Temas que aborda el neoclasicismo

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LITERATURA

Tema 1

El siglo XVIII: marco histórico y cultural. Carácterísticas. Autores y obras más significativos.

1.1. Marco histórico y cultural

El Siglo XVIII se conoce como la centuria de la Ilustración porque en esta etapa se pretendíó “ilustrar” a la población acerca de los nuevos conocimientos científicos y filosóficos, y se defendíó la razón como método para llegar a la verdad, para repercutir en un modo de vida justo para la humanidad.

En España se produjo un cambio de dinastía con la llegada de los Borbones, monarcas reformistas franceses partidarios del despotismo ilustrado: pretendían impulsar el progreso justificando el absolutismo para la grandeza del estado de sus reinos (“todo para el pueblo, pero sin el pueblo”).

En los aspectos socioeconómicos, en el Siglo XVIII hubo un auge de la agricultura, acompañado de un incremento de la población. En las ciudades, se consolidaron los núcleos burgueses dedicados al comercio. Sin embargo, culturalmente, la mayoría de la población era analfabeta, y en la universidad, alejada de las nuevas corrientes científicas, se defendía ceder el paso a la ciencia frente a la teología. El periodismo, aún con una difusión muy reducida, fue el encargado de difundir las ideas de los ilustrados, que se organizaron a través de sociedades de amigos del país, e impulsaron la creación de academias, museos y otras instituciones culturales.

El comienzo de la Revolución Francesa, en 1789, marcó un cambio de escenario político y económico, ya que despertó el temor de los reyes, lo cual supuso un alejamiento de los ilustrados.

1.2. Carácterísticas

Las tendencias literarias del Siglo XVIII vienen marcadas por tres períodos diferenciados.

A) En la primera mitad, los escritores continuaron con los modelos barrocos. Se produjo un notable auge del ensayo, que sirvió de vehículo de expresión de las ideas ilustradas.

B) En la segunda mitad, y como reacción contra los excesos barrocos, surgíó el neoclasicismo, que propónía básicamente la austeridad y la limitación de fantasía creadora a modelos preestablecidos. Sus carácterísticas son:

– el concepto de buen gusto,

– la sujeción a reglas que producen equilibrio, sencillez y simetría,

– la utilidad, es decir, el arte debía aunar lo agradable y lo útil.

En esta tendencia se incluyen la poesía filosófica, la poesía didáctica, y la comedia y la tragedia neoclásicas, de las que se hablará a continuación.

C) En las postrimerías del Siglo XVIII se observa una literatura cargada de sentimentalismo, que hace hincapié en lo melancólico y prefiere los temas nocturnos y fúnebres, por lo que parte de la crítica la ha denominado prerromanticismo, considerando que anticipa el movimiento ROMántico del XIX.

1.3. Autores y obras más significativas

A) En poesía, se abandonan progresivamente las formas barrocas en busca de la claridad. La poesía neoclásica incluye varias tendencias, cultivadas por los mismos poetas, como son:

– poesía rococó, cuyos temas favoritos son el amor y la belleza femenina, en un escenario bucólico, cultivada por Juan Meléndez Valdés,

– poesía filosófica, cercana a la prosa, considerada útil, al servicio de la humanidad y del progreso, en la línea de Jovellanos,

– poesía didáctica, igualmente útil y desarrollada a través de la fábula, con Félix María Samaniego como representante,

– y poesía sentimental, cargada de desesperación y pesimismo, con notas tétricas incluso, con Nicasio Álvarez de Cienfuegos como poeta.

B) En teatro, se observan diferencias entre las representaciones cortesanas, en los reales sitios, con óperas, zarzuelas y obras palaciegas con una grandiosa puesta en escena, y las obras destinadas a los teatros públicos. En esta segunda opción, durante la primera mitad del siglo fueron muy populares las comedias de enredo, de magia, de bandoleros, mitológicas y de producción breve, de corte Barroco.

A partir de mediados de la centuria, se desarrollan paralelamente dos tipos dramáticos:

– El teatro costumbrista, cuya mayor expresión fueron los sainetes, representaban las costumbre y los usos populares de la época.

– El teatro neoclásico, fríamente acogido por el público, apoyado en la claridad, la sobriedad y la naturalidad, que tiene como objetivo la imitación de acciones humanas. Para dotarlo de verosimilitud, respeta la regla de las tres unidades (acción, tiempo y lugar) y atiende al decoro.

La tragedia, escrita en verso y cuyos personajes eran nobles o reyes del pasado, tiene una finalidad didáctica: debía servir de ejemplo.

La comedia, escrita en verso o en prosa, plasmaba hechos protagonizados por personajes comunes con los que se ridiculizan los vicios y errores de la sociedad. Dentro de ella, la comedia sentimental de Jovellanos, como “El delincuente honrado”, aborda la injusticia de las leyes y las nuevas virtudes cívicas (sensibilidad, humanidad, honradez, laboriosidad).

Moratín es el autor teatral más conocido de su tiempo, con tres comedias en verso, “El viejo y la niña”, ”El barón” y ”La mojigata”, y dos en prosa, “La comedia nueva o el café” y ”El sí de las niñas”. En ellas aborda los excesos del teatro Barroco, pero también la libertad de elección en el matrimonio y la conveniencia de edades similares entre los cónyuges. En toda es notorio el afán didáctico, así como el respeto por las tres unidades dramáticas, propio del neoclasicismo.

C) En la prosa, destaca como género el ensayo, texto de carácter reflexivo en el que se manifiesta la opinión del autor sobre algún aspecto de la realidad. En este sentido, los escritos del padre Feijoo, autor de “Autor crítico universal”, tienen como finalidad combatir los errores científicos o populares para lograr la modernización de la mentalidad española. Contienen temas variados: economía, filosofía, política, y los escribe destinados a un público amplio, por lo que se exponen con un estilo familiar, cercano, próximo al humor en ocasiones.

Otros escritores en prosa fueron Cadalso, con sus “Cartas marruecas”, quien, en forma epistolar ofrece sus tres visiones sobre la realidad española del momento (la del joven español Nuño, del joven extranjero marroquí Gazel, y del sabio Ben Beley, que enjuicia desde ideas universales); Jovellanos, redactor de discursos siempre guiados por el principio supremo de la razón, y el ya mencionado Moratín, que empleó una prosa natural y sencilla dentro de los soliloquios de su producción teatral.

1.4. Conclusión

Como ya queda expuesto, y resultado de todos sus planteamientos filosóficos, el Siglo XVIII, también llamado el siglo de las Luces, trajo consigo el nacimiento del moderno espíritu científico.

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