La novela en los años cuarenta: novela nacionalista, existencial y tremendista
Los narradores que iniciaron su obra después de la Guerra Civil debieron crear una nueva tradición literaria que, en parte, retomó los modelos de la narrativa realista de autores como Galdós o Baroja. De este modo, se rompió la continuidad con la línea del vanguardismo y la experimentación iniciada en las décadas de preguerra. Sin incluir la narrativa del exilio, que refleja el mundo peculiar del expatriado con autores como Arturo Barea (La forja de un rebelde), Ramón J. Sender (Réquiem por un campesino español), Max Aub, Rosa Chacel o Francisco Ayala, podemos constatar distintas tendencias en la narrativa de estos años.
Novela ideológica
Algunos de los autores que permanecen en España tratarán de hacer una apología sin paliativos de los valores y actos de los vencedores. La guerra no se considera como algo pernicioso, sino como un hecho grandioso que debe ser glorificado. Se trata de cantar los “valores” de un bando (el patriotismo, la valentía, la camaradería…) frente a los vencidos. Es evidente que este maniqueísmo narrativo convierte a muchas de estas novelas en una suerte de tebeos de hazañas bélicas, si bien algunos escritores ofrecen obras mejor construidas. Tal es el caso de La fiel infantería de Rafael García Serrano, Javier Mariño de Torrente Ballester y Los cipreses creen en Dios de José María Gironella, novelas concebidas con un mayor intento de objetividad.
Tremendismo y novela existencial
Poco a poco surgen jóvenes escritores que crean novelas diferentes. Lo característico es la transposición del malestar social a la esfera de lo personal y lo existencial. El reflejo amargo de la vida cotidiana es la característica básica, tratando temas como la soledad, la inadaptación, la frustración y la muerte. Es sintomática la abundancia de personajes marginales y desorientados.
Dos fechas y obras clave señalan el nuevo arranque del género: 1942, con La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela; y 1945, con Nada de Carmen Laforet.
- El Tremendismo: Iniciado por La familia de Pascual Duarte, consiste en una selección de los aspectos más duros y violentos de la vida, ofreciendo una visión degradante del hombre. Cela (Premio Nobel en 1989) utiliza la técnica de las memorias y la etopeya para narrar la historia de un campesino condenado a muerte.
- Realismo Existencial: Se desarrolla paralelamente. Nada de Carmen Laforet (primer Premio Nadal) presenta a una muchacha en un ambiente sórdido de mezquindad e histeria en la Barcelona de posguerra, con un estilo desnudo y pesimista.
A estos autores se unen Ignacio Agustí con Mariona Rebull y Miguel Delibes con La sombra del ciprés es alargada (1948).
La novela de los años cincuenta: el realismo social
Entre 1954 y 1962 se produce el auge del realismo crítico. Esta tendencia busca ser testimonio de la situación social e histórica del país. Aparece la Generación del 50 (o del medio siglo), que desarrolla una narrativa comprometida.
La colmena de Camilo José Cela (1951) es la precursora. Oscila entre el enfoque social y el existencial, utilizando una técnica objetivista y contrapuntística. Destaca su protagonista colectivo (cerca de trescientos personajes) y su estructura fragmentaria.
Innovaciones técnicas del realismo social
- Técnica objetivista: El narrador actúa como una cámara cinematográfica, eliminando su participación directa.
- Reducción temporal y espacial: La historia ocurre en tiempos breves y espacios limitados.
- Personajes representativos: A menudo se tiende al maniqueísmo entre clases sociales.
- Lenguaje coloquial: Abundancia de modismos y habla popular.
Temas y tendencias
- Realismo testimonial: El narrador presenta la realidad de forma objetiva. El ejemplo máximo es El Jarama (1956) de Rafael Sánchez Ferlosio.
- Realismo crítico: Con una intencionalidad de crítica social más explícita, con autores como Juan Goytisolo, Caballero Bonald o Juan Marsé.
El teatro de los años cuarenta: comedia burguesa y teatro de humor
Tras la guerra, el teatro sufre la pérdida de figuras como Lorca o Valle-Inclán. El público burgués busca evasión, lo que favorece la proliferación de obras mediocres.
La comedia burguesa
Heredera de Benavente, es complaciente con la alta burguesía y los valores tradicionales. Autores destacados: José María Pemán, Juan Ignacio Luca de Tena y Joaquín Calvo Sotelo (La muralla).
El teatro de humor
Busca renovar el género mediante el ingenio lingüístico y lo inverosímil.
- Enrique Jardiel Poncela: Humor basado en situaciones chocantes y emparentado con el surrealismo (Eloísa está debajo de un almendro).
