Contexto Histórico: El Siglo XX y la Crisis de Fin de Siglo
El inicio del siglo XX en Europa está marcado por una profunda crisis de fin de siglo que desembocó en conflictos devastadores como la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la Revolución Rusa (1917). Este clima de inestabilidad provocó la aparición de nuevas corrientes ideológicas y artísticas denominadas vanguardias, que rompieron con el arte tradicional en favor de la experimentación y la provocación. Tras el breve optimismo de los «felices años 20», el crac de la Bolsa de Nueva York en 1929 y el ascenso de regímenes totalitarios como los de Hitler, Mussolini y Stalin sumieron al mundo en una nueva etapa de tensiones que culminaría en la Segunda Guerra Mundial.
En España, este periodo coincidió con una gran convulsión política, pasando del reinado de Alfonso XIII a la dictadura de Primo de Rivera en 1923, y de la proclamación de la Segunda República en 1931 al golpe de Estado de 1936 que inició la Guerra Civil. A pesar de este caos, España vivió una «Edad de Plata» de esplendor cultural donde convivieron los maestros del 98 con el Novecentismo, las vanguardias y la Generación del 27.
Definición y Rasgos Generales de las Vanguardias
Las vanguardias o «ismos» se extendieron desde Francia y Alemania hacia el mundo occidental, afectando a la pintura, literatura, música y cine. Sus rasgos generales incluyen:
- Antirrealismo: rechazo a la imitación de la realidad.
- Irracionalismo: valoración de lo ilógico y lo onírico.
- Internacionalismo: vocación cosmopolita y universal.
- Arte deshumanizado: búsqueda de una expresión libre de la herencia burguesa.
Estos movimientos se fundaban mediante manifiestos, documentos que condenaban el arte caduco y definían el espíritu del nuevo ismo.
Los Ismos Europeos más Influyentes
Entre las vanguardias europeas más influyentes destacan las siguientes:
Futurismo
Fundado por F. T. Marinetti en 1909, exaltaba la energía, la industrialización, la máquina y la velocidad, proponiendo la destrucción de la sintaxis y la libertad de las palabras. En España, poetas como Salinas y Alberti adoptaron temas futuristas como la luz eléctrica o el portero de fútbol.
Cubismo
Iniciado pictóricamente por Picasso en 1906 con Las señoritas de Avignon, fue adaptado a la literatura por Guillaume Apollinaire. Sus Caligramas son poemas visuales donde el texto forma una imagen que representa el contenido, fundiendo poesía y artes plásticas.
Expresionismo
Nació en Alemania en 1910 con el objetivo de reflejar el alma humana deformando la realidad hacia lo grotesco o animalizado. En España, esta estética deformante ya tenía precedentes en Goya o Quevedo y cristalizó en el esperpento de Valle-Inclán.
Dadaísmo
Creado por Tristan Tzara en 1916, defendía el nihilismo, lo absurdo y el balbuceo infantil para destruir la lógica burguesa.
Surrealismo
Iniciado por André Breton en 1924, se convirtió en el ismo más trascendental. Inspirado en el psicoanálisis de Sigmund Freud, buscaba liberar el subconsciente y el sueño mediante la escritura automática, técnica donde las palabras afloran sin control racional. En España, el surrealismo enriqueció el lenguaje poético de Lorca (Poeta en Nueva York), Alberti (Sobre los ángeles) y Cernuda.
El Desarrollo de las Vanguardias en España
En España, las vanguardias se desarrollaron con fuerza propia a través de movimientos específicos:
- Ultraísmo: impulsado por Guillermo de Torre, fusionó elementos del futurismo y el cubismo, eliminando la rima y el sentimentalismo en favor de imágenes chocantes sobre el mundo moderno como el automóvil o el cinematógrafo. Jorge Luis Borges fue uno de sus grandes promotores antes de renegar de él.
- Creacionismo: iniciado por el chileno Vicente Huidobro en 1918, defendía que el poema debe ser un objeto autónomo que no imite a la naturaleza, sino que cree realidades nuevas («Hacedla florecer en el poema»). A esta corriente se adhirieron Gerardo Diego y Juan Larrea.
- Greguerías: el gran impulsor del vanguardismo español fue Ramón Gómez de la Serna, creador de las greguerías, enunciados breves basados en la fórmula «metáfora + humor» que revelaban una concepción lúdica del arte.
El Eco del Vanguardismo en Hispanoamérica
En Hispanoamérica, el vanguardismo tuvo un eco profundo. Además de Huidobro con su obra Altazor, destacó el movimiento argentino de la revista Martín Fierro con Oliverio Girondo. El surrealismo pervivió en poetas como el mexicano Octavio Paz y el peruano César Vallejo, cuyo libro Trilce es un referente mundial de experimentación hermética. Pablo Neruda también experimentó una crisis existencial vanguardista en Residencia en la tierra.
Por último, surgió la poesía negra o afroantillana, que sintetizó la vanguardia con el folclore y los ritmos de la población negra. Nicolás Guillén fue su máximo exponente, usando su obra para denunciar la marginación y las injusticias sociales de Latinoamérica.
