La Celestina
7.1. Autoría y Composición
- Doble autoría: Se considera que la obra fue escrita por dos autores. Un autor anónimo (posiblemente Rodrigo de Cota o Juan de Mena) escribió el primer acto, mientras que Fernando de Rojas continuó y finalizó el resto de la obra.
- Versiones principales:
- Comedia (1499): La versión inicial con 16 actos.
- Tragicomedia (1502): La versión definitiva ampliada a 21 actos.
- Cambios significativos: En la segunda versión se alarga la historia de amor (pasando de un solo encuentro a citas durante un mes) y se introduce una nueva trama centrada en la venganza de las pupilas de Celestina con ayuda de Centurio.
7.2. Género Literario
Existe un debate sobre su clasificación debido a sus características mixtas:
- Teatro: Tiene estructura dialogada, división en actos y técnicas dramáticas, pero su extensión excesiva indica que fue hecha para la lectura en voz alta, no para ser representada.
- Novela: Se le asocia con la novela dialogada por la complejidad de su trama y personajes, alejándose de la idealización sentimental para mostrar un mundo más realista.
- Comedia Humanística: Es su clasificación más precisa. Es un género académico del siglo XV destinado a la lectura dramatizada, inspirado en autores latinos pero escrito en lengua vulgar.
7.3. Argumento y Estructura
La obra se divide en tres partes principales:
- Planteamiento (Acto I): Calisto es rechazado por Melibea y, por consejo de su criado Sempronio, contrata a la alcahueta Celestina. Los criados se alían con ella para estafar a su señor.
- Desarrollo (Actos II-XIX):
- Celestina usa magia y persuasión para que Melibea acepte a Calisto.
- Tras el éxito, la ambición rompe la alianza: los criados matan a Celestina por no compartir una cadena de oro y luego son ajusticiados.
- Calisto y Melibea consuman su amor, pero Calisto muere accidentalmente al caer de una tapia.
- Conclusión (Actos XX-XXI): Ante la muerte de su amado, Melibea se suicida lanzándose desde una torre. La obra finaliza con el planto (lamento) de su padre, Pleberio.
7.4. Personajes
Los personajes destacan por su verosimilitud psicológica y el trato detallado a las clases bajas. Se dividen en tres grupos:
1. El mundo de los señores
- Calisto: Noble ocioso y obsesivo que parodia el amor cortés con un comportamiento ridículo y desordenado.
- Melibea: Joven apasionada que evoluciona del rechazo al enamoramiento profundo por la persuasión de Celestina y el uso de la magia.
- Pleberio y Alisa: Padres de Melibea. Pleberio destaca al final de la obra con un lamento que refleja la visión del autor.
2. El mundo de los criados
- Sempronio: Criado violento y codicioso que desprecia a su amo desde el principio.
- Pármeno: El personaje más complejo. Inicialmente leal, termina corrompido por Celestina al ofrecerle a Areúsa.
- Otros: Tristán, Sosia y Lucrecia (confidente de Melibea).
3. El mundo marginal (Prostitutas y rufianes)
- Celestina: Eje central de la obra. Inteligente, manipuladora e hipócrita, posee un gran orgullo profesional y ansia de dominio.
- Elicia y Areúsa: Pupilas de Celestina. Elicia es pasiva y conformista, mientras que Areúsa tiene más iniciativa.
- Centurio: Aparece en la versión de 1502. Es un soldado fanfarrón y cobarde que evita cumplir sus propias amenazas.
7.5. Aspectos Formales
- Parodia: La figura de Calisto parodia al amante cortés tradicional; al enfrentarse a realidades sórdidas, su personaje resulta cómico en lugar de trágico.
- Lenguaje: Combina un estilo culto (recursos estilísticos y citas de Séneca o Petrarca) con una intensa sensación de realidad gracias a la psicología de los personajes.
- Técnicas dramáticas:
- Diálogos: Dinámicos, incluyendo diálogos de camino para indicar cambios de escenario.
- Monólogos: Expresan dudas, temores y vacilaciones.
- Apartes: Sirven para mostrar la deslealtad y el desprecio, especialmente de los criados.
- Acotaciones implícitas: Aunque no hay acotaciones teatrales típicas, el texto indica los gestos y movimientos de los personajes.
Interpretación y Temas
- Propósito moral: Avisar sobre los peligros del loco amor (pasión destructiva) y la maldad de alcahuetas y sirvientes.
- Visión pesimista: La obra refleja un mundo dominado por:
- Bajas pasiones: Codicia y lujuria.
- Violencia y traición: Presentes en todas las relaciones personales.
- Nihilismo: El sentido de la vida es arbitrario y termina en la muerte, algo que se relaciona con el posible origen converso del autor.
14. La Lírica Renacentista
El Renacimiento es un movimiento cultural que se origina en Italia en el siglo XV y alcanza su plenitud en toda Europa en el siglo XVI. Este período está marcado por el influjo de tres corrientes de pensamiento:
- El humanismo: Considera el conocimiento como instrumento de perfeccionamiento y el estudio de la herencia cultural grecolatina.
- El antropocentrismo: Reivindica la dignidad y la autonomía del ser humano, y su lugar central en el cosmos.
- El neoplatonismo: Es decir, la tendencia a la idealización de la realidad y la consideración de la belleza como vía de acercamiento a la divinidad.
