El Modernismo y la Renovación Poética
La segunda mitad del siglo XIX había supuesto una gran renovación en la poesía francesa gracias a dos movimientos sucesivos: el parnasianismo y el simbolismo. El primero defendió una poesía cuidada, perfecta y duradera, que hiciese de cada poema una obra de arte. El simbolismo era el movimiento generado a partir de la obra poética de autores como Baudelaire, Verlaine, Rimbaud o Mallarmé; se declaraba heredero de los parnasianos y se manifestaba abiertamente antiburgués.
De estos dos movimientos surgió una nueva estética de gran trascendencia en las letras españolas: el modernismo. El gran sintetizador del modernismo fue el poeta nicaragüense Rubén Darío, que creó escuela en España y América. Las características esenciales en cuanto al estilo modernista son:
- Deseo aplicado de brillantez sensorial, cuidado estético y sensorial.
- Búsqueda de la belleza ideal y la perfección formal.
- Reivindicación de la obra de arte bien hecha.
- Uso frecuente de recursos literarios como la metáfora, la sinestesia, la aliteración y el hipérbaton.
- Recuperación de versos y estrofas en desuso e invención de nuevos ritmos y formas métricas.
Temas y Actitud Vital
Presentan una gran actitud vital mediante el rechazo de la mediocridad, la uniformidad y la supuesta utilidad social del Realismo decimonónico. Huyen del mundo real y de la realidad inmediata mediante la ambientación en lugares exóticos o en épocas lejanas sin conexión directa con la experiencia personal del poeta. Los temas principales de las obras de este periodo colisionan con la pacata moral burguesa: la vida malgastada, el crimen, el vicio, la vida nocturna, los personajes mitológicos y legendarios, el erotismo, la muerte y el más allá. Hay un predominio de la melancolía, la tristeza, el hastío y la angustia como estados de ánimo que reflejan la soledad incomprendida y orgullosa del poeta.
La Figura de Rubén Darío
La figura del poeta nicaragüense Rubén Darío es clave en la creación, difusión y el éxito del modernismo. El culto a la belleza mediante la creación de un mundo exótico poblado de cisnes, hadas, princesas y seres mitológicos como faunos, centauros y ninfas, predomina en sus libros Azul… y Prosas profanas, en los que también destaca un erotismo decadente y a veces compulsivo. Los poemas de Prosas profanas supusieron la culminación del primer modernismo rubeniano. En estos poemas juega con aliteraciones, sinestesias, paralelismos, símiles y simetrías.
En Cantos de vida y esperanza se condensan todos los hallazgos técnicos rubenianos aplicados a sus obsesiones más íntimas y revestidos de una angustia constante que no abandona nunca al poeta. Rubén, que se pasó la vida viajando, estuvo en España en dos ocasiones, lo que le sirvió para conocer a escritores de su generación como Miguel de Unamuno, Ramón María del Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y a los hermanos Machado.
El Modernismo en España: Los Hermanos Machado y el Colorismo
Entre los jóvenes poetas que en España admiraban a Rubén Darío pronto destacaron los hermanos sevillanos Manuel y Antonio Machado. Manuel publicó Alma y Caprichos, obras fundamentales de la renovación de la poesía española. Ambas son una lograda síntesis de recursos simbolistas y parnasianos con otros propios de la tradición popular andaluza y con la influencia del modernismo rubeniano y el simbolismo de Paul Verlaine. Sus poemas nos ofrecen escenas versallescas y orientales, descripciones de cuadros, recreaciones de escenas de tradición española y estados de ánimo dominados por la apatía y el cansancio de la vida que reflejan una estética decadente.
De carácter más introvertido y reflexivo, Antonio Machado es el autor de Soledades, publicado en 1903 y ampliado en 1907 con el título Soledades, galerías y otros poemas. Es un libro que resalta un sostenido tono intimista y que combina evocaciones de la infancia con meditaciones sobre el paso del tiempo y la vecindad de la muerte.
Los Precursores y el Colorismo
Tres poetas habían anunciado la llegada a España de la marea modernista con poemas de temas exóticos llenos de juegos formales y versos cargados de sensualidad y sinestesias:
- Ricardo Gil, vinculado a Murcia (sus restos reposan en Espinardo), con su obra La caja de música (1888).
- Salvador Rueda con su obra Himno a la carne (1890).
- Manuel Reina con su obra Poemas paganos.
Estos autores son los creadores de un movimiento literario que ellos mismos llamaron colorismo. En cuanto al teatro de corte modernista, escrito en verso, fue cultivado por los también poetas Francisco Villaespesa y Eduardo Marquina. De Villaespesa se recuerdan éxitos como El alcázar de las perlas y de Marquina Las hijas del Cid o En Flandes se ha puesto el sol.
La Generación del 98
La transición del siglo XIX al siglo XX se caracteriza en toda Europa por una honda crisis espiritual, fruto de los trascendentales cambios científicos, económicos, sociales y políticos que tienen lugar en esos años. Impresionismo, simbolismo, vitalismo irracionalista, existencialismo, radicalismo político, decadentismo, malditismo, esteticismo… son tendencias y actitudes, a veces contradictorias, que adoptan la mayoría de los artistas a finales del siglo XIX y comienzos del XX, descontentos con la sociedad en que viven y con el arte realista burgués.
La necesidad de encontrar las causas de esta situación da lugar a una corriente llamada regeneracionismo, en la que se enmarca la llamada Generación del 98 (Miguel de Unamuno, Azorín, Pío Baroja, Antonio Machado, Valle-Inclán), formada por intelectuales y políticos que proponen la europeización de España. En 1902, Miguel de Unamuno comienza su creación novelística más personal con Amor y pedagogía; Azorín publica La voluntad; Pío Baroja, Camino de perfección; y Valle-Inclán da a la imprenta Sonata de otoño. Cuatro grandes novelas, distintas entre sí, que tienen en común un decidido propósito de ruptura con el modelo realista anterior.
