Realismo y naturalismo en España: novela, poesía y teatro (segunda mitad del siglo XIX – 1936)

El realismo y el naturalismo: la novela, la poesía y el teatro en la segunda mitad del siglo XIX

Contexto histórico

La segunda mitad del siglo XIX en España está marcada por cambios políticos (Sexenio revolucionario, I República y Restauración) que evidencian problemas sociales. La revolución de «La Gloriosa» en 1868 eleva al poder a la burguesía.

Realismo: rasgos y evolución

El realismo surge como reacción al idealismo romántico. Nace en Francia y se introduce en España. El escritor describe la realidad con fidelidad, con matices moralizadores y crítica social. La novela es el género predilecto, destacando el narrador omnisciente. El estilo se adapta a la psicología y a los condicionantes sociales de los personajes. Los temas se desarrollan en entornos rurales o urbanos: amor adúltero, clericalismo, conflicto campo-ciudad, etc.

Autores y tendencias en la novela

  • Autores conservadores, como Juan Valera (Pepita Jiménez), presentan la realidad maquillada.
  • Autores progresistas, como Benito Pérez Galdós (Fortunata y Jacinta), muestran una cara más amarga y deformada de la realidad.

Naturalismo

En Francia, el naturalismo de Émile Zola aplica el método experimental y el determinismo. En España, Emilia Pardo Bazán lo defiende en La cuestión palpitante, y autores como Galdós (Fortunata y Jacinta), Pardo Bazán (Los pazos de Ulloa) y Clarín (La Regenta) introducen elementos naturalistas. No acaba de calar plenamente, y la novela evoluciona hacia un realismo espiritualista (por ejemplo, Misericordia, de Galdós).

Poesía

La lírica reduce el tono retórico romántico. Su máximo exponente es Ramón de Campoamor (Doloras, Pequeños poemas), centrado en lo cotidiano. El intimismo, influido por Heine, tiene en Rosalía de Castro (Cantares gallegos, Follas novas) y en Gustavo Adolfo Bécquer (Rimas) a sus mayores representantes. Bécquer une intimismo y simbolismo. Gaspar Núñez de Arce (Gritos de combate) cultiva poesía política y filosófica, y Manuel de Palacio practica la poesía humorística.

Teatro

El teatro no logró trasladar a las tablas la vida contemporánea con suficiente profundidad. La alta comedia, heredera de Moratín, nace con El hombre de mundo, de Ventura de la Vega, e intenta reflejar la sociedad con cierto maniqueísmo; su mayor éxito fue El gran galeoto, de Echegaray. El drama histórico continúa con notas sentimentales, pero autores como Eulogio Florentino Sanz (Don Francisco de Quevedo) y Manuel Tamayo y Baus (Locura de amor) le confieren un carácter moral y político. Galdós logra cierto éxito con Electra y Doña Perfecta, pero no consigue crear un verdadero texto dramático plenamente realista.

Valoración crítica

Hauser afirma que el realismo «es a un tiempo la continuación y la disolución del romanticismo», debido a las nuevas necesidades de una sociedad que exigía destacar la novela.


Literatura de fin de siglo: la Generación del 98 y el modernismo. La novela y el teatro anterior a 1936

Contexto y transición

A finales del siglo XIX, con el sistema de valores burgués en crisis, surgen corrientes renovadoras que inician la Edad de Plata de la literatura española.

Modernismo

El modernismo nace en Hispanoamérica, influido por el parnasianismo, el simbolismo y la herencia de Bécquer. Se caracteriza por el escapismo, el exotismo, el cosmopolitismo y el amor por la elegancia. Busca la musicalidad mediante un léxico brillante. Rubén Darío lo introduce con obras como Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza.

El modernismo español tiende a ser más intimista, como en Arias tristes, de Juan Ramón Jiménez. Antonio Machado fue modernista-simbolista en Soledades, galerías y otros poemas, y se convirtió en el representante poético del 98 con Campos de Castilla.

La Generación del 98

La Generación del 98, tras el desastre de 1898, se centra en la denuncia de los males de España y emplea un lenguaje sencillo y sobrio.

Principales representantes

  • Miguel de Unamuno: figura intelectual clave. En sus ensayos aborda la angustia ante la muerte (Del sentimiento trágico de la vida) y el problema de España (Vida de don Quijote y Sancho). Crea un nuevo subgénero narrativo, la nivola (Niebla). Su teatro es intelectual y simbolista (El otro).
  • Azorín (José Martínez Ruiz): sus novelas, como La voluntad y Antonio Azorín, describen minuciosamente los sentimientos. Como ensayista, busca los valores de España en obras como La ruta de don Quijote.
  • Pío Baroja: considera la novela como un «cajón de sastre». Destacan sus trilogías La lucha por la vida, La tierra vasca y La raza, que incluye El árbol de la ciencia.
  • Valle-Inclán: evoluciona en tres etapas: prosa modernista (Sonatas), el mundo rural gallego (Comedias bárbaras) y la creación del esperpento, que deforma grotescamente la realidad (El ruedo ibérico, Luces de bohemia).

Teatro anterior a 1936

El dramaturgo innovador Alejandro Casona escribe obras con carácter educativo y raíz poética (Nuestra Natacha).

El teatro comercial presenta varias tendencias:

  • El drama burgués realista de Jacinto Benavente (Los intereses creados).
  • El teatro modernista en verso de Eduardo Marquina (Las hijas del Cid) y de los hermanos Machado (La Lola se va a los puertos).
  • El teatro cómico: la astracanada de Pedro Muñoz Seca (La venganza de Don Mendo), el sainete de Carlos Arniches (La señorita de Trevélez, El santo de la Isidra) y el costumbrismo andaluz de los hermanos Álvarez Quintero (Mariquilla).

Cierre: la Edad de Plata y su interrupción

Con estos movimientos comienza la Edad de Plata de la literatura española, que será interrumpida por la Guerra Civil.

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