- Miguel Mihura: Su obra maestra, Tres sombreros de copa (1932, estrenada más tarde), rompe con el teatro anterior mediante el uso de lo ilógico y un trasfondo pesimista.
El realismo social de los años cincuenta: Buero Vallejo y Alfonso Sastre
Surge un teatro realista e inconformista. Se distinguen dos posturas:
- Posibilismo (Antonio Buero Vallejo): Crítica dentro de los límites de la censura.
- Imposibilismo (Alfonso Sastre): Defensa de un teatro revolucionario y político (Escuadra hacia la muerte).
Antonio Buero Vallejo
Su estreno de Historia de una escalera (1949) marcó un hito. Su obra busca inquietar al espectador y apelar a su compromiso moral. Se divide en tres etapas: existencial, realista (con dramas históricos como Las Meninas) y de renovación formal (uso de efectos de inmersión en obras como La Fundación).
La poesía de los años cuarenta: Miguel Hernández y las dos Españas
La posguerra divide la poesía entre el exilio y el interior. Destaca la figura de Miguel Hernández, puente entre la Generación del 27 y las posteriores.
- Miguel Hernández: Evoluciona desde el formalismo de El rayo que no cesa hacia una poesía social y militante en Viento del pueblo. Su obra final, Cancionero y romancero de ausencias, escrita en prisión, es un testimonio conmovedor de amor y dolor.
Poesía Arraigada vs. Desarraigada
Dámaso Alonso distinguió estas dos corrientes:
- Poesía Arraigada: Visión armónica y serena del mundo, temas religiosos y patrióticos. Autores: Luis Rosales, Leopoldo Panero.
- Poesía Desarraigada: El mundo es un caos. Poesía existencial, angustiada y de lenguaje desgarrado. El hito es Hijos de la ira (1944) de Dámaso Alonso.
La poesía social de los años cincuenta
La poesía se convierte en comunicación y herramienta de protesta. El «yo» deja paso al «nosotros».
- Gabriel Celaya: Defiende la poesía como «un arma cargada de futuro» (Cantos íberos).
- Blas de Otero: Evoluciona desde la angustia existencial (Ángel fieramente humano) hacia el compromiso social (Pido la paz y la palabra).
Variedades socioculturales de la lengua: niveles
La modalidad que adopta una lengua según la capa social se llama variedad diastrática. Se distinguen cuatro niveles:
- Nivel Culto: Propio de personas instruidas. Preciso, estructurado y modelo de corrección.
- Nivel Estándar: Nivel medio que respeta la normativa pero es menos rígido. Difundido por los medios de comunicación.
- Nivel Popular: Ámbito cotidiano. Destaca por su subjetividad, economía de medios y uso de refranes.
- Nivel Vulgar: Caracterizado por la alteración de la norma y el uso de vulgarismos (fónicos, léxicos y morfosintácticos).
También existen los lenguajes específicos: jergas (finalidad críptica), lenguajes sectoriales y científico-técnicos.
Variedades situacionales o registros idiomáticos
Dependen de la situación comunicativa. Se dividen principalmente en:
- Registro Formal: Ámbitos especializados, lenguaje cuidado y preciso.
- Registro Informal (Coloquial): Espontáneo y directo. Sus rasgos incluyen la expresividad, el uso de códigos no verbales, apócopes y frases hechas.
El español en la red y las nuevas tecnologías
El español es la tercera lengua más empleada en Internet. Su crecimiento se debe en gran medida a la incorporación de usuarios hispanoamericanos y de Estados Unidos.
Léxico y Gramática en la Red
- Préstamos y calcos: Gran influencia del inglés (software, navegar, post).
- Oralidad escrita: Uso de interjecciones, vocabulario popular y relajación de normas.
- Metáforas tecnológicas: Términos como virus, nube o colgar.
- Ortografía: Uso expresivo de mayúsculas (para gritar), omisión de tildes y uso de emoticonos o stickers.
Nuevos tipos de textos e instituciones al servicio de la lengua
La era digital ha creado nuevos formatos discursivos:
- Foros, Blogs y Wikis: Espacios de interacción y escritura colaborativa.
- Hipertexto: Lectura no lineal mediante enlaces.
- Redes Sociales: El Tuit (microblogging) y el Wasap (mensajería instantánea).
Instituciones clave
- RAE: Vela por la unidad de la lengua. Ofrece recursos como el CORDE y el CREA.
- Instituto Cervantes: Promueve la enseñanza del español y la cultura hispánica en el exterior a través de su Centro Virtual Cervantes.
- Fundéu: Asesora sobre el uso correcto del español urgente.