Modernismo vs. Generación del 98
El término modernismo se ha contrapuesto durante mucho tiempo al concepto de Generación del 98. Pero esta contraposición es falsa y artificial. Los primeros también muestran inquietudes políticas y existenciales, y los segundos cuidan y renuevan igualmente el lenguaje y la estética. En la actualidad se prefiere el término modernismo o fin de siglo para abarcar un periodo que llega por lo menos hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial y se caracteriza por una profunda renovación en el arte y en las ideas.
La Novela Lírica y sus Exponentes
Los rasgos más característicos de la novela lírica serían los siguientes:
- Asimilación de los recursos retóricos propios de la poesía para conseguir una intensidad verbal y emotiva llena de lirismo.
- Tendencia a fundir diversos géneros literarios.
- Predominio de la novela de aprendizaje (Bildungsroman): análisis del proceso de formación de una sensibilidad artística o intelectual encarnada en un personaje con rasgos autobiográficos.
- Identificación del yo narrativo con el mundo narrado.
- Estructura fragmentaria o secuencial, atendiendo más al mundo interior que a los hechos externos.
- Sustitución de diálogos realistas por reflexiones y sensaciones.
Miguel de Unamuno
El primer autor de esta generación es Miguel de Unamuno. Filósofo, novelista, poeta, dramaturgo y apasionado polemista, su vida está ligada a Salamanca. Hizo de la duda y de la lucha entre contrarios su razón de ser. Entre sus ensayos destacan En torno al casticismo, Vida de don Quijote y Sancho, Del sentimiento trágico de la vida y La agonía del cristianismo.
En lírica, su Romancero del destierro sorprendió por su tono combativo, mientras que Cancionero refleja sus emociones más íntimas. En narrativa, inventó el término nivola para definir obras como Amor y pedagogía. Otras obras clave son Abel Sánchez (sobre la envidia), La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir.
Pío Baroja y Azorín
Más tradicional en su concepción novelística es Pío Baroja, autor de más de sesenta novelas. En El árbol de la ciencia, el protagonista Andrés Hurtado se suicida al no resolver sus dilemas filosóficos. Su trilogía La lucha por la vida (La busca, Mala hierba, Aurora roja) inicia un tipo de novela social. En Zalacaín el aventurero, el protagonista adquiere rasgos de héroe mítico.
Azorín es otro gran renovador, autor de Los pueblos, La ruta de don Quijote y Castilla. Sus novelas Antonio Azorín y Las confesiones de un pequeño filósofo muestran a un escritor hipersensible. En Don Juan y Doña Inés, el tema central es el paso del tiempo y el eterno retorno.
Novecentismo y Vanguardias
Se llama novecentismo o Generación del 14 a un grupo de intelectuales que giraron en torno a José Ortega y Gasset. El término fue creado por Eugenio d’Ors (noucentisme). Sus características incluyen una sólida formación académica, europeísmo, reformismo burgués y atención a las vanguardias.
Otros autores destacados son Gregorio Marañón (El conde-duque de Olivares, Don Juan), Gabriel Miró (Las cerezas del cementerio) y Ramón Pérez de Ayala (Tinieblas en las cumbres, Troteras y danzaderas).
Juan Ramón Jiménez
Representa la modernidad y el magisterio lírico. Su obra le valió el Premio Nobel en 1956. Evolucionó desde un tono melancólico y becqueriano (Arias tristes, Jardines lejanos) hacia una «poesía desnuda» e intelectual tras la publicación de Diario de un poeta recién casado (1916), superando definitivamente el modernismo.
Las Vanguardias Históricas
Movimientos que buscaron una renovación radical frente al arte académico:
- Futurismo: Fundado por Marinetti.
- Dadaísmo: Creado por Tristan Tzara.
- Cubismo: Aplicado a la literatura por Apollinaire con los caligramas.
- Ultraísmo: Primer movimiento de vanguardia netamente español.
- Creacionismo: Vicente Huidobro.
- Surrealismo: André Breton; busca liberar al ser humano de inhibiciones y cortapisas.
- Expresionismo: Vinculado en España a los esperpentos de Valle-Inclán.
El principal impulsor fue Ramón Gómez de la Serna, creador de la greguería.
El Teatro Español (1936-1975)
La Guerra Civil provocó un trauma colectivo y el exilio de intelectuales. Tras 1936, la censura franquista y la represión marcaron la cultura. El teatro de posguerra inicial era de entretenimiento burgués, conservador y fiel a las técnicas de Benavente.
El Humor y lo Absurdo
- Enrique Jardiel Poncela: Basado en lo inverosímil. Destacan Cuatro corazones con freno y marcha atrás y Eloísa está debajo de un almendro.
- Edgar Neville: Autor de El baile, con un tono de comedia amable.
- Miguel Mihura: Autor de Tres sombreros de copa (1932), obra maestra de lo absurdo que satiriza las convenciones burguesas.
El Teatro de Compromiso: Buero Vallejo y Alfonso Sastre
En 1949, Antonio Buero Vallejo estrena Historia de una escalera, denunciando la postración social. Otras obras incluyen El tragaluz y Las cartas boca abajo. Por su parte, Alfonso Sastre sufrió constantes prohibiciones; destaca Escuadra hacia la muerte (1953) y La sangre y la ceniza. Sus «tragedias complejas» combinan lo épico, lo grotesco y la denuncia social.
