Contexto histórico y cultural
La derrota de la República en la Guerra Civil da paso a la dictadura del general Francisco Franco. Los años cuarenta fueron la década más dura de la posguerra y coinciden con la Segunda Guerra Mundial. La vida cultural sufre un paréntesis tras la guerra debido a la censura implacable, que impedía la recepción general del pensamiento extranjero y que encorsetó la evolución del propio.
Opciones de los escritores tras la guerra
En este desolador panorama cultural, los escritores españoles tienen dos opciones: el exilio o la adecuación a un país en franca regresión cultural.
Situación de la generación del 27 y Miguel Hernández
Tras la Guerra Civil solo tres poetas de la generación del 27 permanecieron en España: Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Vicente Aleixandre. A ellos hay que añadir Miguel Hernández, que se hallaba ya en plena madurez poética, pero que, encarcelado al término de la contienda, compuso un magistral Cancionero y romancero de ausencias y unos Últimos poemas; pero quedó al margen del proceso evolutivo de la lírica, donde la influencia de El rayo que no cesa fue temprana y capital.
La poesía en los años cuarenta y cincuenta
Después de la Guerra Civil la poesía busca valores formales. Hay un primer grupo de poetas que, unidos por la amistad y por una misma conciencia política y poética, escriben en la revista Escorial, y tres años más tarde en Garcilaso. Predominan en estas revistas las formas clásicas, cuyos principales temas son la familia, la religión, el paisaje y el amor. Es la denominada «poesía arraigada». El poemario La casa encendida es una de las obras fundamentales.
Ruptura en 1944
En 1944 se produjo una ruptura con este tipo de poesía por la publicación de Hijos de la ira y Sombra del paraíso, y por la aparición de una nueva revista, Espadaña.
Poesía desarraigada
Hijos de la ira, una respuesta a la “terrible sacudida de la guerra española”, se inserta en la denominada por el propio Dámaso Alonso «poesía desarraigada», junto con Sombra del paraíso. La poesía desarraigada contempla al hombre «apresado» en un mundo hostil e incomprensible.
Vínculos con el surrealismo y la generación del 27
Además de estas tendencias poéticas, hay escritores que intentan enlazar con la generación del 27 y con el surrealismo.
Aparición de la poesía social
Fruto de los intentos anteriores surge la poesía social de los años cincuenta. Los principales autores fueron Gabriel Celaya y Blas de Otero.
Para estos poetas, la poesía ha de reflejar la realidad del momento. Algunos llegarán a pensar que la poesía debe ser un instrumento para transformar el mundo.
Características y autores destacados
La poesía social de José Hierro se preocupa por el hombre, por la atención a la realidad cercana y por su tono testimonial y casi narrativo. Destacan Tierra sin nosotros, Quinta del 42 y Cuanto sé de mí.
Gabriel Celaya ha sido el poeta más representativo del realismo social de esta década. Su poesía emplea un lenguaje directo, prosaico, no embellecido. Todo ello aparece en su poema más famoso: «La poesía es un arma cargada de futuro», de su poemario Cantos iberos.
Transición desde la poesía social
La llamada «poesía social» de los años 50 produjo un cierto cansancio. Un grupo de poetas superó los contenidos más sociales y emprendió un rumbo poético hacia aspectos siempre humanos y solidarios. Los nombres y títulos más representativos son los siguientes:
- Ángel González: Áspero mundo y Tratado de urbanismo
- José Agustín Goytisolo: Salmos al viento y Algo sucede
- Jaime Gil de Biedma: Las personas del verbo
- José Ángel Valente: A modo de esperanza
- Claudio Rodríguez: Don de la ebriedad
Generación y actitudes
Hijos de familias de la burguesía media crecieron entre las ruinas de la posguerra y maduraron precozmente. Les unió una fuerte amistad y una admiración mutua. Evitan el prosaísmo y la espontaneidad de la poesía social. Reivindican un lenguaje poético alejado del simbolismo y de las experiencias vanguardistas.
Los novísimos
Estos poetas más jóvenes se sienten alejados de la Guerra Civil. El crítico José María Castellet publicó en 1970 una antología titulada Nueve novísimos poetas españoles que sacó a la luz las tendencias de la nueva poesía. Se ha definido este grupo como experimental, esteticista y lúdico. Su rasgo esencial es el interés por los motivos culturales extranjeros. De la poesía española sólo les interesan Aleixandre y Gil de Biedma. Les gusta introducir en sus obras elementos exóticos. Destacan los siguientes autores y obras:
- Pere Gimferrer: Arde el mar
- Leopoldo María Panero: Así se fundó Carnaby Street
- Antonio Colinas: Sepulcro en Tarquinia
Hacia finales del siglo XX
A partir de mediados de los setenta decae la estética de los novísimos y se produce una nueva poesía que halla sus modelos en los poetas de fin de siglo, en los del 27 y en los del grupo de los 50.
Tendencias contemporáneas
Coexisten en los últimos años del siglo XX y principios del actual diversas tendencias: intimismo, surrealismo, neorromanticismo, el uso de la ironía y la parodia, la narratividad, el lenguaje coloquial, la recuperación de las formas métricas tradicionales…
