Realismo y Romanticismo: Claves de la Literatura Española del Siglo XIX

El Realismo en la Novela

Todos los elementos componen un mundo verosímil gracias a la observación detalladamente documentada de la realidad. Los temas reproducen conflictos de la sociedad de la época (tensiones políticas, hipocresía social, etc.). Los personajes, extraídos de la realidad cotidiana, van ganando en profundidad, interesando la explicación de sus comportamientos. El narrador suele ser omnisciente, el espacio y el tiempo se corresponden con los de la realidad, el estilo se caracteriza por la minuciosidad de las descripciones y el lenguaje intenta reproducir fielmente el de los personajes.

Autores destacados del Realismo

  • Galdós: La crítica social es permanente en sus obras, centradas en la burguesía, aunque muestra un gran respeto por las clases desfavorecidas y desapego hacia los que se oponen al progreso. El humor y la ironía se manifiestan incluso en los nombres que el autor elige para sus personajes. Se repiten los finales trágicos, los personajes «quijotescos» —incapaces de distinguir la realidad de la mentira— y la falsedad de algunos personajes femeninos. Madrid es el escenario de sus obras más importantes, entre las que sobresale Fortunata y Jacinta.
  • «Clarín»: En su obra maestra, La Regenta, se narra el proceso de degeneración moral de Ana Ozores en el cerrado ambiente de Vetusta, una ciudad de provincias que representa a Oviedo. En la primera parte, que se desarrolla en tres días, mediante los monólogos internos de los personajes, el autor recupera para el lector el pasado de estos; la segunda se caracteriza por la acción y abarca tres años. Además, principio y fin se sitúan en octubre y en la catedral. La auténtica protagonista es la sociedad provinciana: sus mezquindades, frustraciones y pequeñeces, junto con la hipocresía, la miseria moral, la falsa religiosidad y los convencionalismos sociales en general, rasgos que marcan asimismo a la extensa fauna de personajes que puebla la novela.

La influencia del ambiente sobre los personajes es muy importante y, por ello, se ha insistido en su carácter naturalista: tanto el mundo exterior (la ciudad, las relaciones sociales) como el más próximo (infancia, familia o formación) los condicionan de modo definitivo.

El Romanticismo

Poesía

La libertad y las mezclas caracterizan la poesía (narrativa, lírica, innovaciones, recuperación de formas métricas pasadas, etc.) y en el lenguaje predominan los adjetivos extremos, las interjecciones, las interrogaciones, las exclamaciones y las interrogaciones retóricas.

Espronceda dedica sus versos a seres caracterizados por una vida fuera de las leyes sociales (La canción del pirata), a personajes satánicos (El estudiante de Salamanca) o a recordar con intensidad amores pasados imposibles (Canto a Teresa).

Durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando el movimiento de moda era ya el Realismo, dos autores continúan escribiendo poesía romántica, aunque más depurada y superando los excesos: Bécquer compone Rimas, poemas breves de formas simples y gran musicalidad, con un intimismo universal cuando trata el amor —en todas sus fases— y la soledad; Rosalía de Castro tiene una obra marcada por el pesimismo, con una poesía solitaria y solidaria a la vez.

Teatro

Los temas predilectos son el amor trágico e imposible, la fuerza del destino y la lucha por la libertad; los personajes se guían por sus pasiones y suelen ser misteriosos, y los escenarios son lúgubres y retirados. Se mezclan géneros, prosa y verso, y no se respetan las unidades de acción, lugar y tiempo. Los autores más importantes son el duque de Rivas (Don Álvaro o la fuerza del sino) y Zorrilla (Don Juan Tenorio).

Prosa

Larra cultiva el periodismo de costumbres en sus Artículos, en los que retrata la sociedad de su tiempo en un intento por transformarla. Trata de ser objetivo, pero deja ver su pesimismo y su desengaño en todos ellos. Bécquer escribe las Leyendas, relatos cortos de carácter fantástico que suceden en ambientes exóticos y legendarios. Están cargados de lirismo, pues su prosa es musical, incluso con cualidades pictóricas.

Características comparativas

Romanticismo

  • Subjetivismo e idealismo: Los sentimientos apasionados, los deseos y el «yo» (tanto individual como de los pueblos) dominan la literatura. El estilo intensificará esos sentimientos.
  • El paisaje refleja los estados de ánimo atormentados.
  • El desengaño que les produce la realidad les lleva a necesitar evadirse, tanto en el espacio como en el tiempo, e incluso a desear la muerte.
  • Atracción por lo sobrenatural y misterioso, por todo lo que la razón no puede explicar.

Realismo

El idealismo romántico es sustituido por la confianza en el progreso y en la ciencia, y así las novelas se basan en la observación y en la experimentación. Lo exterior se describe de manera meticulosa y, aparentemente, objetiva, y los comportamientos humanos en sociedad se analizan en profundidad. Los escritores localizan sus obras en un espacio y un tiempo próximos a los de su escritura, con los burgueses como centro, pero no olvidan incluir personajes de las clases obreras, por lo que percibimos una intención crítica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *