Modernismo
Se desarrolló en las dos décadas que marcan el paso del siglo XIX al XX. Coincide con la Generación del 98. Lo impulsa Rubén Darío y surge como rechazo a los valores de la sociedad burguesa. Es un movimiento artístico que se manifiesta sobre todo en la poesía y que surge en Hispanoamérica. Empieza en 1888 con la publicación de Azul…, de Rubén Darío, y acaba en 1916 con la muerte de Darío en Hispanoamérica.
2.1. Influencias y características del modernismo
Hay dos corrientes francesas que influyeron muchísimo en los autores modernistas:
- Parnasianismo: se basa en el aforismo de Théophile Gautier —»arte por el arte»—. Busca el deseo de perfección, la mitología y el exotismo; vuelven mitos griegos y germánicos.
- Simbolismo: surge con Charles Baudelaire. Considera el mundo sensible como reflejo de realidades más profundas. También hay influencia del decadentismo italiano.
Características principales del modernismo:
- Uso de motivos exóticos y exaltación del placer de los sentidos.
- Erotismo y sensualidad: el amor se presenta desde muchas perspectivas, desde la inocencia hasta rozar la perversión.
- Uso de lugares y tiempos lejanos como recurso estético y simbólico.
2.2. Temas y estilo del Modernismo
- Desazón: soledad, hastío, melancolía, tristeza.
- Escapismo: los modernistas huyen a otros mundos y épocas.
- Arte muy sensorial: la escritura apela a todos los sentidos.
- Uso de símbolos: por ejemplo, el cisne (belleza, pureza) y el pavo real (lujo).
Rasgos de estilo:
- Lenguaje lleno de color, sonoro y brillante.
- Renovación de la métrica con versos poco habituales.
- Innovaciones en las rimas y en las estrofas.
2.4. Autores modernistas españoles
Los autores puramente modernistas son:
- Antonio Machado: con obras como Soledades (1903).
- Manuel Machado: influido por el simbolismo y el parnasianismo. Obra destacada: Alma.
- Ramón María del Valle-Inclán: etapa modernista (las Sonatas), poesía modernista (Aromas de leyenda) y teatro (El yermo de las almas).
- Juan Ramón Jiménez: obras modernistas como Ninfeas y Alma de violeta.
La literatura en los años veinte
Surgen movimientos de vanguardia que rechazan el realismo y buscan la libertad expresiva. Las vanguardias son corrientes artísticas que pretenden romper con los valores estéticos tradicionales y con el sentimentalismo artístico. También se conocen como ismos. Los ismos más conocidos son:
- Futurismo: se inspira en los avances técnicos, el maquinismo y el mundo urbano.
- Cubismo: tiene mucha repercusión en las artes plásticas (sobre todo en la pintura); rompe con la perspectiva tradicional y presenta varios puntos de vista simultáneos.
- Dadaísmo: busca la provocación a través de lo absurdo y lo incoherente; pretende provocar una reacción en el público (cualquier reacción, buena o mala).
- Surrealismo: se basa en la liberación de los pensamientos y sentimientos del artista, en los impulsos del subconsciente y en el mundo onírico (de los sueños). Defiende una ruptura del orden lógico del pensamiento.
1.1. El arte nuevo en España
Muchos artistas españoles mostraron interés por estos nuevos movimientos de vanguardia.
Por ejemplo, los autores de la Generación del 14 o novecentistas: José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, entre otros. Estos autores entendían la literatura como un arte puro, ajeno a la representación de la realidad y al sentimentalismo.
Existen dos vanguardias o ismos de origen hispánico: el creacionismo y el ultraísmo.
- Creacionismo: creado por el poeta chileno Vicente Huidobro. Rechaza la subjetividad y el intimismo; aspira a que el arte sea una realidad en sí misma y no una imitación de la realidad.
- Ultraísmo: de origen español, fue impulsado por el escritor Guillermo de Torre. Consiste en llegar más allá de los cánones estéticos: toma las características principales de todas las vanguardias y las lleva al extremo.
La literatura romántica
3.1. La poesía
La poesía romántica supone el principio de la renovación poética desarrollada en los siglos XIX y XX.
Características: libertad métrica, polimetría (versos de distinta medida) y tono declamatorio (interrogaciones, exclamaciones, intercesiones, puntos suspensivos…).
- José de Espronceda: principal representante del Romanticismo liberal. Escribió novela y teatro, pero destacó sobre todo en la poesía. Obras principales: Poesías (recopilación de varios poemas donde destaca la «Canción del pirata«), El estudiante de Salamanca (en la que se recrean pasiones como el amor, la muerte y la rebeldía) y El diablo mundo (incluye el «Canto a Teresa», escrito tras la muerte de su amada).
- Gustavo Adolfo Bécquer: romántico tardío, uno de los poetas más influyentes en la poesía posterior. Su obra más importante son las Rimas, que abordan temas como la reflexión sobre la creación poética, el amor feliz y correspondido, el desengaño amoroso, una visión dolorida de la vida, la soledad, la muerte y el miedo al olvido. En prosa destacan las Leyendas, donde trata temas como el amor inalcanzable, lo exótico y lo terrorífico.
3.2. La prosa
La novela fue un género muy cultivado por los románticos, sobre todo en Inglaterra. En España destaca El señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco.
- Mariano José de Larra: poseía un agudo e inteligente sentido crítico. Escribió sobre todo artículos de periódico, en los que expresó su opinión sobre muchos temas sociales y políticos; reflexionaba sobre España y el dolor que le provocaba la situación del país. Escribió también una novela (El doncel de don Enrique el Doliente) y una obra de teatro (Macías).
3.3. El teatro
El drama romántico fue una de las grandes aportaciones a la literatura europea. Características: temas históricos, rechazo de las unidades clásicas, mezcla de prosa y verso, mezcla de lo trágico y lo cómico, personajes pasionales marcados por el destino.
Dos obras importantes: Don Álvaro o la fuerza del sino, del Duque de Rivas (el destino se conjura contra el protagonista para conducirle a la perdición), y Don Juan Tenorio, de José Zorrilla (un personaje sin escrúpulos termina encontrando la salvación de su alma gracias al amor).
Otras obras: La conjuración de Venecia, de Francisco Martínez de la Rosa; El trovador, de Antonio García Gutiérrez; y Los amantes de Teruel, de Juan Eugenio Hartzenbusch.