El Renacimiento en España, que coincide con los reinados de Carlos V (1516-1556) y Felipe II, presenta algunas singularidades como la ausencia de una verdadera burguesía, la obsesión por la limpieza de sangre y el triunfo de la Contrarreforma.
El humanismo español fue, sin embargo, pujante, como lo demuestran figuras de la talla de Antonio de Nebrija (Gramática castellana, 1492) o el cardenal Cisneros (fundador de la Universidad de Alcalá de Henares).
El Petrarquismo
El petrarquismo es un movimiento poético que toma como modelo de imitación el Canzoniere, del poeta toscano Francesco Petrarca (1304-1374), una de las figuras centrales del Trecento o primer Renacimiento italiano. Este poemario, formado por un conjunto de sonetos y canciones que conforman una secuencia narrativa, tiene como eje temático la pasión amorosa no correspondida del emisor poético hacia su amada Laura.
Los principales rasgos del Canzoniere son los siguientes:
- La imitación compuesta: Recreación de la obra de poetas latinos (Virgilio, Horacio) e italianos (en el caso de los poetas españoles, el propio Petrarca y los petrarquistas italianos del siglo XVI).
- El tema amoroso: Marcado por la concepción neoplatónica: la belleza de la amada, descrita a través de tópicos como el descriptio puellae, es reflejo de la belleza divina.
- El uso de la mitología grecolatina: Como marcada fuente de inspiración de temas y motivos poéticos.
- La descripción de una naturaleza idealizada: A través del tópico del locus amoenus, para la expresión de los sentimientos del yo poético.
- El empleo de nuevos metros: El verso heptasílabo y el endecasílabo; estrofas como la lira, octava real, estancia y tercetos encadenados; y poemas estróficos como el soneto.
- La naturalidad en la expresión: Voluntad de transmisión de una emoción auténtica.
La lírica petrarquista en España tiene su tímido origen en los Sonetos fechos al itálico modo, del marqués de Santillana, en el siglo XV. Aunque, solo hasta la primera mitad del siglo XVI, se afianzaron los moldes de este tipo de poesía, cuyos artífices fueron los poetas Juan Boscán y Garcilaso de la Vega.
Garcilaso de la Vega
Su breve obra (treinta y ocho sonetos, cuatro canciones, una oda —Ad florem Gnidi—, dos elegías, una epístola y tres églogas), publicada póstumamente, supone una revolución en la lírica española.
En algunos sonetos, el yo poético se identifica con personajes de la mitología, como Faetón o Ícaro; en la mayor parte, se exploran los matices del proceso de enamoramiento, el desengaño y el sufrimiento tras el abandono o la muerte de la amada (celos, dolor por la ausencia, recuerdo de la felicidad perdida…).
Las églogas son composiciones protagonizadas por pastores (Salicio y Nemoroso en la primera, Albanio en la segunda, Tirreno y Alcino en la tercera), los cuales, en el marco de una naturaleza idealizada, expresan sus quejas de amor. Los modelos de Garcilaso yacen en la literatura grecolatina, en el Bucolicum carmen de Petrarca, en la novela pastoril y en las églogas dramáticas de Juan del Encina.
La Poesía en la Segunda Mitad del Siglo XVI
Conviven tres tendencias poéticas:
- La poesía petrarquista o italianizante: De asunto amoroso (Francisco de la Torre, Fernando de Herrera).
- La poesía espiritual o ascético-mística: De reflexión moral o existencial (Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Francisco de Aldana).
- La poesía épica culta: Cuya obra más importante es La Araucana, de Alonso de Ercilla.
Fernando de Herrera
Pionero de la crítica literaria en castellano, con sus Anotaciones a las obras de Garcilaso, y heredero de la tradición petrarquista. En su obra destaca la lírica amorosa. Herrera compone un cancionero de inspiración neoplatónica en el que la amada (Luz) es reflejo de la belleza divina. Se le considera iniciador del manierismo, estilo artístico que marca una tendencia artificiosa que desembocará en el Barroco.
Fray Luis de León
Ejemplo de humanista cristiano, combina su religiosidad con un profundo conocimiento de los clásicos griegos y latinos. En su obra, destacan veintitrés odas, compuestas en liras, cuyo tema central es la huida del mundo para alcanzar la armonía. Algunas presentan una marcada intención moral (A la vida retirada; V, A Felipe Ruiz; XI, Al licenciado Juan de Grial; XIV, Al apartamiento; XVI, En una esperanza que salió vana; XXIII, A la salida de la cárcel); en otras, de carácter religioso, se poetiza un anhelo de unión con la divinidad (odas III, A Francisco Salinas; VIII, Noche serena; X, también dedicada a Felipe Ruiz; XIII, De la vida del cielo; XIX, A todos los Santos; XX, A Santiago…). Sus principales influencias filosóficas son el estoicismo, el pitagorismo y el neoplatonismo.
San Juan de la Cruz
Su obra poética constituye una de las cimas de la lírica universal y es el máximo representante de la poesía mística. El tema central de sus principales composiciones (Noche oscura del alma, Cántico espiritual y Llama de amor viva) es la cercanía o unión del alma con la divinidad. En ellas se combinan diversas tradiciones: la literatura bíblica (el Cantar de los Cantares), la lírica tradicional y la poesía petrarquista.
Los recursos característicos que emplea San Juan en su poesía son los símbolos, que evocan realidades abstractas, y el oxímoron, que juega con los significados opuestos de las palabras.
