (la acción no puede durar más de 24 horas).
- d) Acatar la regla del decoro en los personajes. Cada uno hablará utilizando el registro lingüístico que le corresponda según su condición social.
- e) Las representaciones teatrales ya no se hacen en los corrales de comedias, sino en teatros cerrados.
El autor teatral más destacado fue Leandro Fernández de Moratín (El sí de las niñas y El viejo y la niña). Reflexiona sobre los problemas de la incipiente clase media con intención de enseñar las buenas costumbres.
La literatura del siglo XIX
8.1. Contexto histórico, social y artístico
El siglo XIX es un siglo convulso, plagado de guerras, crisis y revoluciones. Durante su desarrollo se notarán las consecuencias de hechos, acontecidos ya en el siglo anterior, tan importantes como la Revolución francesa, la Revolución industrial o el parlamentarismo. Es el siglo del ascenso al poder de la burguesía y de la expansión del liberalismo. La alfabetización experimentó un notable incremento gracias a la literatura popular y a los periódicos.
Tres son las corrientes literarias que conviven en este siglo:
- A.- El Romanticismo: A principios de siglo, representó una nueva actitud frente a la vida, una rebelión del individuo frente a las rígidas normas de los escritores ilustrados. Si los ilustrados defendían el poder de la razón, los escritores románticos ensalzan la intuición, la subjetividad de los sentimientos y el genio creativo. En una segunda etapa, el Romanticismo se consolidó, por influencia alemana, en un movimiento más intimista conocido como Posromanticismo. Los autores posrománticos más importantes son Bécquer y Rosalía de Castro.
- B.- El Realismo y el Naturalismo: Ya en la segunda mitad del siglo XIX aparecen estas corrientes que proponían un acercamiento más minucioso a la realidad. El Realismo deja de lado el yo individual romántico para pasar a analizar a las personas como elementos que forman parte de un grupo social.
8.2. El teatro romántico
Las obras teatrales románticas rompen con la rigidez de las neoclásicas. Sus características son:
- Mezclan lo trágico con lo cómico.
- Empleo de un lenguaje sencillo y coloquial con alternancia del verso y la prosa.
- Ruptura de las unidades de espacio, tiempo y lugar.
- Formalmente son muy artificiosas, con espectaculares efectos escénicos.
- El tema principal es el amor absoluto más allá del bien y del mal.
- Un destino funesto persigue a los personajes.
Dos de los principales dramas del Romanticismo español son Don Álvaro o la fuerza del sino, del duque de Rivas, y Don Juan Tenorio, de José Zorrilla.
8.3. La prosa romántica
Durante la primera mitad del siglo XIX se cultivaron la prosa histórica (Espronceda), los relatos fantásticos y de terror (Leyendas, Gustavo Adolfo Bécquer) y los artículos periodísticos (Larra).
8.4. La poesía romántica
Es el género que preferían los escritores románticos para expresar sus emociones. Se distinguen dos períodos:
- Primer Romanticismo (hasta 1850): Triunfa la poesía narrativa. Se distinguen el Romanticismo tradicional (duque de Rivas, Zorrilla) y el crítico/liberal (Espronceda).
- Posromanticismo (segunda mitad de siglo): Más lírico e intimista, con poemas breves (Bécquer, Rosalía de Castro).
La narrativa realista y naturalista
9.1. Contexto histórico, social y artístico
El Realismo pretende representar la realidad a través de la observación minuciosa, desapasionada, impersonal y objetiva. Aparece en la segunda mitad del siglo XIX como consecuencia de las transformaciones sociales, económicas y filosóficas. La burguesía se acomoda en el poder e impone su visión práctica de la vida.
9.2. Características de la novela realista
- Observación minuciosa de la realidad para construir relatos verosímiles.
- Extensas descripciones de lugares y ambientes.
- Localización en pueblos o ciudades concretas en el momento presente.
- Temas centrados en la tensión entre individuo y sociedad.
- Uso del narrador omnisciente y el monólogo interior.
- Lenguaje sobrio y adaptado al nivel sociocultural de los personajes.
9.3. El Realismo en Europa
- Francia: Balzac, Stendhal, Flaubert.
- Inglaterra: Charles Dickens.
- Rusia: Dostoievski, Tolstói.
9.4. El Realismo en España
Los escritores realistas españoles son los autores de la Generación del 68. El desarrollo pasó por tres etapas:
- a) Prerrealismo: Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero) con La Gaviota.
- b) Realismo: Dos modalidades: tradicional (Pereda, Alarcón) y liberal (Galdós, Valera).
- c) Naturalismo: Clarín (La Regenta), Galdós, Blasco Ibáñez y Pardo Bazán.
El escritor más representativo es Benito Pérez Galdós. Su obra Episodios nacionales es fundamental. En su producción se distinguen tres ciclos: novelas de tesis, novelas españolas contemporáneas y novelas espiritualistas.
9.5. El Naturalismo en España
Nacido en Francia con Émile Zola, defiende el determinismo: el individuo es fruto de su herencia biológica y de las presiones del medio social. En España, el Naturalismo no llegó a cuajar plenamente, aunque influyó en autores como Clarín, Galdós y Pardo Bazán.
